Ciencia: Todo en orden para que robot Curiosity llegue a Marte según lo previsto

La llegada a Marte del Curiosity será el descenso más complejo intentado hasta ahora. REUTERS

A tres días de su muy esperada llegada a  Marte, el robot estadounidense Curiosity cumple “perfectamente” con lo previsto  para su histórica misión en busca de pistas de vida pasada en el planeta más  cercano a la Tierra, aseguró la NASA el jueves.

“La misión va muy bien”, dijo Pete Theisinger, gerente del Proyecto Mars  Exploration Rover (MER), en Pasadena (California, oeste). “Todo marcha  realmente según lo previsto”.

Lanzado el 26 de noviembre de 2011 desde Cabo Cañaveral, Florida (sureste),  el Mars Science Laboratory (MSL), conocido como robot Curiosity, el vehículo  más grande (900 kg) y más sofisticado enviado a otro planeta, debe posarse en  suelo marciano el 6 de agosto a las 05H31 GMT, en el cráter Gale, cerca del  monte de Sharp (5000 m), después de viajar 570 millones de kilómetros.

Su objetivo es determinar si el ambiente del planeta rojo fue propicio para  la vida en el pasado.

El cráter Gale es uno de los sitios más bajos de Marte, y los científicos  creen que era el punto convergencia de varios ríos que fluían antes en las  montañas de los alrededores.

El cráter también contiene una montaña de gran altura, que contendría  valiosa información sobre el pasado en sus capas sedimentarias.

“Cuando nos posemos, habremos iniciado una nueva era de exploración  espacial de la superficie de otro planeta”, dijo John Grotzinger, científico  del MSL.

El experto, que llamó a Marte un “planeta que es como un primo de la  Tierra”, confió en que Curiosity responderá muchas interrogantes, entre ellas,  por qué Marte se volvió un lugar tan seco.

“Tenemos mucha investigación geológica interesante por delante”, dijo.

La llegada a Marte del Curiosity será el descenso más complejo intentado  hasta ahora por la agencia especial estadounidense, indicaron los expertos, ya  que posar el pesado vehículo en suelo marciano implica una complicada maniobra  que se pondrá a prueba en condiciones reales por primera vez.

Durante los últimos siete minutos de su viaje, la nave espacial se  desacelerará drásticamente, antes de que abra un paracaídas supersónico y se  enciendan los retrocohetes que permitirán estabilizar la nave, mientras una  grúa especial depositará a Curiosity en la superficie del planeta rojo.

La Nasa lucha contra “los 6 minutos del horror” del aterrizaje en Marte

¿Bolsas de aire, paracaídas, trineo de cohetes o todo junto?

Cada día parece más cercano un pocible vuelo tripulado a Marte. Las agencias espaciales lo tienen en sus agendas para el próximo medio siglo, si no antes, pero admiten que la tarea no será nada fácil.

La cuestión no es solo atravesar los 401 millones de kilómetros del espacio profundo que separan el Planeta Rojo de la Tierra y conseguir que los astronautas lleguen a su destino final sanos y salvos -y en su juicio-, sino también asegurarles el aterrizaje. La Nasa ha publicado un informe donde describe en qué métodos está trabajando para que una nave tripulada pueda sobrevivir “los 6 minutos del horror” que suponen entrar en la atmósfera de Marte, frenar los motores y tocar superficie firme.

Durante los primeros 4 minutos, la fricción con la atmósfera marciana desacelerá la nave pero, aun así, al final de esta fase la velocidad todavía supera los 1.600 kilómetros por hora. En los 100 segundos que quedan para aterrizar se abre un paracaídas que hace que el vehículo pierda velocidad hasta los 320 kilómetros por hora pero, desafortunadamente, para alcanzar este índice también se necesita un tiempo. Cuando finalmente se consigue, la superficie está a tan solo 100 metros y los astronautas no tienen nada más que unos cuantos segundos para frenar definitivamente. Cuanta más masa que tenga la nave, más tiempo necesita para eso.
Según la Nasa, en una situación como esta se podrían usar cohetes para un descenso suave; bolsas de aire para amortiguar el impacto de una caída libre o una combinación de cohetes y sogas (el denominado trineo de cohetes) para hacer descender lentamente la nave hacia la superficie. Sin embargo, el problema es que ninguno de estos instrumentos sería capaz de soportar el peso de una nave que esté diseñada para alojar a los tripulantes y su equipamiento.
Es más, los paracaídas técnicos que se usan hoy en día para desacelerar las sondas espaciales estadounidenses que aterrizan en el Planeta Rojo son del mismo modelo que los que se usaban en la década de los 70. Por lo que la Nasa comunica que ahora su objetivo es desarrollar un método que permita, al menos, duplicar la masa admisible de las cápsulas espaciales que aterrizan en Marte.
Adelanta que está probando un desacelerador supersónico que consiste de tres elementos. Dos de ellos son enormes recipientes hinchables de presión en forma de globo, de 6 y 7 metros de diámetro. Se hinchan alrededor del perímetro de la cápsula en descenso, para aumentar la fricción con la atmósfera a velocidades supersónicas. El tercer elemento es un paracaídas de 33 metros de diámetro, el más grande jamás usado para este tipo de tareas. Se calcula que su tamaño permitirá reducir la velocidad hasta unos 280 kilómetros por hora (en vez de los 320 kilómetros por hora actuales). La Nasa se compromete a empezar a examinar cómo funcionará el sistema una vez combinado con un trineo de cohetes a inicios del año que viene.

Ahora resulta que el planeta Tierra tiene más de una luna en su órbita

Se llaman “minilunas”, tienen apenas unos metros de diámetro y orbitan nuestro planeta durante largos meses o incluso décadas hasta quedar atrapadas por la gravedad del Sol. Miden unos pocos metros y son fieles a nuestro planeta durante algunos meses, un año como máximo.

Puede parecer una barbaridad que va contra las nociones más básicas de la astronomía, pero la Tierra tiene más de una luna. Al menos, de vez en cuando. Según un equipo internacional de astrónomos, a nuestro satélite natural se unen temporalmente unas pequeñas primas que llaman «minilunas». Del tamaño de un coche, pasan con nosotros largos meses, incluso décadas excepcionalmente, y después nos abandonan y reanudan sus vidas como asteroides que orbitan alrededor del Sol. La investigación aparece en la revista Icarus.

Nuestra Luna mide 2.000 kilómetros de diámetro y ha estado orbitando la Tierra durante más de 4 millones de años. Las «minilunas», por el contrario, apenas miden unos pocos metros y son fieles a nuestro planeta durante algunos meses, un año como máximo.

Astrónomos de la Universidad de Helsinki, del Observatorio de París y la Universidad de Hawai en Manoa calcularon la probabilidad de que en cualquier momento dado, la Tierra tenga más de una luna. Utilizaron un superordenador para simular el paso de 10 millones de asteroides en el pasado de la Tierra. A continuación, siguieron las trayectorias de los 18.000 objetos que fueron capturados por la gravedad de la Tierra.

De esta forma, llegaron a la conclusión de que en cualquier momento dado debe de haber al menos un asteroide con un diámetro de al menos un metro orbitanto la Tierra. Por supuesto, también puede haber muchos objetos más pequeños dando vueltas alrededor.

Caminos retorcidos

De acuerdo con la simulación, la mayoría de los asteroides que son capturados por la gravedad de la Tierra no la orbitan en círculos ordenados, sino todo lo contrario. Siguen caminos complicados y retorcidos. Esto se debe a una «miniluna» no está bien sujeta por la gravedad de la Tierra, por lo que la pequeña roca se ve atrapada por la gravedad combinada de la Tierra, la Luna y el Sol, y recibe tirones de todos los lados. La «miniluna» quedaría capturada por la Tierra hasta que el Sol tomara una vez más el control de su trayectoria. Según los astrónomos, una «miniluna» corriente podría orbitar la Tierra durante unos nueve meses seguidos, pero algunas incluso podrían hacerlo durante décadas.

En 2006, el observatorio Catalina Sky Survey de la Universidad de Arizona descubrió una miniluna del tamaño de un coche. Conocida por la designación 2006 RH120, giró alrededor de la Tierra durante menos de un año después de ser descubierta y luego continuó orbitando el Sol.

Pero su destino también puede ser muy diferente. «Una ‘miniluna’ podría ser atraía hacia la Tierra algún día, lo que nos permitiría examinar una muestra de material que no ha cambiado mucho desde el comienzo de nuestro sistema solar, hace más de 4.600 millones de años», afirma Robert Jedicke, de la Universidad de Hawai. Un regalo para los astrónomos, pero quizás un buen susto para alguien en algún lugar del planeta

Fuente: ABC.

Un asteroide de 48 metros “roza” la Tierra en Domingo de Ramos

La roca ha pasado a menos distancia que la que separa la Tierra de la Luna. Otro asteroide se acercará a nuestro planeta el 4 de abril

Un asteroide del tamaño de un avión de pasajeros, ha “rozado” la Tierra esta mañana de Domingo de Ramos. Su nombre científico es el 2012 EG5, y el verbo “rozar” no es demasiado exagerado esta vez. Este enorme pedrusco espacial ha estado más cerca que la Luna a su paso por la Tierra, a las 11.32 hora española.

La roca espacial tiene unos 48 metros, según el programa de seguimiento de objetos cercanos a la Tierra del JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA, y ha pasado a unos 230.000 kilómetros de la Tierra. Hay que tener en cuenta que Luna suele orbitar a unos 382.000 kilómetros, por lo que el 2012 EG5 ha estado a una distancia de 0,6 lunas.

Los astrónomos creen que los objetos que logran acercarse a menos de 3,5 veces la distancia de la Tierra a la Luna pueden sufrir alteraciones en su curso normal por la gravedad de nuestro planeta o de nuestro satélite, por lo que les vigilan con suma atención. En este caso, el asteroide 2012 EG5 viaja a una velocidad de 8,24 km/s.

El 2012 EG5 es el tercer asteroide que se ha acercado a la Tierra estos días. Dos más pequeños nos visitaron el pasado lunes. Uno de ellos estuvo a 154.000 kilímetros, mientras que el segundo, del tamaño de un coche, se quedó a solo 36.000 kilómetros.

Otra roca espacial, el asteroide 2012 FA57, descubierta el 28 de marzo, se acercará a la Tierra el 4 de abril. Pasará a una distancia un poco más allá de la órbita de la Luna.

Fuente: ABC.es

La #NASA confirma que existe un #planeta habitable fuera del sistema solar

Ilustración sobre la órbita del planeta Kepler 22b en torno a su estrella (AFP/Nasa, ho)

WASHINGTON — En otro avance hacia la búsqueda de planetas similares a la Tierra capaces de albergar vida, la agencia espacial estadounidense (la NASA) anunció el lunes que el telescopio espacial Kepler confirmó por primera vez la existencia de un planeta habitable fuera del sistema solar.

Kepler 22b, detectado por primera vez en 2009 y ubicado a unos 600 años luz de la Tierra, es el primer exoplaneta confirmado por la NASA como apto para la vida. La confirmación significa que los astrónomos lo vieron pasar delante de su estrella tres veces y que las condiciones para la vida son adecuadas en términos de agua, temperatura y atmósfera. Pero no significa que los astrónomos sepan a ciencia cierta que realmente existe vida allí.

“Ahora tenemos una confirmación positiva del planeta Kepler 22b”, dijo a periodistas Bill Borucki, investigador principal de Kepler en el Centro de Investigación Ames de la NASA. “Estamos seguros de que está en la zona habitable y de que tiene una superficie que debería tener una temperatura agradable”, dijo.

Kepler 22b tiene 2,4 veces el radio de la Tierra, lo cual lo incluye en el grupo de los planetas denominados “superterrestres”, y gira alrededor de su estrella similar al Sol cada 290 días. Los científicos estiman que su temperatura en la superficie es en 22 grados Celsius, pero no saben si el planeta es rocoso, gaseoso o líquido.

El primer “pasaje” del planeta frente a su estrella fue captado poco después de que la NASA lanzara su telescopio espacial Kepler en marzo de 2009. La NASA también anunció que Kepler ha descubierto otros 1.094 posibles exoplanetas, el doble del número que se había estado rastreando, según un estudio presentado en una conferencia en California esta semana.

Kepler es la primera misión de la NASA en busca de planetas como la Tierra orbitando estrellas similares al Sol. Este telescopio espacial, que costó a la NASA unos 600 millones de dólares, está equipado con la mayor cámara jamás enviada al espacio y se espera que continúe enviando información a la Tierra por lo menos hasta noviembre de 2012.

Kepler busca planetas tan pequeños como la Tierra, incluidos los que orbitan estrellas en una zona cálida y habitable donde podría existir agua líquida en la superficie. Con Kepler 22b son tres los exoplanetas confirmados por científicos en todo el mundo que podrían sustentar la vida.

Astrónomos franceses ya habían confirmado en mayo el primer exoplaneta rocoso que reúne las condiciones clave para el sostenimiento de la vida, el Gliese 581d. Además, astrónomos suizos informaron en agosto de otro planeta, el HD 85512 b, ubicado a unos 36 años luz de distancia, como potencialmente habitable.

Sin embargo, estos dos planetas están “orbitando estrellas más pequeñas y más frías que el Sol”, dijo la NASA en un comunicado, destacando que Kepler 22b “es el más pequeño hallado hasta ahora que orbita en el centro de la zona habitable de una estrella similar a nuestro Sol”.

“Estamos emocionados por esto. Necesitamos que todos los telescopios observen a estos (posibles exoplanetas similares a la Tierra) para que podamos confirmar la mayor cantidad posible”, dijo a periodistas Natalie Batalha, del equipo de científicos de Kepler en la Universidad de San José.

Un total de 48 exoplanetas y exolunas tendrían capacidad para albergar vida fuera del sistema solar, entre un total de 2.326 potenciales planetas identificados por Kepler, según la clasificación del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria (PHL, por su sigla en inglés) de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo.

El Catálogo de Exoplanetas Habitables (HEC), disponible en línea en http://phl.upr.edu, es el primero en clasificar los exoplanetas y exolunas de acuerdo con su habitabilidad. Los rankings dan a los científicos “la capacidad de comparar los exoplanetas en mejores a peores candidatos para la vida”, dijo Abel Méndez, director del PHL y principal investigador de este proyecto.

El mayor evento del fin del mundo: Muerte por CO2

Crédito: Cortesia Charles Henderson.

Crédito: Cortesia Charles Henderson.

Por Sarah Simpson

La mayor extinción en masa de la Tierra transformó el planeta en un infierno.

Por primera vez, paleontólogos determinaron exactamente cuándo y a qué velocidad surgió el origen de todas las extinciones en masa; y sus descubrimientos apuntan a un culpable: una gigantesca y duradera inyección de dióxido de carbono de la atmósfera. ¿Te resulta familiar?

Está claro que el dióxido de carbono ancestral no estaba generado por automóviles y fábricas, sino por enormes erupciones volcánicas, incendios forestales,  e incluso por la combustión de carbón incendiado por la ardiente lava.

Durante el fenómeno, el aumento de los gases de efecto-invernadero elevó las temperaturas globales, acidificando los océanos y privándolos de oxígeno, entre otras muchas consecuencias nefastas. Obviamente, la vida sufrió un gran revés. El planteamiento más aceptado hasta la fecha sugiere que el 90% de todas las especies marinas perecieron.

El nuevo estudio, publicado en la revista Science, analiza esta estadística bajo una nueva y rigurosa perspectiva: en el auge de la crisis, hace aproximadamente 252,28 millones de años atrás, y a lo largo de al menos 20.000 años, el planeta perdía al 3% de sus especies cada milenio.

“Si continuáramos perdiéndolas a ese ritmo durante 20.000 años más no estaríamos aquí para hablar sobre ello”, declaró a Discovery Noticias el paleontólogo Charles Henderson, de la Universidad de Calgary en Alberta, Canadá.

Henderson integra un equipo internacional de científicos, liderado por Shu-zhong Shen, del Instituto Nanjing de Geología y Paleontología de China, que analizó la gran crisis conocida como extinción permiana. Dicha extinción ocurrió millones de años antes de las colisiones cósmicas que prepararon el terreno para los dinosaurios.

Durante años, el patrón de cálculo de la extinción permiana indicaba que el 90% de la vida en la Tierra había desaparecido, pero este número era simplemente una extrapolación estadística. Ningún estudio había considerado un puñado de muestras simultáneamente, explicó Henderson.

El nuevo estudio tuvo en consideración los cambios y la desaparición de un total de  1.485 especies, entre las que se encontraban criaturas semejantes a las anguilas denominadas “conodontes” y varios animales terrestres. El equipo también utilizó técnicas de datación para determinar las edades de los fósiles.

Una conclusión muy importante de este estudio – que hasta la fecha levantaba polémica – es que las extinciones terrestres y marinas ocurrieron al mismo tiempo.

Curiosamente, este nuevo análisis de la extinción permiana no corrobora la tesis del 90%. “Si observamos la curva de riqueza de las especies, la extinción fue de apenas el 60%”, explicó Henderson.

Pero no merece la pena seguir discutiendo sobre el tema. La extinción permiana es la peor que el planeta ha sufrido hasta la fecha.

Descubierto un planeta de diamante

Por : Carlos M. Luque28-08-2011

Un planeta que podría estar compuesto en su mayor parte de diamante acaba de ser descubierto a 4000 años luz de la Tierra.

Un exótico planeta compuesto de diamante gira en torno a una minúscula estrella de neutrones en nuestro patio trasero galáctico. Crédito: Swinburne Astronomy Productions.

Un equipo de astrónomos ha localizado un mundo exótico, que parece estar compuesto de diamante, girando a toda velocidad alrededor de una pequeña estrella en nuestro patio trasero galáctico. El nuevo planeta es mucho más denso que ninguno conocido hasta la fecha y está compuesto principalmente por carbono. A causa de su densidad los investigadores calculan que el carbono ha de ser cristalino así que gran parte de este extraño lugar será efectivamente de diamante.

“La historia evolutiva y la impresionante densidad del planeta sugieren que éste está hecho de carbono comprimido, una especie de diamante masivo que orbita una estrella de neutrones cada dos horas en una órbita tan pequeña que cabría dentro de nuestro Sol”, aseguró Matthew Bailes de la Universidad Tecnológica de Swinburne, en Melbourne.

A 4.000 años luz de distancia de la Tierra, lo que viene a ser un octavo de la distancia que nos separa del centro galáctico, el planeta es con toda probabilidad el remanente de la que fue una masiva estrella que ha perdido sus capas exteriores desgajadas por el púlsar alrededor del que gira sin cesar. Los púlsares son pequeñas estrellas muertas de neutrones que tienen un diámetro de unos 20 kilómetros y que giran cientos de veces por segundo emitiendo radiación.

En el caso particular del púlsar J1719-1438, el rayo de luz barría la Tierra y había sido monitorizado por telescopios en Australia, Reino Unido y Hawai, permitiendo que los instrumentos detectaran las modulaciones causadas por el tirón gravitacional de su invisible compañero planetario. Las mediciones indicaron que el planeta, que gira alrededor de la estrella cada dos horas y diez minutos, tiene un poco más masa que Júpiter pero es 20 veces más denso, según publicaron Bailes y sus colegas este jueves en la revista Science.

Además de carbono, el nuevo planeta también contiene oxígeno, que ha debido permanecer cerca de la superficie pero que debe de ser más raro a medida que se profundiza hacia su centro. Su altísima densidad sugiere que los elementos más ligeros, como el hidrógeno o el helio, que son los mayores constituyentes de planetas gaseosos gigantes como Júpiter, no está presentes.

La apariencia que tiene este extraño mundo visto de cerca es un verdadero misterio. “En términos de a qué se puede parecer, no lo sé, sólo podemos especular”, aseguró Ben Stappers, de la Universidad de Manchester, y añadió “no imagino la pinta que puede tener este brillante objeto que hemos encontrado ahí fuera”.


Artículo original:

Astronomers discover planet made of diamond (Fuente: Reuters)

Una rareza, planeta que gira alrededor de dos estrellas

Una rareza del espacio cósmico fue descubierta por la misión Kepler, de la NASA, relativa a un planeta que orbita a la vez alrededor de dos estrellas, reportan páginas científicas de varios países.

Ubicado a 200 años luz de distancia de la Tierra, el hallazgo revela la existencia de uno de estos astros con característica circumbinaria.

Según un reporte de la NASA, es frío y gaseoso, y, aunque no se cree que este albergue vida, su descubrimiento demuestra la diversidad de planetas que existe en nuestra galaxia.

Búsquedas anteriores ya habían sugerido la existencia de esta anomalía, pero había sido difícil obtener una confirmación. Se le llamó Kepler-16b.

En este tipo de planetas las oportunidades para la vida son mucho más grandes que en aquellos que se formaran solamente alrededor de estrellas solitarias.

Kepler es la primera misión de la NASA capaz de detectar planetas del tamaño de la Tierra o cerca de la “zona habitable”, la región de un sistema en la cual el agua puede existir en estado líquido.

Un cráter de Marte fue un gran lago cuando había agua

Eberswalde tiene 65 kilómetros de diámetro y se formó hace más de 3.700 millones de años por el impacto de un asteroide. Se conservan los restos de lo que en un tiempo fue «un gran delta, surcado por múltiples brazos fluviales»

efe El cráter de Eberswalde, captado por la sonda Mars Express, tiene 65 kilómetros de diámetro y se formó hace más de 3.700 millones de años por el impacto de un asteroide

La Agencia Espacial Europea (ESA) publicó hoy varias fotografías que presentan uncráter en las tierras altas del sur de Marte que fue el lecho de un gran lago cuando el agua fluía por la superficie de ese planeta.

El cráter de Eberswalde, captado por la sonda Mars Express, tiene 65 kilómetros de diámetro y se formó hace más de 3.700 millones de años por el impacto de un asteroide, explicó la ESA en un comunicado.

Aunque una parte del Eberswalde fue cubierto por el impacto posterior de otro asteroide, que creó un segundo cráter, en la zona visible se conservan los restos de lo que en un tiempo fue “un gran delta, surcado por múltiples brazos fluviales”.

El delta tenía unos 115 kilómetros cuadrados de superficie y estaba alimentado por los citados ríos. Cuando se secó, gran parte de esas formaciones quedaron ocultas bajo una capa de sedimentos arremolinados por el viento.

Las estructuras analizadas -identificadas originalmente por la sonda Mars Global Surveyor de la NASA estadounidense- “son una prueba inequívoca de que hace tiempo el agua fluía por la superficie de Marte”, señaló la ESA.

Junto al Eberswalde hay otro cráter, el Holden, de 140 kilómetros de diámetro y que cuando se generó proyectó rocas que cubrieron gran parte del primero.

Uno y otro son dos de los cuatros emplazamientos seleccionados para el aterrizaje de una misión de la NASA, el Mars Science Laboratory, que despegará a finales de este año.

http://www.abc.es/20110902/ciencia/abci-marte-lago-201109021642.html

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