“HACEN FALTA MÁS ESPEJOS HUMANOS”

CLAUDIA OJEDA FERNÁNDEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Habana.- En Cuba, a pesar de que el cáncer de mama constituye la segunda causa de muerte y la primera entre las mujeres, sólo existe un proyecto comunitario que atiende las cuestiones de esta patología.

El proyecto “Alas por la Vida”, fundado y dirigido por el doctor Alexis Cantero, presidente de la Sección de Mama de la Sociedad Cubana de Cirugía, cuenta ya con casi una década de creado y agrupa a más de 400 integrantes de diferentes provincias de país.

Esta iniciativa tiene como objetivos reinsertar en la sociedad a mujeres operadas de cáncer de mama (mastectomizadas), brindar información actualizada sobre temas relacionados y difundir las formas para prevenir, detectar a tiempo y sobre el tratamiento a seguir ante esta enfermad.

En la isla caribeña se registran cada año cerca de dos mil nuevos casos para una tasa de crecimiento anual de 0,5 por ciento, con tendencia a incrementarse tanto la incidencia como la mortalidad, revelan datos estadísticos del Programa Nacional de Control de Cáncer.

El cáncer de mama es un tumor maligno del que se desconoce aún sus causas, pero se reconocen como factores de riesgo la edad, el sexo, la raza y antecedentes de familiares con el padecimiento, afirma Sofía González Marinello, investigadora auxiliar del departamento del Programa Nacional de Control de Cáncer.

Aunque cualquier mujer, incluso embarazada, puede contraer cáncer de mama, la incidencia de padecerlo aumenta  a partir de los 35 y 40 años. El grupo de mayor ocurrencia lo constituyen las féminas entre 50 y 64 años.

Su impacto es devastador, tanto a nivel personal, social y económico, constituyendo así uno de los principales problemas de salud en el mundo.

“Nunca antes un espejo ha dicho tantas cosas como cuando tú te miras después de operada  de cáncer de mama… Entonces, es cuando te hace falta un equipo humano a tu alrededor que supere al espejo y te haga ver que aún eres bella y que tu vida no puede estar condicionada por una pérdida”, confiesa Irmina González, integrante del proyecto.

“Alas por la vida” surgió en el año 2003 a propuesta de un grupo de especialistas del Hospital Universitario Manuel Fajardo, en la capital, con el objetivo de disminuir el estrés, elevar la autoestima y mejorar la calidad de vida de la mujer operada de cáncer de mama, comenta el también Coordinador General del Proyecto, Alexis Cantero.

“Éramos 14 mujeres entre operadas y amigas que, para apoyarnos unas a las otras, decidimos darnos cita en el capitalino parque de 21 y H, en el Vedado, encuentro que echó a volar las alas por la vida”, cuenta Berta Lemus.

En sus inicios se llamó Grupo de Apoyo a Mujeres Mastectomizadas. El nombre actual se tomó del poema “El Ala Rota”, de la enfermera Ibis Alfonso Arjona, miembro del equipo coordinador de Matanzas.

Apoyado por la Federación de Mujeres Cubanas y las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, el grupo se reúne cada dos meses. En las citas se imparten conferencias sobre temas como la nutrición y se realiza una sesión de preguntas y respuestas a cargo de diferentes especialistas.

Incluye, además, actividades recreativas, deportivas, conmemorativas, concursos de literatura y pintura,  exposiciones de arte con piezas de las integrantes y cualquier otra iniciativa que surja a propuesta del grupo.

El Proyecto no sólo agrupa a mujeres mastectomizadas, sino también a sus familiares y a otras que no presentan la enfermedad, pero se interesan por el tema, artistas como el cantautor Polito Ibáñez y a todas aquellas personas que de una forma u otra ayudan a consolidar la obra de “Alas por la vida”, asegura Alexis Cantero, presidente de la Sección de Mama de la Sociedad Cubana de Cirugía.

Entre las vías de difusión del proyecto está una Línea Ayuda disponible los martes y jueves durante dos horas, atendida por las propias integrantes, que recibieron una preparación previa en el tema y en comunicación.

“En la actualidad, el cáncer es una enfermedad crónica como otras muchas, en ocasiones controlable e incluso curable en un alto índice”, asegura la oncóloga María Caridad Rubio Hernández, presidenta del grupo de trabajo del Programa Nacional de Cáncer de Mama del Ministerio de Salud Pública.

La mamografía, el examen clínico y el autoexamen mamario constituyen tres métodos que ayudan notablemente a disminuir la morbilidad y mortalidad a causa de esta neoplasia.

“A pesar de desconocerse las causas que a ciencia cierta ocasionan la enfermedad, se sugiere para eliminar el riesgo a contraerla una dieta balanceada, baja en grasa y rica en proteínas, viandas y vegetales y la práctica regular de ejercicios físicos”, afirma el doctor Juan Lence Anta, investigador auxiliar del departamento de ensayos clínicos del Instituto Nacional de Oncología y Radiología.

“Desde que me integré al proyecto, le di a mi vida una segunda oportunidad, he vuelto a vivir, a ver lo bello de la vida y comprendí que ser una mujer mastectomizada no te impide para nada tener sueños y luchar por hacerlos realidad”, comenta Graciela Martínez Álvarez.

El programa, a propuesta de la Sesión de Mama de la Sociedad Cubana de Cirugía, se ha extendido a diferentes provincias del país y a municipios capitalinos debido a la alta incidencia de la enfermedad, fundamentalmente en la región occidental.

“Amor por la Vida”, ubicado en el municipio capitalino del Cotorro, uno de los 10 territorios con mayor índice de la patología en el país, destaca entre los grupos más consolidados con apenas dos años de creado.

“Alas por la Vida ha resultado ser un instrumento muy útil para elevar la autoestima y mejorar la calidad de vida de las sobrevivientes, y a la vez ha fortalecido y humanizado nuestra lucha contra el cáncer de mama”, afirma Irmina González, integrante del proyecto.

Coca Cola y Pepsi cambian su fórmula para evitar incluir una advertencia de cáncer

Coca-Cola y Pepsi anunciaron que cambiarán las fórmulas de sus bebidas gaseosas en Estados Unidos para evitar tener que colocar en sus productos una advertencia de riesgo de cáncer.

La medida surge después de que el estado de California incluyera en su lista de agentes cancerígenos un colorante de caramelo utilizado en estas bebidas.

Se trata del 4-metilimidazol (4-MEI), un compuesto químico que se forma al obtener la coloración artificial marrón de las bebidas de cola.

Según las nuevas regulaciones de California, todos los productos alimenticios que contengan esta sustancia deben llevar un etiquetado que advierta de su riesgo de cáncer.

Pero ambas empresas decidieron reducir los niveles de 4-MEI en sus gaseosas para evitar esta medida. Y el cambio, dicen, se llevará a cabo a nivel nacional.

El 4-MEI -que no es un aditivo- se forma durante el proceso de producción industrial del caramelo de color marrón de las colas debido a la reacción de los azúcares con el amoniaco y sulfitos a la alta presión y temperatura.

Estudios con ratones y ratas han vinculado al 4-MEI, y a otro compuesto que resulta también de esta reacción, el 2-metilimidazol, con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer, incluido leucemia, pulmón y tiroides, en los animales.

Hasta ahora no ha habido estudios concluyentes sobre el riesgo en humanos.

Pero en febrero de 2011, el Centro para la Ciencia en el Interés Público (CSPI) de Estados Unidos, un organismo ciudadano basado en Washington, presentó a la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de ese país, una solicitud para prohibir estos compuestos en todos los productos alimenticios.

La FDA resolvió posteriormente incluir el 4-MEI a su lista de agentes químicos “conocidos por el Estado por causar cáncer”.

Y el organismo decidió que el límite de consumo seguro diario debía ser de menos de 16 ug (microgramos).

Un estudio del Programa Nacional de Toxicología presentado por el CSPI, afirmó que una botella de bebida de cola de 340 ml contiene 130 ug de 4-MEI (ocho veces el límite de seguridad recomendado).

Según el CSPI el consumidor promedio en Estados Unidos consume unos 390 ml de bebidas gaseosas al día.

“Pero algunos subgrupos de la población -dice el Centro- consumen muchas más bebidas gaseosas que la persona promedio”.

Estos subgrupos incluyen a los varones de entre 14 y 30 años, que pueden consumir en promedio unas dos botellas diarias de 340 ml, agrega el organismo.

NO CONCLUYENTE

Los propios estudios de la FDA, sin embargo, concluyeron que aunque existe “evidencia clara” de que el 4-MEI causa cáncer en ratones, los estudios en ratas son menos claros porque se vieron “incrementos significativos” en leucemia en las hembras pero no se vio un aumento de tumores en los machos.

Tampoco encontraron una conclusión clara con el 2-MEI.

El doctor Michael Jacobson, director ejecutivo del CSPI, subraya que el compuesto no debe ser incluido en estos productos porque además de sus riesgos no tiene ningún valor nutricional.

“Los colorantes cancerígenos no juegan ningún papel en el abastecimiento alimenticio” afirmó el funcionario.

Y agrego que “mucha gente cree que colorante de caramelo es un ‘colorante con caramelo’, pero este ingrediente tiene poco en común con el caramelo ordinario”.

Los consumidores no notarán la diferencia en nuestros productos y no deben tener ninguna preocupación por su salud

“Es una mezcla de concentrados de color marrón oscuro producto de reacciones químicas que no se produce en la naturaleza”.

“El caramelo ordinario no es sano, pero al menos no está contaminado con sustancias cancerígenas” expresó Jacobson.

Cuando la petición para prohibir los colorantes fue presentada, la Asociación Estadounidense de Productores de Bebidas, que representa a toda la industria, expresó que “ninguna agencia reguladora en el mundo, incluida la FDA, ha dicho que el 4-MEI es un cancerígeno en humanos”.

Y agregó que la petición del CSPI no era más que “otro intento para asustar a los consumidores, que no está apoyado por la ciencia”.

Ahora, tras el anunció de Coca-Cola y Pepsi, la Asociación expresó que sus miembros continuarán utilizando colorantes en algunos de sus productos pero se harán ajustes para cumplir las nuevas normas de California.

“Los consumidores no notarán la diferencia en nuestros productos y no deben tener ninguna preocupación por su salud” afirmó la Asociación.

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