El Che, un médico comunista

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por: @eddyElGallo

Bastante se ha escrito y opinado sobre la decisión del Gobierno Revolucionario de Cuba que entra en vigor hoy 7 de diciembre: incorporar a los médicos especialistas en la categoría de personal indispensable para el país. Pertenecer a esa selecta lista no significa prebenda alguna, más bien todo lo contrario. Significa que para viajar por motivos particulares debe tramitarse un permiso especial.

Haciendo un poco de historia debo confesar que desde el momento en que se anunció la reforma migratoria en 2013 creí que esta categoría de médicos eran indispensables y como tal serían clasificados. Sin embargo, no fue así. La política de saboteo activo de las misiones médicas cubanas por parte del Gobierno de EE.UU. no fue considerada elemento de peso suficiente y a los médicos más valiosos de Cuba se les aplicó la política general, o sea, libertad total para viajar.

Desde el comienzo de la Revolución, como suele suceder, Cuba ha estado acosada constantemente por EE.UU., mediante la mayor y más larga guerra económica en la historia de la humanidad. Superar esta enorme agresión ha exigido cuotas extras de heroísmo y de sacrificio del pueblo cubano en su afán colectivo de ser libre e independiente.

En una sociedad en tránsito al socialismo, el objetivo superior del Estado debe ser el bienestar colectivo. No cabe duda entonces que en momentos de crisis los individualismos perecen ante el empuje de la marea popular. Es el antiguo y totalmente veraz concepto de fortaleza sitiada. Sin embargo, el Estado no puede pretender alcanzar ese futuro colectivo mejor a costa del bien individual eternamente, pues se tensa el pacto social.

Es cierto que la medida tomada por el Gobierno de Cuba restringe la capacidad de viajar libremente a esta categoría de médicos, lo cual la hace impopular. Estoy convencido que los dirigentes cubanos lo saben y que lo pensaron varias veces antes de tomarla. En la Cuba prospera y sostenible, en mí Cuba socialista y sin bloqueo no tienen cabida este tipo de medidas. Desgraciadamente no estamos aún en esa Cuba. No tengo dudas de que quienes tomaron la decisión comparten mi criterio, entiendo entonces lo difícil que fue para ellos tomarla, como lo hubiera sido para mí si me hubiera tocado.

Ambas opciones eran impopulares pero muy claras: la salud de la sociedad entera o los planes individuales de algunos médicos. Para el Estado cubano, preocupado por su pueblo como ninguno, una vez más la decisión era obvia.

Los repetidores de consignas contra Cuba, conscientes o no, pretenden desviar el foco del problema y quieren convencernos de un absurdo: el problema son las misiones médicas. Esas que gratuitamente salvan vidas en diversos países pobrísimos, mientras que con los otros, los menos pobres, se ingresan las divisas que tanto necesita el país. Exportación cubana de servicios que tanto quisieran destrozar los enemigos del la Revolución y para ello inventan programas de deserciones, campañas difamatorias y muchas mentiras.

Es cierto que los hospitales no tienen las mejores condiciones de trabajo, que ser médico implica un gran sacrificio personal y que los salarios no alcanzan. Pero también es cierto que a la Salud se le dedican millonarias cifras del presupuesto estatal, que a los profesionales de todas las ramas se les exigen sacrificios y que, aunque insuficiente aún, el de los médicos no es el peor salario de un profesional en Cuba.

Me niego a pensar que los héroes que derrotaron al Ébola no entiendan estas razones. No tengo dudas de que sí las entienden los más de 15 mil valientes dispuestos a arriesgar su propia vida en África. Estoy convencido de que aquellos que renunciaron voluntariamente a los 10 mil dólares mensuales de la OMS apoyan esta medida.

Este es uno de esos momentos en los que el ejemplo del Che parece inmenso y a la vez alcanzable. Este es uno de esos momentos en los que se necesita que el hombre nuevo asuma su propia Sierra Maestra. No es momento de discursos y arengas, es momento de que cada cual honre la frase que tanto repitió cuando pionero y… sea como el Che, un médico comunista.

“Cuba no se está proponiendo un socialismo de mercado”: José Luis Rodríguez

Por Rosa Miriam Elizalde / Especial para La Jornada

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José Luis Rodríguez, quien fue ministro de Economía de Cuba entre 1995 y 2009, es de los pocos expertos de la isla que mantiene públicamente un análisis sistemático y riguroso, desde posiciones socialistas, sobre las transformaciones que agitan la isla. En un país que se levanta casi todos los días con un nuevo decreto en la Gaceta Oficial que avanza hacia cambios estructurales del modelo económico, apenas se escuchan los funcionarios explicando las medidas en lengua de la calle, mientras en el espacio digital –con una altísima capilaridad en la isla a pesar de la débil infraestructura de Internet– florece todo tipo de análisis especulativo, frecuentemente con la brasa arrimada a propuestas neoliberales.

En cualquier caso, la economía es el tema de los temas en el país. Cuba se enfrenta a un dilema de hierro: o actualiza, revisa y reconstruye su estructura económica o la Revolución corre el riesgo de sucumbir ante la presión combinada de sus propios errores y las agresiones del bloqueo de Estados Unidos, en un momento delicadísimo de reacomodo del Consenso de Washington hacia la isla.

Rodríguez, asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), de La Habana, responde preguntas de La Jornada, en vísperas de la última sesión plenaria del año en el Parlamento cubano, que tiene en agenda el análisis de los resultados del llamado “proceso de actualización” y los planes para el 2015.

Hacia dónde va Cuba

–¿Por qué actualización y no reforma económica?

–Puede deberse a dos razones. Por un lado se ha querido enfatizar que todos los cambios que se están proponiendo suponen la actualización de un modelo socialista, que se ha calificado también como socialismo posible. Por otra parte, se ha querido tomar distancia de las reformas –que a nombre de supuestamente perfeccionar el socialismo– llevaron a su desaparición en Europa.

–¿Cuál es exactamente el modelo Económico elegido? ¿Hacia dónde va Cuba?

–El modelo del socialismo cubano elegido supone el perfeccionamiento de la sociedad que se ha construido hasta aquí y tiene varios rasgos fundamentales que reiteran su matriz socialista.

En primer lugar se mantiene la propiedad social sobre los medios de producción fundamentales, es decir, los que resultan determinantes para el desarrollo del país. Se establecen límites al desenvolvimiento de la propiedad no estatal al reducir su capacidad de acumulación y se asegura la prestación de servicios sociales básicos universal y gratuitamente.

Al mismo tiempo, se abren espacios a la pequeña propiedad privada –como autoempleo o trabajo por cuenta propia–, la propiedad cooperativa agropecuaria y no agropecuaria y las empresas mixtas con capital extranjero. Se parte así del concepto que otras formas de propiedad no estatal pueden contribuir al desarrollo del país, sin ser predominantes y si se les encauza adecuadamente, es decir, sin que se conviertan en preponderantes.

Este es un cambio significativo, pero a él se ha llegado partiendo de que, por un lado, una propiedad estatal únicamente no asegura el éxito del socialismo en la fase de construcción socialista en que nos encontramos; por otro lado, durante años se trató de seguir ese camino y el balance no ha sido favorable.

Por último hace ya tiempo que la teoría marxista llegó a la conclusión de que la existencia de relaciones de mercado en el socialismo obedece a un determinado grado de desarrollo en el cual no puede socializarse directamente el trabajo individual de los productores, y se requiere de las categorías mercantiles para hacerlo. Por lo que se impone la necesidad de reconocer esa realidad si queremos avanzar a un desarrollo más racional. Eso no significa que la presencia de las relaciones de mercado -en el grado en que las mismas se reconocen- no tengan que ser monitoreadas y sometidas a control social para compensar sus efectos socialmente negativos. Lo dicho anteriormente da una idea de que en nuestras condiciones esto es lo que puede asegurarnos un desarrollo socialista posible de acuerdo a las circunstancias de subdesarrollo en que se desempeña nuestra economía, aunque desde luego no es nada sencillo.

¿Socialismo de mercado?

–Desde la llamada cubanología se interpreta que lo que se está produciendo en Cuba es la “transición a una economía socialista de mercado”, que necesariamente debe ir acompañada de cambios estructurales en el sistema político del país. ¿Usted que cree?

–En relación a lo primero, cualquiera que estudie la evolución histórica de las experiencias del llamado socialismo real claramente entenderá que nosotros no nos estamos proponiendo un socialismo de mercado.

Esta fue una apelación para calificar las reformas económicas emprendidas en los años 60 del pasado siglo, que propiciaron una amplia introducción de mecanismos de mercado en países como Yugoslavia, Hungría y también en la URSS con la Perestroika. Esas reformas suponían que el mercado en su actuación no era para nada contradictorio con el socialismo, por lo que se amplió cada vez más la presencia de esos mecanismos para hacer más “eficiente” la gestión económica, sin tomar en cuenta la connotación social de los mismos y sin monitorear y compensar sus efectos perversos. La historia demostró que del socialismo de mercado quedó solo el mercado sin socialismo.

Las criticas de la cubanología siguen la lógica de que si se introduce el mercado, debe llegarse hasta las últimas consecuencias, es decir al capitalismo, para lograr una eficiencia superior. De ahí que presupongan eufemísticamente cambios políticos para atemperarse a esa tendencia, lo que no es otra cosa que provocar el transito al capitalismo. Por mas vueltas que le quieran dar, eso es lo que está en el fondo de sus “recomendaciones”.

–Abundan los que exigen celeridad a los cambios e incluso quienes se pronuncian por un shock. ¿Es posible imponer mayor ritmo a las transformaciones?

–No puede perderse de vista que luego de muchos años de Período Especial las expectativas de la población son muchas y en muchos casos muy intensas. Sin embargo, la magnitud de los cambios que se requieren en el funcionamiento de la economía para satisfacer las necesidades de la población son de una gran magnitud y complejidad. Se trata incluso de implementar medidas sobre las cuales no existen experiencias en nuestro medio, por lo que se requiere un periodo de prueba para validarlas e incluso valorar no solo su impacto económico, sino también sociopolítico, habida cuenta de la gran importancia de los factores subjetivos en este proceso.

Una decisión precipitada en este sentido puede comprometer el proceso de actualización. Esto no significa que no se avance en todo lo que sea posible y que no comprometa los objetivos estratégicos a alcanzar. Por ejemplo, se han adoptado decisiones que flexibilizan la venta de viviendas particulares, el acceso a instalaciones turísticas internacionales y se admite la recontratación de jubilados que pueden además cobrar un salario sin perder su pensión.

En síntesis, la afirmación del presidente Raúl Castro de avanzar sin prisas pero sin pausas, pienso que tiene total validez.

Difícil precisar ritmos de cambio en la economía

–¿Dónde no se ha producido el cambio que se esperaba al aprobarse los lineamientos hace dos años y medio?

–En primer lugar es preciso recordar que los lineamientos tienen un período de implementación de 5 años o más en algunos casos, por lo que muchos impactos esperados en el cronograma de aplicación pueden encontrarse aún en proceso de realización.

Por otro lado, la concreción de resultados en la economía cubana –que tiene un nivel de apertura superior al 47 por ciento, por lo que depende mucho de lo que ocurra en la economía internacional– está sometida a un elevado nivel de incertidumbre. Si a esta realidad añadimos la presencia del bloqueo económico de Estados Unidos, es muy difícil lograr una elevada precisión en los ritmos de cambio en la economía.

Adicionalmente hay medidas que originalmente se plasmaron bajo determinadas premisas y a lo largo del tiempo han tenido que ser complementadas con otras decisiones. Un ejemplo está en la entrega de tierras ociosas para la producción agropecuaria, que fue normada originalmente por el Decreto Ley 259 y después fue complementada con el Decreto Ley 300, así como por otra serie de medidas para facilitar la gestión del sector. También la experimentación de nuevas formas de gestión del poder popular en las provincias de Artemisa y Mayabeque se ha extendido en el tiempo más allá del plazo original, a partir del análisis de las experiencias de su compleja implementación.

–¿Que beneficios se perciben de las transformaciones iniciadas en el 2011?

–El ordenamiento del modelo económico cubano ha tenido que necesariamente comenzar por las grandes decisiones que modifican la estructura de gestión en la macroeconomía, por lo que lógicamente es en esa esfera donde podemos apreciar algunos resultados de importancia.

Si nos remitimos a los problemas más significativos que recogen los lineamientos de la política económica y social observaremos que estos son el desbalance financiero externo y la baja productividad presentes en el país.

En el primer aspecto se observa cómo de un saldo comercial negativo en relación al PIB que era –5 por ciento en el 2008, se ha pasado a un saldo positivo de +1.6 por ciento en el 2013 gracias a la expansión de las exportaciones y a la sustitución de las importaciones y el ahorro.

En otras palabras, el saldo positivo del comercio exterior, aporta recursos que permiten iniciar un proceso gradual de renegociación y pago de la deuda externa. En este último aspecto se aprecia cómo se obtuvo recientemente la condonación del 90 por ciento de la deuda de la antigua URSS con Rusia –deuda inscripta en el Club de París– y también se logró la condonación del 70 por ciento de la deuda con México, al tiempo que se ha dedicado un volumen sustancial de recursos a liquidar los adeudos externos a partir del año 2009.

Todo esto es de importancia estratégica, pues permite crear mejores condiciones para ampliar la inversión extranjera, elevar la tasa de inversión del país y aumentar los ritmos de crecimiento hasta alcanzar en pocos años cifras del orden del 6 al 8 por ciento.

En relación con la productividad del trabajo, esta ha crecido un 7.8 por ciento en los últimos 5 años, ritmo que si bien no resulta muy elevado, ha permitido en la última etapa que este indicador crezca más rápido que el salario medio para evitar presiones inflacionarias.

No obstante, queda mucho por hacer para lograr un crecimiento equilibrado y autosostenible, pero esto también requiere tiempo y recursos.

Fin de la doble moneda, ajuste cauteloso

–La mayoría de la población no percibe aún mejoras en la microeconomía ¿cómo mantener el consenso en tales circunstancias?

–Todo proceso de ajuste económico –aun cuando se haga con criterios esenciales para preservar lo alcanzado por nuestra sociedad– enfrenta desafíos inevitables a corto plazo.

Probablemente uno de los mayores desafíos radica en cómo realizar los cambios estructurales indispensables para que el país se desarrolle y, al mismo tiempo, lograr mejoras en el nivel de satisfacción de las necesidades de la población, que –como ya se apuntó– acumulan carencias propias del período especial.

Algunas decisiones adoptadas apuntan en esa dirección. Por ejemplo, el proceso de reestructuración de las empresas estatales permite que las mismas ajusten el pago de salarios a los resultados productivos, lo cual –donde se han aplicado las medidas propuestas– ha posibilitado incrementar sustancialmente los salarios sin provocar presiones inflacionarias, lo que potencialmente abre nuevas alternativas al 49 por ciento de los ocupados en el sector estatal que laboran en empresas.

La situación es más compleja en el sector presupuestado, pero también, sin afectar el equilibrio fiscal indispensable, se han elevado los salarios en el sector de la salud y a los deportistas. De igual modo, en el sector no estatal de la economía –donde labora alrededor del 26 por ciento de los ocupados– se obtienen ingresos más elevados.

No obstante, a pesar de estos avances y las potencialidades que se perciben, el deterioro del salario real y las restricciones para expandir servicios como el transporte y la construcción de viviendas, constituyen factores a tomar en cuenta en la lucha por el indispensable equilibrio que debe irse alcanzando entre la satisfacción de las expectativas y la creación de condiciones para lograrla.

Junto a ese avance, necesariamente gradual, debe lograrse un mayor nivel de información y participación de los trabajadores en todo este proceso, lo que constituye en mi opinión un elemento esencial para mantener el consenso indispensable.

–¿Cuánto pesa la unificación monetaria para el éxito global de la transformación de la economía en Cuba?

–La dualidad monetaria que llevó a la circulación paralela del peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUP), que se implementó en 1993, permitió evitar una devaluación de la tasa de cambio oficial que, de haberse efectuado, hubiera llevado a una situación muy difícil de controlar. Igualmente en el sector empresarial permitió implementar en paralelo un proceso de descentralización en la toma de decisiones, que hoy podemos evaluar positivamente desde la distancia que nos separa de los años 90.

También la dualidad monetaria permitió –mediante la creación de las Casas de Cambio (CADECA)– drenar una parte significativa del exceso de liquidez que se acumuló en manos de la población en esos años y llegó al 73 por ciento del PIB. Al mismo tiempo se abría un consumo en divisas –también gravado por un impuesto sobre la venta– para al menos la parte de la población que tenía acceso a la misma, que llegó aproximadamente a estimarse en el 60 por ciento de la población a finales de la pasada década.

Todos estos impactos positivos se fueron perdiendo en la misma medida en que la doble circulación monetaria y la doble tasa de cambio asociada a esta fue haciendo cada vez más complejo el manejo de la contabilidad en dos monedas, lo que hacía muy difícil conocer la situación económica real en el país.

Por tanto, un proceso de cambios como el actual tiene como requisito indispensable ordenar nuestra contabilidad y las estadísticas retornando a un sistema monetario único con el peso cubano como centro.

No obstante, se trata de un proceso de elevada complejidad que llevará necesariamente un periodo de tiempo, ya que se trata de devaluar la tasa de cambio oficial que se mantiene hoy en 1 CUP=1 CUC o peso convertible (equivalente a un USD) y hacer converger la tasa de cambio entre el Estado y la población donde se cambia 1 CUC = 25 CUP. Es sin dudas una operación en la que se requiere avanzar cautelosamente para que resulte exitosa.

En la actualidad se trabaja en el grupo de transformaciones de mayor complejidad en medio de una coyuntura externa no favorable. No obstante, la hoja de ruta que se trazó con los Lineamientos aprobados en el 2011, asegura los cambios indispensables para avanzar estratégicamente en la creación de condiciones para un desarrollo sostenible a mediano plazo.

El Parlamento de Cuba aclara que “no hay fecha” para aprobar la reforma migratoria

Comenta que la nueva reforma atenderá la situación de los “muchos” cubanos que quieren retornar a la isla

El presidente del Parlamento de Cuba, Ricardo Alarcón, ha revelado que todavía “no hay una fecha” para la aprobación de la reforma migratoria que, no sólo podría poner fin a las restricciones que tienen los cubanos para salir de la isla, sino que además flexibilizaría las condiciones para aquellos que quieran regresar de manera permanente a esa nación caribeña.

El levantamiento de las restricciones “es un trabajo que toma su tiempo por dos razones, primero, porque nosotros aspiramos a hacer todo eso con el consenso más amplio posible y para eso hay que tomar en cuenta varios factores, pero además hay que considerar las regulaciones que ya existen”, ha explicado Alarcón en una entrevista con Europa Press en Madrid.

La Asamblea Nacional de Cuba (Parlamento unicameral) –que se reúne dos veces al año– realizará su primera sesión ordinaria de 2012 el próximo 23 de julio con una agenda que todavía no ha sido divulgada, lo que ha dado pie a que vuelvan los rumores sobre la posibilidad de que los diputados debatan finalmente la tan deseada reforma migratoria.

Al ser consultado sobre los plazos que ha establecido la Asamblea Nacional para dar luz verde a la nueva ley, Alarcón ha dejado claro que “no hay una fecha” todavía por tratarse de un asunto complejo que implica “revisar todas las regulaciones” vigentes “para evitar que haya choques” entre las leyes.

En agosto del año pasado, el presidente cubano, Raúl Castro, reveló que el Gobierno estaba trabajando para “reducir prohibiciones y regulaciones” a los viajes al extranjero que perduraron “innecesariamente”. En diciembre, volvió a mencionar el asunto, pero advirtió de que la suspensión de las restricciones se realizaría de forma paulatina, sin que hasta el momento se conozca ningún detalle del proyecto.

El objetivo es transformar el modelo migratorio actual para “hacerlo lo más flexible posible”, ha aseverado Alarcón. “Se van a modificar algunas regulaciones migratorias en la dirección que Raúl dijo, eso es parte de las muchas otras cosas en las que estamos metidos”, ha explicado.

Desde hace medio siglo, los cubanos que desean salir de la isla por cualquier motivo deben solicitar un permiso de salida –conocido popularmente como ‘carta blanca’– cuya aprobación está supeditada a la discrecionalidad de las autoridades migratorias. El proceso puede durar semanas y su coste es de unos 150 pesos convertibles (CUC), es decir, unos 120 euros.

REGRESO A CUBA

Hasta ahora se ha hablado únicamente de los cambios que se realizarán en torno a las restricciones para salir de la isla, pero la reforma migratoria también podría suavizar las medidas para que los cubanos que viven en el extranjero puedan regresar a su país de forma permanente.

“No son pocos los que han regresado, ni son pocos los que quisieran regresar y restablecerse en Cuba. Puedo asegurar que son muchos, pero muchos los cubanos que han regresado y se han quedado, y son muchos los cubanos que quisieran regresar”, ha resaltado Alarcón, quien lleva 19 años como presidente de la Asamblea Nacional de Cuba.

Según Alarcón, “la campaña es que los cubanos se quieren ir de Cuba, que los únicos que se escapan son los cubanos y se habla muy poco del movimiento al revés”.

Por este motivo, el Gobierno de Castro ha tomado la “decisión política de liberalizar y flexibilizar” la normativa migratoria “en ambos sentidos” para dar espacio a los retornados. “Nosotros no somos tan pujantes, pero en Estados Unidos hay muchos problemas económicos”, ha resaltado el parlamentario, al referirse a los millones de cubanos que viven en territorio norteamericano.

Pero el hecho de que “muchos” cubanos quieran retornar –comenta Alarcón– “plantea otro tipo de problemas porque Cuba es un país con recursos limitados”. “Quieren regresar, pero ¿para dónde? ¿para su antigua casa? Puede ser que su familia no les pueda recibir y eso es lo que estamos analizando”, ha destacado.

Uno de los pasos que han dado en ese sentido tiene que ver con la reforma en materia de vivienda que permite a los cubanos que emigran conservar su casa y hasta alquilarla durante su ausencia, algo que no pudieron hacer miles de cubanos que salieron de la isla después del triunfo de la revolución en 1959.

http://www.europapress.es/epsocial/noticia-presidente-parlamento-cuba-aclara-no-hay-fecha-aprobacion-reforma-migratoria-20120709111015.html

Ricardo Alarcón: reforma migratoria “radical y profunda” en próximos meses en Cuba

(AFP) Cuba pondrá en marcha “una reforma migratoria radical y profunda en los próximos meses” que eliminará restricciones que han tenido durante décadas los cubanos para viajar al exterior, anunció este viernes el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón.

“Uno de los temas que estamos debatiendo actualmente al más alto nivel del Estado concierne la cuestión migratoria. Vamos a proceder a una reforma migratoria radical y profunda en los próximos meses con el fin de eliminar este tipo de restricción”, dijo Alarcón a un medio digital, sin dar detalles sobre su alcance.

“La cuestión migratoria (…) siempre se ha usado como un arma de desestabilización contra Cuba desde 1959 y como un elemento de distorsión de la realidad cubana”, dijo Alarcón en una entrevista publicada en el sitio digital Rebelión (rebelión.org).

Desde hace medio siglo existen restricciones para viajar, pero miles de cubanos emigran ilegalmente cada año, a veces en peligrosas travesías en el mar en precarias embarcaciones. Desde 1966, los cubanos tienen derecho a residencia automática al llegar a Estados Unidos, que además otorga anualmente en La Habana unas 20.000 visas a emigrantes.

Para viajar al exterior, los cubanos requieren un permiso de salida que, a un costo de 150 dólares, se otorga por 30 días prorrogable 10 veces, luego de lo cual debe regresar o pierden el derecho a residir en su país.

Alarcón señaló que “existe también otra explicación a esas restricciones: la necesidad de proteger nuestro capital humano. La formación de médicos, técnicos, profesores, etc., cuesta muy caro al Estado cubano y Estados Unidos lo hace todo para privarnos de estas riquezas humanas”.

Además de los que se van en forma ilegal, más de 30.000 cubanos emigran legalmente cada año.

Alarcón dijo que la reforma favorecerá también a los cubanos emigrados –que necesitan un permiso de ingreso–, quienes no tienen ahora el mismo “perfil” que los que se marcharon en los primeros años.

Afirmó que “desde entonces otros cubanos emigraron a Estados Unidos y no presentan el mismo perfil que el exilio histórico. Se trata ahora de una emigración económica cuyo interés fundamental es mantener un vínculo pacífico con su país de origen”.

“Las cosas han cambiado mucho (…). Cerca de medio millón de cubanos instalados fuera de nuestras fronteras nos visitan cada año. La inmensa mayoría de la emigración cubana tiene una relación normal con su patria de origen”, dijo.

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