Cuba: Del liderazgo carismático al mandato institucional

Por: Ricardo Ronquillo 

Cuando tras una proclama al pueblo cubano Fidel renunció a sus responsabilidades políticas, gubernamentales, estatales y militares, y Raúl alertaba que el Comandante en Jefe de la Revolución era uno solo y que su prestigio y autoridad históricos podían ser reemplazados únicamente por el Partido Comunista, el proyecto socialista en el archipiélago se adentró en terreno desafiante.

La propuesta política que triunfó en enero de 1959 y que alcanzó su forma institucional con la Constitución de 1976, todavía tiene por delante la meta de sobreponerse a la dependencia histórica del liderazgo que caracterizó a modelos socialistas similares.

No puede desconocerse que el carisma y la empatía de Fidel fue determinante para que Cuba sorteara el colapso de los modelos socialistas europeo y soviético, como revelaron los resultados de una indagación de filósofos jóvenes tras ese derrumbe.

El Partido y sus nuevos conductores están apremiados a asumir, dentro del marco constitucional, los principios y prácticas políticas de empatía y cercanía con el pueblo legados por uno de los políticos humanistas más emblemáticos y sagaces del siglo XX.

No por casualidad algunos enemigos del proceso presentan a los cubanos como un pueblo «fanatizado». La manipulación incluso terminó por convertirse en táctica política de algún sector reaccionario dentro de Estados Unidos, para el cual la llamada «solución biológica» es la apuesta para el derrocamiento de la Revolución. Por esa razón la propaganda contrarrevolucionaria machaca sobre el supuesto carácter de «dictadura» del proceso político cubano.

Sin embargo, semejantes visiones colocan a los enemigos de la Revolución en un error de cálculo. Pese a las debilidades institucionales reconocidas que el sistema posee y que los reajustes estructurales actuales buscan corregir, incluida una posible reforma constitucional, la Revolución levantó un sólido sistema de instituciones, exitoso en no pocos aspectos —incluyendo el político—; de lo contrario no hubiera podido soportar el enfrentamiento a la mayor potencia mundial.

Por ello la presencia de Fidel en la sesión de clausura del VI Congreso del Partido alcanzó un simbolismo y connotación políticos que apuntan profundamente hacia el horizonte de la sociedad cubana. El 19 de abril de 2011 debe marcarse como el día cuando culminó el delicado interregno abierto tras la Proclama del líder revolucionario al pueblo de Cuba.

La decisión de los delegados al VI Congreso de elegir al frente del Partido a Raúl, y los pronunciamientos de este acerca de lo impostergable de iniciar la concienzuda preparación del relevo de la dirigencia política y estatal del país, situaron a Cuba y a su Revolución en un tiempo especial.

El pronunciamiento de Raúl sobre la pertinencia de limitar el tiempo de ejercicio en los cargos políticos y estatales a un período no mayor de dos mandatos —y su anuncio de que el presente es el último suyo— constituye uno de los más llamativos y de los que mayor influencia ejercerán en el devenir sociopolítico de este archipiélago en lo adelante.

Definitivamente, la Revolución Cubana está acercándose a uno de sus momentos más decisivos: demostrar que alcanzó madurez suficiente para sobrevivir a su liderazgo fundacional y que el orden constitucional que fundó —y que ahora actualiza— garantiza la irreversibilidad del socialismo como ideal resumen de los sueños de sucesivas generaciones de revolucionarios.

No fue casual que Raúl alertara, desde el balcón del Ayuntamiento santiaguero en el aniversario 55 de la Revolución, que las nuevas generaciones de dirigentes, que paulatina y ordenadamente van asumiendo las principales responsabilidades en la dirección de la nación, nunca podrán olvidar que esta es la Revolución Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes, premisa imprescindible y antídoto efectivo para no caer bajo el influjo de los cantos de sirena del enemigo, que no renunciará al objetivo de distanciarlas del pueblo, en el propósito de socavar su unidad con el Partido Comunista, «único heredero legítimo del legado y la autoridad del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana».

Desde el VI Congreso se lanzaba el mensaje de que en Cuba no debe haber ruptura, sino continuidad; no habrá rompimiento, sino respeto por la historia; no habrá desmantelamiento, sino rearticulación, a partir de la rectificación de los errores cometidos en el largo trayecto por buscar la justicia.

Para el intenso clamor que antecedió al evento de rearmar la Patria aspirada en la Constitución: con todos y para el bien de todos, no debería ser otro el camino. En esos pronunciamientos no solo quedó plasmada la satisfacción por la obra forjada por el socialismo durante su existencia, sino también la inconformidad con sus defectos, que aquí buscan enmendarse con los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en el VI Congreso.

Con independencia de sus debilidades, el socialismo cubano tiene que demostrar que está institucionalmente preparado para ser dialéctica y potencialmente capaz de enfrentar sus contradicciones sin renunciar o sacrificar sus fundamentos.

( Tomado de Juventud Rebelde ) 

Cuba: 55 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana

Por: Pablo Portillo de Jesús

El 10 de marzo de 1952 el ejército cubano encabezado por Fulgencio Batista  derrocó, sin ninguna resistencia, al Presidente Carlos Prío Socarras del Partido Revolucionario Cubano Autentico, inmediatamente  suspendió las garantías constitucionales e  instauró una dictadura militar, violenta, corrupta y represiva.

Dos años después se celebraron unas  elecciones para la presidencia, cuyos resultados se sabían de antemano; el argumento de Fulgencio Batista fue luchar contra la corrupción y el gansterismo; pero en realidad era para seguir controlando el poder y continuar su carrera insaciable de enriquecimiento junto con sus   colaboradores.

El escandaloso nivel de corrupción del gobierno de Batista y el enriquecimiento de la oligarquía afectó  a la incipiente clase media y estimuló la organización de la resistencia, partidaria de la insurrección para expulsar  a Fulgencio Batista del poder.

Con esa oposición se identificaron numerosos partidos políticos, los sindicatos, el movimiento estudiantil, e incluso sectores del empresariado En esas condiciones, un grupo de jóvenes se desligó  del Partido Ortodoxo y decidió tomar la lucha armada  como vía para derrocar el régimen batistiano que había usurpado el poder.

Este grupo de jóvenes,  integrantes de la “Generación del Centenario”, por coincidir con el centenario del nacimiento de José Martí, dirigidos  por Fidel Castro, intentaron tomar por asalto los Cuarteles Moncada de Santiago y  Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, el 26 de julio de 1953.

Esta acción fue respondida por  una violenta acción represiva que llevó a la detención y enjuiciamiento público de los revolucionario; en el juicio Fidel presentó su alegato  histórico conocido como La Historia me absolverá. Tras 22 meses de prisión,  ante la creciente presión popular estos luchadores fueron puestos en libertad  en 1955.

El 7 de julio  de 1955 se dirigieron a México para preparar un grupo guerrillero con el objeto de  regresar a Cuba e iniciar la lucha armada;  el 24 de noviembre de 1956 salieron desde  Tuxpan, Estado de Veracruz, México,  en el yate Granma, con 82 revolucionarios y  arribaron   el 2 de diciembre de 1956.

El barco encalló en los manglares de Playa Las Coloradas, en la actual Provincia Granma, cuando avanzaban hacia las montañas, el 5 de diciembre de 1956, fueron sorprendidos por la aviación del régimen y el mayor número de guerrilleros fueron asesinados, esa   fue la situación más dolorosa  que afrontaron.

Los sobrevivientes  llegaron a la sima de la Sierra Maestra, con grandes dificultades y empezaron a reorganizarse, cuando  completaron 7 revolucionarios, Fidel expresó: “ahora si ganamos la guerra”, recordando la frase de Carlos Manuel de Céspedes     “! Aún quedamos 12 hombres ¡ Bastan para hacer la independencia de Cuba”.

Después de enfrentar y derrotar heroicamente todas les embestidas del régimen Batistiano, a fines de diciembre de 1958 la debacle  era inevitable, el 28 de diciembre las fuerzas rebeldes, dirigidas por el Che Guevara y Camilo Cienfuegos, por indicaciones de Fidel, dirigieron la decisiva ofensiva final en Santa Clara.

 En la madrugada del 1 de enero de 1959 una flotilla de cuatro aviones, con Batista y sus allegados a bordo, salió del  campamento de Columbia de la Habana, la principal instalación militar del país, se dirigieron  a la República Dominicana, donde fue acogido por el régimen reaccionario, corrupto y tiránico de Rafael Leónidas Trujillo.

El 1 de enero de 1959, triunfó el pueblo cubano,  terminando con el régimen corrupto y represivo de Fulgencio Batista, respaldado por un ejército de 80.000 hombres y por el gobierno de USA; esta revolución representó el acontecimiento histórico que  impacto  dramáticamente en el mundo  y en  los pueblos  de este continente.

A partir del histórico triunfo de este admirable proceso revolucionario del pueblo  se inició un nuevo sistema con profundas transformaciones sociales, económicas y culturales; a continuación mencionamos dos   medidas revolucionarias adptadas.

 El 17 de mayo de 1959 se proclamó la primera  Ley de Reforma Agraria, que proscribió  las grandes propiedades de tierra y aseguró su distribución  a  miles de campesinos; en 1961 comenzó la campaña de alfabetización y finalizó oficialmente el 22 de diciembre de 1961 cuando se declaró a Cuba territorio libre de analfabetismo.

El 15 de abril de 1961 una flota de bombarderos B-26 tripulados por pilotos mercenarios atacaron por sorpresa las bases de la fuerza aérea cubana, con aviones que portaban insignias cubanas; al día siguiente en el entierro de las víctimas de la agresión, los dirigentes proclamaron el carácter socialista de la revolución.

El 17 de abril de 1961, aproximadamente 1500 mercenarios, entrenados por la CIA, desembarcaron en  Playa Girón, pero “en sesenta horas consecutivas de combate, entre el amanecer del 17 y las 6.00 de la tarde del 19 de abril, fueron derrotados. Esta fue “la primera derrota militar de  Estados Unidos en América Latina”.

El heroico pueblo cubano se prepara para celebrar el  55 aniversario de su Revolución, empeñado, en la actualización del modelo socioeconómico y político. Este pueblo hermano ha soportado el bloqueo más largo de la historia,  ha sido objeto de la más inmoral guerra económica y biológica  y de una feroz campaña  de terrorismo orquestada por las élites  de USA y la mafia apátrida de Cuba.

A 55 AÑOS DE SU VICTORIA  ¡VIVA LA HEROICA REVOLUCIÓN CUBANA!.

Hablará Raúl Castro en Santiago de Cuba

FOTO: Roberto Suárez

FOTO: Roberto Suárez

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, hará el resumen del acto central por el aniversario 55 del triunfo de la Revolución.

La conmemoración, que dará inicio hoy a las seis de la tarde, tendrá como escenario el histórico parque Céspedes, ubicado frente al Ayuntamiento desde uno de cuyos balcones, en este día memorable, se dirigió al pueblo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, tras la entrada victoriosa del Ejército Rebelde a la ciudad de Santiago de Cuba.

En el acto participarán comandantes y combatientes de la Sierra y de la clandestinidad, dirigentes del Partido y el Gobierno, más de tres mil santiagueros en representación del pueblo de Cuba, familiares de héroes eternos de la Patria y otros invitados a esta celebración revolucionaria.

La ceremonia será transmitida en vivo por la radio y la televisión nacionales, las ondas internacionales de Radio Habana Cuba y Cubavisión Internacional.

Cuba festejará los primeros 55 años de su revolución, con mucho por hacer

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El 1 de enero Cuba festejará los primeros 55 años de su revolución. Sus autoridades y gran parte de su población están convencidas de que habrá otros 55 años de socialismo. Y que luego habrá más. También saben que hay mucho por hacer y cambiar.
EMILIO MARIN
Los cubanos son originales. Mientras en gran parte del mundo se festeja el Año Nuevo el 1 de enero, ellos celebran el aniversario de su revolución contra la tiranía de Fulgencio Batista. Fue en las primeras horas de 1959, por eso se cumplen 55 años de esa epopeya que dejó un saldo también insólito: única revolución socialista en el Hemisferio Occidental.
Los clásicos del marxismo habían ideado otros escenarios para los trabajadores. Pensaron que el socialismo irrumpiría en París, Londres, Berlín, etc, con una buena base industrial, tecnológica y proletaria. Pero el socialismo echó raíces en las atrasadas San Petersburgo y Moscú, en soledad por veintiocho años. Luego se reprodujo en las democracias populares del este europeo y la semifeudal China.
Y esa característica se repitió en la victoria “poco probable” de Fidel Castro y sus barbudos que bajaron de Sierra Maestra el 1° de enero a Santiago de Cuba y unos días más tarde arribaron a La Habana. ¿Socialismo en una isla con poca industria, rodeada del Caribe, a 90 millas de la mayor potencia militar de la historia, con rebeldes que venían de ser masacrados en 1953 tras intentar asaltar el Cuartel Moncada? Y sí. Allí fue el epicentro de esa revolución socialista del siglo XX. Otra vez la historia desairó los pronósticos de quienes habrían apostado por el numeroso proletariado paulista o bonaerense, o por el campesinado mexicano o colombiano, muy combativos.
¿Podía ser el último país en independizarse de España, el primero en andar la vía del socialismo? Sí, pudo. Entre otras cosas porque esa ruptura con el colonialismo español, aunque luchada con heroísmo, no llegó a materializarse por la intervención yanqui. Una de las mayores semicolonias -en eso se convirtió la isla a partir de la Enmienda Platt de 1902- perfectamente podía ser el eslabón débil que se rompiera antes que otras.

Factor subjetivo.
Los norteamericanos eran dueños de todo, desde los ingenios y las plantaciones hasta los hoteles y las empresas de telecomunicaciones y eléctricas; desde una república con minúscula hasta la base de Guantánamo; desde los prostíbulos hasta su Ejército golpista. Eso era caldo de cultivo para que en algún momento ardiera como un cañaveral.
Pero además estaba el factor subjetivo, el de la conciencia, que se conserva a pesar de las derrotas y sobre todo cuando éstas son muy honrosas como la del Moncada o la sufrida por el apóstol José Martí o antes, cuando la primera guerra por la independencia, con Carlos M. de Céspedes.
Con ese sedimento patriótico y revolucionario, hay luchas que parecen que no se pueden ganar y sin embargo se ganan, si acompañan determinados factores. No es casual que la revolución cubana pudiera triunfar en 1949: ya existía el campo socialista, había habido una Segunda Guerra Mundial, estaba en marcha la descolonización, etc. Sin ese marco las cosas habrían mucho más difíciles, por no decir imposible, sobre todo para la continuidad de la revolución.
La revolución contó con Martí como autor intelectual, como lo llamó Fidel Castro en su Alegato “La historia me absolverá” (16 de octubre de 1953). Pero el discípulo no se quedó atrás como talentoso dirigente político y militar que trepó a Sierra Maestra curtido por sus lides estudiantiles en la Universidad de La Habana, su entrenamiento en 1947 en Cayo Confites para una fuerza que pretendía liberar a República Dominicana de la tiranía de Trujillo, su participación en grupos armados en el Bogotazo tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y la dirección al asalto al Cuartel Moncada.
Esos líderes son excepcionales; ellos solos valen tanto o más como varias divisiones de ejércitos. Cuba lo tuvo. Y a diferencia de Vladimir Ilich Uliánov (Lenin), que murió en 1924, a sólo siete años de la insurrección bolchevique, el comandante en jefe nacido en Birán todavía sigue en las lides políticas y culturales. Tiene 87 años y superó 634 intentos de asesinatos de la CIA y los terroristas de la mafia de Miami. Es el “Guerrillero del tiempo”, como se titula el excelente libro de la cubana Katiuska Blanco, de imprescindible consulta para conocer a uno de los mayores personajes del siglo pasado y el actual.

El haber.
Al soplar 55 velitas el pueblo cubano y su gobierno harán su propio balance, mucho más correcto que el que pueda hacerse aquí.
Haber sobrevivido más de medio siglo a tan pocas millas de La Florida y con la parafernalia bélica que cubre esa distancia en minutos, es un logro excepcional. A la revolución no la pudieron derrocar invasiones como la de Bahía de Cochinos (1961), el bloqueo total desde 1962, atentados terroristas, campañas de mentiras, sanciones en la OEA ni la siembra del dengue hemorrágico. Ni pudieron ni la asfixia económica de afuera ni la raquítica quintacolumna de adentro, que se maquilla como “disidente” y cobra en dólares en la Sección de Intereses de Norteamérica (SINA).
En cambio, la URSS implosionó, víctima de Yeltsin y Gorbachov que la liquidaron, seducidos por las promesas y el dinero de Reagan, Thatcher y el Vaticano.
Hoy la mortalidad infantil en Cuba es del 4,2 por mil nacidos vivos y la mortalidad materna de 21 cada cien mil partos: el socialismo lo hizo. En tiempos de Batista otros eran los registros.
Las condiciones de vida han mejorado y la expectativa de vida es de 77,9 años. Tanta mejoría no deja de tener su doble aspecto. El viceministro del Consejo de Ministros, Marino Muriño, dijo en la reciente Asamblea Nacional que el envejecimiento “es uno de los problemas más serios que enfrentamos”.
Cuba no es angurrienta. El 16 de diciembre pasado se agasajó en el Salón Azul del Congreso a los jóvenes argentinos recibidos de médicos y otras profesiones en Cuba en 2012 y 2013. Se aplaudió a 445 médicos, 8 licenciados en educación física, un ingeniero civil, un licenciado en física y matemáticas y un ingeniero en biomedicina. Todos fueron becados por la isla y son jóvenes de origen humilde, y volvieron profesionales por la bondad del socialismo cubano. ¿Cómo no festejar sus 55 años en Argentina?

Los cambios.
¿Acaso ese socialismo permaneció igual en estas más de cinco décadas? Por supuesto que no. Nunca fue “copia ni calco” del que había triunfado en Petrogrado y Beijing, aunque a veces le costó ser “creación heroica”, como pedía el peruano Carlos Mariátegui.Claro que cambió muchas cosas la revolución cubana, como si se inspirara en la letra de “Todo cambia” que cantaba Mercedes Sosa.
A las camadas de revolucionarios más antiguos posiblemente les cueste entender algunas de esas transformaciones. Incluso si Ernesto Che Guevara hubiera revivido y asistido a la mencionada sesión de la Asamblea Nacional, le habrían resultado extrañas ciertas políticas detalladas por las ministras de Economía y de Finanzas, al comentar el Presupuesto 2014. ¿Cómo es que ahora se cobran impuestos sobre las utilidades, la utilización de fuerza de trabajo y los ingresos personales?
Posiblemente también al argentino-cubano le llamaran la atención de los Lineamientos Económicos y Sociales (1911) uno que plantea crear empresas cubanas en el exterior y otro que fomenta la inversión extranjera en Cuba. Más aún, en marzo próximo está prevista una ampliación de la ley de inversiones extranjeras, interesada como está la dirección del país para llevar adelante la Zona Especial de Desarrollo Mariel, como central marítima-comercial abierta a inversiones extranjeras, sobre todo chinas, rusas y brasileñas.
El presidente precisó en su mensaje a la Asamblea que el objetivo es “mejorar el funcionamiento de la economía y la edificación de un socialismo próspero y sostenible, menos igualitario y más justo, lo que en definitiva propiciará mayores beneficios a todos los cubanos”. ¿Socialismo próspero? Sí. ¿O hay que identificar a ese sistema con la pobreza? En eso sí se puede apoyar Raúl Castro en los clásicos, que proyectaban saltar “del reino de la necesidad al reino de la libertad”.
Nadie piense que las cosas están perfectas en Cuba. El PBI fue planeado en 2013 para aumentar 3,6 por ciento y sólo creció el 2,7; y para 2014 fue previsto en 2,2. Junto con esas limitaciones materiales está el costado social preocupante, de indisciplina laboral, desorden, ilícitos, fenómenos de corrupción en funcionarios y puntos de vista de enriquecerse a cualquier costo, en algunos sectores de la juventud que no trabajan en los rubros para los que estudió.
Este 1 de enero en el Parque Céspedes de Santiago y en las otras ciudades la parte más movilizada del pueblo festejará los 55 años de una revolución auténtica y que necesita seguir profundizándose. En este punto de su desarrollo su peligro no es la Zona de Mariel ni las cooperativas ni el cuentapropismo. Paradojalmente su meta clave es “el establecimiento y preservación de un clima de orden, disciplina y exigencia”, como planteó el presidente en su último mensaje. ¿No es que una revolución es la ruptura del orden social? Sí, rompe el orden terrateniente-burgués-semicolonial, pero busca un orden superior, ese que aún falta completar en la isla de la dignidad.

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Cuba: Los cubanos se preparan para celebrar el aniversario 55 de la Revolución

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Empeñados en el camino escogido el 1 de enero de 1959, aunque inmersos en un proceso gradual para actualizar su modelo socioeconómico.

El socialismo seguirá en la isla, y el propósito es que sea próspero y sustentable, según los lineamientos aprobados por el Partido Comunista de Cuba y que marcan el proceso de cambios en la nación caribeña.

Se trata de otro momento histórico en el proceso revolucionario cubano, que se ha sustentado en la unidad de la nación y en la resistencia a la hostilidad de sucesivas administraciones de Estados Unidos.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Cuba ha soportado el bloqueo más largo de la historia, por el cual se le niegan inversiones, financiamiento, avances tecnológicos, medicinas y alimentos.

Los cubanos han pagado además un alto precio: más de tres mil murieron y una cifra similar resultó herido o incapacitado por actos terroristas financiados y apoyados desde territorio estadounidense.

Ataques armados, sabotajes, atentados a los líderes de la Revolución, agresiones biológicas, planes de subversión interna y de aislamiento externo formaron parte del arsenal contra la pequeña isla caribeña.

Pero nada de esto desvió un milímetro la trayectoria del proceso cubano que convirtió cuarteles en escuelas, impulsó la reforma agraria, liquidó el latifundio y nacionalizó sectores vitales de la economía.

No fue casual que el líder histórico de los cubanos, Fidel Castro, declarara en abril de 1961 el carácter socialista de la Revolución, en vísperas de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos cuya derrota fue calificada aquí como la primera derrota del imperialismo yanki en América Latina.

Desde entonces la ruta ha estado preñada de obstáculos, pero también de avances y conquistas que hoy, en medio de dificultades económicas, se mantienen y el propósito es hacerlas más eficientes.

Cuba cerró el año con la menor mortalidad infantil y materna de su historia, obra de un sistema de salud pública que no solo llega a todos los confines del país, sino que se extienden a numerosas naciones.

La mayor de las Antillas está entre los 50 países con mayor proporción de personas con 60 años o más, lo cual es interpretado como resultado de la política de desarrollo social y derechos humanos.

Gran parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio están cumplidos en esta tierra, cuya vecindad con la mayor potencia del planeta resulta espada de Damocles, en particular por la política de bloqueo.

Aún así, sus índices le sitúan como un país de alto desarrollo humano, que ocupa el lugar 51 entre 187 países.

Por su parte la Organización de Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco) coloca a Cuba en el lugar 14 en el mundo en su Índice de Desarrollo de la Educación para Todos.

De un país monoproductor de azúcar de caña, la economía cubana se sustenta más en su capital humano, especialistas en salud, educación y otros que hacen de los servicios la fuente más importante de ingresos.

Las transformaciones apuntalan a la empresa socialista como la piedra angular del sistema económico, pero abren espacios a otras formas de producción que incluyen las cooperativas y el trabajo por cuenta propia.

Una particularidad es que los más de 400 mil trabajadores cuentapropistas tienen asegurada la seguridad social, a diferencia de otras naciones donde los que viven de la llamada economía informal carecen de esas prestaciones.

La actualización de la política migratoria, el nuevo Código del Trabajo, la creación de la Zona de Desarrollo Especial del Mariel (al oeste de aquí), la entrega de tierra en usufructo, son algunas de las medidas y pasos de los cambios sin pausa, pero sin prisa que tienen lugar en la isla.

Al propio tiempo, el marco legal e institucional del país para la actualización del modelo económico se construye sobre la base de la justicia social y la solidaridad.

Vinculado a todo este quehacer, Cuba consiguió este año importantes avances en la renegociación de su deuda externa, en particular el acuerdo con Rusia respecto a la condonación del débito existente con la antigua Unión Soviética.

El presidente Raúl Castro ha sido enfático en la posición de principios de honrar los compromisos financieros del país, cuya credibilidad en la materia ha remontado y abre nuevas posibilidades de inversiones y financiamiento.

Según las autoridades, los dos próximos años serán decisivos para el proceso de actualización, con la consolidación de experimentos y la aplicación de otros, incluidos los primeros pasos para la unificación monetaria y cambiaria que permitirá mejores controles de los parámetros de la economía.

Entretanto, los cubanos por estos días tienen razones para celebrar y ese espíritu se respira en las calles, centros de trabajo y estudio donde las felicitaciones, intercambios de regalos y celebraciones denotan confianza en el devenir.

Así ocurre este 24 de diciembre, donde el tema predominante es la celebración de la Nochebuena en familia, antesala de la despedida de 2013 y la llegada del año 56 de la Revolución.

( Tomado de Cubadebate )

50 verdades sobre la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba

Por Salim Lamrani*/Foto Virgilio Ponce –Opera MundiMartianosHermesCubainformación.- La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.

salim

  • 1.- El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.
  • 2.- Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.
  • 3.- Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.
  • 4.- En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.
  • 5.-  A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.
  • 6.- De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.
  • 7.- En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
  • 8.- Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.
  • 9. Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
  • 10.- El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales.
  • 11.- El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.
  • 12.  En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.
  • 13.- El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.
  • 14.- En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.
  • 15.- En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.
  • 16.- Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.
  • 17.- Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.
  • 18.- En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.
  • 19.- El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.
  • 20.- El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.
  • 21.- Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.
  • 22.- Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.
  • 23.- En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.
  • 24.- El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.
  • 25.- La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.
  • 26.- Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.
  • 27.- En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.
  • 28.- El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.
  • 29.- El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.
  • 30.- El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.
  • 31.- En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.
  • 32.- En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.
  • 33.- Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.
  • 34.- Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.
  • 35.- Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.
  • 36.- Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.
  • 37.- La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.
  • 38.- Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.
  • 39.- No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.
  • 40.- El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.
  • 41.- Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.
  • 42.- Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.
  • 43.- Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.
  • 44.- El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.
  • 45.- Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.
  • 46.- Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.
  • 47.- El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.
  • 48.- El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.
  • 49.- El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policíaco total, destruyendo cada libertad individual”.
  • 50.- A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.

*Salim Lamrani, Dr., Profesor universitario, investigador, escritor, especialista en relaciones Cuba-EE.UU.

Pese a Estados Unidos, Cuba cambia

Por: Ángel Guerra Cabrera

Cuba aplicará una trascendente reforma migratoria a partir del 13 de enero del año entranteque suprime engorrosos trámites para viajar y propicia un mayor reencuentro de los cubanos. El hecho es muy positivo y responde a una aspiración mayoritaria de la nación. Pero apreciar su verdadero alcance exige considerar aunque sea someramente sus antecedentes y contexto histórico.El análisis de este y de cualquier asunto de naturaleza política en Cuba no puede abstraerse de la política hostil y agresiva contra la revolución mantenida inflexiblemente por la vecina superpotencia desde los tiempos de la guerra de liberación. Esto es particularmente pertinente cuando se trata de la emigración pues Estados Unidos la ha utilizado hasta la fecha como un arma de desestabilización de la isla.Al triunfo de la revolución, los criminales de guerra, ladrones y ladronzuelos del tesoro público de la dictadura de Batista fueron recibidos como héroes en suelo estadunidense junto a la gran burguesía y sectores de clase media. Este conglomerado le sirvió a Washington para crear en Miami el núcleo duro de la subversión anticubana. Con ese propósito instaló allí la mayor de las estaciones de la CIA existentes entonces en el mundo, desde la que lanzó un inmenso programa desestabilizador contra la isla. Prolongado durante décadas, incluyó desde un plan de invasión militar directa, antecedido por la invasión de Bahía de Cochinos, hasta innumerables acciones terroristas y actividades políticas y propagandísticas dentro y fuera de Cuba. Entre ellas, el estímulo incesante a la emigración de los médicos, técnicos y obreros de alta calificación, continuado hasta hoy como parte de la guerra económica contra La Habana, que en eso consiste el bloqueo.Como si fuera poco, Washington adoptó una norma migratoria para Cuba que no aplica a ningún otro país. Según la Ley de Ajuste Cubano los ciudadanos de la isla no necesitan visa para entrar en Estados Unidos, donde al llegar reciben automáticamente permiso de trabajo y tienen derecho a la residencia y a la ciudadanía después de uno y dos años de estancia respectivamente… siempre que ingresen ilegalmente o soliciten asilo político una vez que lleguen allí. Compárese esta situación con la represión, el trato discriminatorio y las deportaciones masivas que se reservan a los mexicanos, centroamericanos, haitianos y otros latinos, caribeños y ciudadanos de todos los demás países del planeta que intentan llegar o permanecer en territorio estadunidense. Al mismo tiempo véase la hipocresía de esta política que impulsa a los cubanos a emigrar ilegalmente, con frecuencia al precio de su vida, mientras les entrega a cuentagotas en La Habana las visas de reunificación familiar.

¿Cuántos países pobres podrían resistir durante medio siglo sin colapsar una ley como la mencionada? Es muy importante la pregunta porque la visión que ofrece la industria de la mentira patrocinada por ya se sabe quién es la de una isla-presidido de donde la gente no emigra sino escapa debido a la persecución política, una imagen totalmente alejada de la realidad de un país que contradictoriamente recibe más de dos millones de visitantes al año, cifra que continúa en ascenso cuando muchos otros destinos turísticos decaen.

Frente a la grosera agresión contra su integridad, Cuba se vio obligada a adoptar medidas para ordenar la emigración y combatir la fuga de talentos en medio de una excepcionalmente asimétrica situación de guerra no declarada, bloqueo económico y cerco mediático a un país pequeño y pobre por parte de la mayor potencia militar del planeta.

Cuba ha propuesto reiteradamente a Estados Unidos dialogar sobre todos los temas en conflicto, incluyendo la migración, pero ese país no da muestra alguna de estar interesado en una relación y una convivencia pacíficas. A lo largo de los años ha cambiado la estructura social y política de la emigración cubana, que en su mayoría se opone a las medidas agresivas contra la isla, con la que desea una relación normal. Cuba ha hecho reiterados intentos por lograr esa normalización, casi siempre torpedeados por Washington. Las nuevas medidas adoptadas por La Habana responden a iguales deseos compartidos por la población de la isla. Habían sido anunciadas en varias ocasiones por el presidente Raúl Castro como parte del programa de “actualización” del socialismo cubano, que marcha sin prisa pero sin pausa. Deliran los que hablan de fuga y derrumbe.

Yoani Sánchez: ¿cómo que 30 horas en las `mazmorras de Castro’?

Yoani Sánchez fingiendo una supuesta golpiza en La Habana en noviembre de 2008

Blog de Yohandry Fontana.- El primer tuits de Yoani Sánchez cuando fue liberada anoche refería que había estado detenida más de 30 horas, y que tenía muchas cosas que contar. Y lo hizo.

En unas declaraciones a El País, la bloguera reconoce que NO pasó la noche en una celda, sino que fue llevada a una casa, la misma donde el español Carromero pasó sus días, según ella infiere. Es decir, una vivienda bien equipada del Ministerio del Interior en Bayamo.

Como si fuera poco, cuenta que fue trasladada a La Habana en una caravana formada por el microbús -en el que viajó con su pareja-, patrullas policiales, jeeps del Ejército y agentes motorizados, todos al servicio de la bloguera y su acompañante.

Agrega que Agustín López, chofer de la multimillonaria y premiada bloguera, retornó a La Habana en otra caravana, en la cual viajaba el auto de Yoani Sánchez, que por su estado técnico, no pudo hacer el trayecto Bayamo-Habana y fue subido a un remolque para su traslado seguro a la capital del país.

Según he investigado, la pareja no tuvo que pagar estos servicios VIP, que son bien caros en Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia y otros países “democráticos” y “libres”.

Le contó a  El País de un forcejeo con  mujeres oficiales del Ministerio del Interior, un golpe en la cabeza y la pérdida de un diente.

Por mi parte, y conociendo ya cómo funcionan estos escándalos mediáticos cocinados en la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana,  me siento a esperar a que Yoani Sánchez muestre su blanca dentadura o algún contratiempo con implantes de última hora.

Les recuerdo que al llegar a su edificio, en Plaza de la Revolución, en La Habana, la bloguera se lanzó a correr para evadir la presencia de vecinos y paparazzis famosos de La Habana.

Como se conoce, la pareja viajó a Bayamo para montar un espectáculo mediático e interrumpir la labor de la justicia  en el caso del español Ángel Carromero.

Habrá que esperar.

Esto apunta a aguacates maduro y a show mediático en busca de nuevos seguidores en Twitter.

Yohandry Fontana

Bayamo

Cólera en Cuba: verdades y manipulaciones

La presencia de un brote de cólera en Cuba ha sido el punto de inflexión para una nueva campaña mediática contra nuestra Patria, proveniente fundamentalmente de los tradicionales enemigos de la Revolución, entre los que se han hecho eco malicioso El Nuevo Herald y Radio Martí, radicados en Miami, diversos blogs pertenecientes a la blogósfera anticubana, así como los mercenarios arropados en el falso papel de “periodistas independientes”. No faltaron, por supuesto, algunas agencias internacionales y  periódicos al servicio de la SIP, como el Universal de Caracas.
El cólera es una enfermedad diarreica aguda, tal como se describe en varios sitios especializados,  que aunque resulta mortal en muchos casos, puede ser tratado con  sales de rehidratación oral. Empero, la base fundamental de la eliminación de la enfermedad es su prevención, mediante la implementación de fuertes medidas de respuesta organizada y bien definida, en las que la población tiene una alta responsabilidad en su cumplimiento. El hecho de que el cólera se contrae a través del consumo de agua contaminada o aguas que no reciben el tratamiento adecuado, hace del mismo un factor que puede evitarse mediante una adecuada gestión ambiental, el tratamiento del agua y la cultura de hervirla antes de su consumo.
En el caso de Cuba hace 130 años que esta enfermedad no había tenido ocurrencia dentro de la población. El último brote colérico ocurrió en 1882. Obviamente, su reciente aparición ha servido de medio para desatar la actual campaña mediática contra nuestra Patria, cuyos objetivos son:
1)   Cuestionar falazmente la eficacia del sistema primario de salud en Cuba.
2) Utilizar su aparición para propalar diversos rumores tendenciosos sobre una degradación de la calidad de vida en Cuba, apoyándose en los mercenarios de oficio, encargados de distorsionar la realidad cubana.
3)   Afectar el creciente arribo del turismo en Cuba, presentando un cuadro de descontrol de los focos epidémicos  por parte de las autoridades cubanas. En esencia, esta campaña se basa en sembrar miedo no solo dentro de la población cubana, sino también en los potenciales visitantes a La Isla.
4)  Falsear la información sobre la incidencia de la epidemia, sobredimensionando el número de casos y presentando un cuadro de descontrol, ineficacia e impotencia de las autoridades sanitarias cubanas.
5)  Mostrar una hipócrita preocupación hacia el pueblo cubano, cuando realmente los “preocupados” son los que defienden a ultranza en férreo bloqueo contra Cuba.
6)  Mostrar una aparente indolencia del gobierno cubano ante la situación social en general y hacia la aparición de la enfermedad en particular.
7)    Politizar el fenómeno para  mantener su guerra ideológica contra Cuba.
8)  Culpar al gobierno por la carencia de medios de higiene personal, relacionándolo con precios elevados de los mismos y un desabastecimiento de los mismos.
Aunque el cólera es un indicador de falta de desarrollo social en una nación, no es éste el caso de Cuba.
La muestra de la manipulación mediática de este caso, en particular, la ofrece una nota de Juan O. Tamayo, colocada hoy en El Nuevo Herald, en la que se refiere a un “aumento” incontrolado de los casos de cólera en Cuba. Hasta el momento se basan en especulaciones, aduciendo que la epidemióloga cubana Ana María Batista González, comentó en sobre el comportamiento de la epidemia, cuyos datos fueron tergiversados y manipulados especulativamente, confundiendo otros cuadros clínicos de pacientes con el cólera.
Lo cierto hasta el momento es que el periódico Granma hizo mención a la aparición del brote epidémico el pasado tres de julio y planteó que Cuba tiene los recursos necesarios para controlarlo.  La cifra de fallecidos oficialmente era de tres personas hasta ese momento.
El rejuego mediático se inició de inmediato, convirtiéndose estos medios en voceros de la manipulación fabricada por detractores contrarrevolucionarios. El propio Nuevo Herald hace referencia a comentarios como los del mercenario Yoandris Montoya, quien sobredimensionó la cifra de fallecidos. Radio Martí también se encargó de difundir las informaciones tergiversadas de contrarrevolucionarios cubanos, tales como Walter Claver Torres, supuesto “periodista independiente”, radicado en  Santiago de Cuba; Jorge Corrales Ceballos, otro “periodista independiente” radicado en Guantánamo;  la Dama de Blanco Yelena Garcés, directora provincial de la FLAMUR en Santiago de Cuba, entre otros, quienes se dedicaron a contar fallecidos a diestra y siniestra en sus provincias.
Ninguno de estos medios hace mención a la inmediata respuesta epidemiológica por parte del gobierno cubano, quien ha puesto incontables recursos para evitar la diseminación de la enfermedad. Al contrario se refieren a comentarios como el siguiente; “Pero la policía mantuvo una fuerte presencia de seguridad en los hospitales del área y no se permitía a los parientes visitar a los pacientes con cólera”, de acuerdo a comentarios enviados por la mercenaria  Tania de la Torre y su esposo.
El sitio Havana Times aumentó los rumores infundados sobre el fallecimiento de una anciana en La Habana, especulando sobre las medidas obvias que toma el gobierno en el caso de un repunte de la enfermedad. Todo este dispositivo es parte de la estrategia epidemiológica cubana y demuestra la preocupación de las autoridades al respecto.  Otro blog, Café Fuerte, también especuló sobre el fallecimiento de quince pacientes en la Isla, según fuentes desconocidas.
No podía faltar la injerencia descarada de la  congresista estadounidense Ileana Ros-Lehtinen,  quien llena de venenosa intolerancia acusó al gobierno cubano de evitar difundir información sobre el brote de cólera en Cuba para no ahuyentar al turismo. Se apoyó en sus comentarios en las mismas cifras difundidas por sus mercenarios dentro de la Isla.
REPERCUSIONES
La carga mediática de los medios enemigos de Cuba ha despertado infundadas suspicacias y temores, pero sin la magnitud que ellos pretendían. Aunque México inició medidas de protección con respecto a los vuelos procedentes de Cuba,  el vocero de la Secretaría de Salud de Yucatán, Luis Vázquez, aseguró que, en México,  “no hay nada, ni siquiera ha venido ningún pasajero con sospechas de nada”.
Por su parte, las Islas Caimán emitieron  una advertencia en que recomendaba que los viajes a la isla debieran limitarse “sólo a los esenciales”.
Sin embargo, otra cosa ha sucedido en Venezuela, donde los medios controlados por la derecha han tratado de hacerse eco con la campaña mediática anticubana, como son los casos de El Universal y Noticias 24, quienes aducen al peligro de transmisión de la enfermedad, dado el flujo permanente de viajeros entre ambas naciones.
La OMS, como otras prestigiosas organizaciones internacionales conocer el alto nivel organizacional existente en Cuba para enfrentar contingencias, tanto naturales como focos epidémicos. Asimismo, destacaron en varias oportunidades el alto nivel de calificación de la medicina cubana, demostrado internacionalmente mediante la cooperación solidaria hacia otras naciones.
Como señalara una cubana sencilla: “se está alerta, pero sin miedo”, en franca expresión de la confianza que tiene el pueblo hacia su gobierno. El resto es manipulación barata, vilmente manipulada y encaminada a dañar a Cuba.
Por mí parte, empero, creo que este suceso epidémico debe servirnos a todos a sacar provechosas lecciones:
1)    Toda campaña mediática contra Cuba se urde sobre la base de nuestras debilidades en cuanto a mantener informado, en tiempo real, a nuestro pueblo. La información veraz, inmediata y serena, no confunde, y compromete, a la par, a los ciudadanos en la solución de este tipo de contingencias. Es la forma más efectiva de poner coto a la mentira, a la distorsión de la verdad y a la manipulación mediática de nuestras realidades.
2)    Aunque hemos avanzado mucho en materia de salud, siendo uno de los países con indicadores más altos en el mundo, debemos mantener un serio proceso de perfeccionamiento de la salud primaria a la ciudadanía. Todo esfuerzo por mantener una calidad en los servicios de salud al pueblo, debe ser un reto permanente para todos y no se debe  escatimar voluntad en ello.
3)    Nos queda mucho por trabajar, es cierto, en el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestra población. La falta de recursos, a pesar del gran esfuerzo de nuestro gobierno, conspira contra ello. Debe ser parte de la responsabilidad de los órganos de dirección, tanto a nivel nacional, provincial y en cada localidad, la eliminación de vertederos, los escapes de aguas albañales, la eliminación de los focos contaminantes, la vigilancia epidemiológica efectiva y el monitoreo permanente a aquellas zonas potencialmente vulnerables a la profusión de enfermedades.
4)    Aunque se ha trabajado fuertemente en la incorporación de la población en la batalla de enfermedades endémicas como el dengue, todavía se debe hacer un esfuerzo mayor en la capacitación y educación de nuestro pueblo, aumentando su cultura sobre la salud. Hervir el agua, limpieza permanente del hogar, realización verdadera del auto focal, así como otras medidas, deben dejar de ser simples campañas y convertirse en hábitos de vida.
5)   Involucrar aún más a las organizaciones de masas en la solución de aquellos problemas relacionados con el bienestar y la garantía de la salud de nuestros compatriotas. Dejar a un lado el campañismo y convertirlo en tareas esenciales de su trabajo con el pueblo.
Cuba, a pesar de lo que piensan sus detractores, saldrá airosa de este nuevo reto, como lo consiguió frente al dengue hemorrágico y la fiebre porcina, así como contra otras amenazas implantadas por el bioterrorismo de la CIA y los mafiosos de Miami. Tenemos amplia experiencia en librar esas batallas y contamos con los recursos humanos capaces para lograrlo. Seguirá siendo, a qué negarlo, un sitio seguro para el visitante y para nuestro propio pueblo.
Percy  Francisco Alvarado Godoy.

Cuba: La guerra de la CIA contra la juventud cubana II

 Por: Raúl Antonio Capote de los Estados Unidos dedica incalculables recursos a la guerra cultural. Sus especialistas, altamente calificados, provienen de las mejores universidades del país y son cuidadosamente seleccionados. El equipo que trabaja en la guerra contra Cuba cuenta además con una basta experiencia, muchos de ellos son veteranos de la Guerra Fría, la mayoría  participaron en operaciones contra los países ex socialistas de Europa del Este.

Cuba  enfrenta hoy a ese temible arsenal de recursos humanos y materiales, inmersa en una difícil lucha por renovar el modelo económico, en medio de una profunda crisis del capitalismo a escala global que afecta  a la ´economía cubana, agredida su población por una cruel guerra económica, que no respeta límites ni fronteras, guerra llevada a cabo por la potencia capitalista más poderosa de la tierra.

Los efectos de esa guerra sin cuartel contra la economía  causa escases y penurias, que no son mayores gracias a la voluntad política del gobierno cubano y a la efectividad de un modelo económico social basado en la planificación y no en las leyes ciegas e injustas del mercado,  en la distribución justa de las riquezas, en la igualdad, modelo que no deja desamparado a nadie y que garantiza niveles de atención de salud y educación comparables a los países más desarrollados del mundo.

Los efectos del bloqueo sobre el pueblo cubanos son presentados sin recato de ninguna clase, como errores del socialismo, como prueba del fracaso de la Revolución, nuestros enemigos no tienen escrúpulos de ninguna clase cuando mienten y manipulan la información.

La formidable maquinaria de propaganda de la CIA, que cuenta con centenares de  revistas, periódicos y canales de TV, que se presentan como completamente privadas y libres, más el dominio del ciber espacio controlado por las compañías a su servicio, más la acción de cientos de mercenarios de la información y sus lacayos dentro de la isla, es utilizada en la guerra contra Cuba, en especial, los mensajes manipulados, la información tergiversada debidamente presentada a partir de un cuidadoso estudio de márquetin, construida de modo que resulte atractiva y fácilmente asimilable es dirigida contra la juventud cubana.

La CIA trabaja fundamentalmente hacia los jóvenes, intentando penetrar los centros culturales, religiosos, estudiantiles o sociales y los grupos informales, su propaganda está dirigida, amparados en una imagen progresista, rebelde y externamente atractiva, al sobredimensionamiento de los “fracasos” económicos del socialismo, a divulgar la “poca actualidad” del pensamiento marxista, a desinformar, denigrar las ideas revolucionarias, mentir, popularizar “las ventajas” de las sociedades de consumo.

Organizan conferencias internacionales, brindan becas, premios y proyectan su influencia a través del cine, la TV, la prensa y la literatura. En películas, series televisivas, magazines, libros, se idealizan los mercenarios, se llama terroristas a los revolucionarios, se propagan criterios “novedosos” sobre la libertad sexual, los derechos humanos, el conflicto existencial, se distorsionan los conceptos de patria y nacionalidad.

Dentro del país intentan crear proyectos supuestamente alternativos, que son financiados y monitoreados a través de la Sección de  Intereses de los Estados Unidos o directamente desde organizaciones que sirven de fachada a la CIA como la USAID, el Instituto Republicano Internacional (IRI), la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) y otras.

El fracaso reiterativo de sus planes les ha llevado a perfeccionar su estrategia de guerra cultural, a desarrollar nuevas acciones, dirigidas a confundir, a engañar a los incautos.Nuevos personeros simulan pertenecer a una izquierda que odian en lo más intimo de sus almas, han cambiado el lenguaje, ahora dicen ser revolucionarios, dicen trabajar por el bien de Cuba, dicen estar interesados en el futuro del país.

Dentro de esta estrategia se encontraba Génesis un proyecto dirigido especialmente a los nietos de la Revolución, sobre este proyecto y su progresión actual hablaremos en próximos artículos.

(Tomado de: El Adversario Cubano)

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