Cuba-USA: ¿Relaciones o aberraciones diplomáticas?

Por: Por Arthur González

A Cuban flag and an American flag stand in the press room during the second day of talks between U.S. and Cuban officials, in Havana, Cuba, Thursday, Jan. 22, 2015. The United States and Cuba are trying to eliminate obstacles to normalized ties as the highest-level U.S. delegation to the communist island in more than three decades holds a second day of talks with Cuban officials. (AP Photo/Ramon Espinosa)

A Cuban flag and an American flag stand in the press room during the second day of talks between U.S. and Cuban officials, in Havana, Cuba, Thursday, Jan. 22, 2015. The United States and Cuba are trying to eliminate obstacles to normalized ties as the highest-level U.S. delegation to the communist island in more than three decades holds a second day of talks with Cuban officials. (AP Photo/Ramon Espinosa)

El 17 de diciembre del 2014 entró en la historia como el día en que Estados Unidos reconoció el fracaso de su política contra la Revolución cubana.

Barack Obama fue preciso al explicar su decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, porque se requería cambiar la táctica para lograr los objetivos de destruir el socialismo cubano, denominándola como “un enfoque anticuado”.Para no dejar dudas de que las campañas mediáticas de tergiversación sobre el proceso revolucionario cubano y las acciones de subversión continuaban, subrayó:
“…podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”.

“…ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche, y continuaremos apoyando la sociedad civil”.
“…los trabajadores cubanos deben tener la libertad de crear sus sindicatos”.
“Exhortamos a Cuba a desencadenar el potencial de 11 millones de cubanos poniendo fin a restricciones innecesarias en sus actividades políticas, sociales y económicas”.
“…insistiremos en que la sociedad civil se nos una, para que sean los ciudadanos y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”.

¿Podrán dos países fomentar una relación armónica con esas proyecciones?

A pesar del “enfoque anticuado”, las medidas tomadas después de ese histórico discurso se mantienen.

El 25 de marzo 2015, la Subsecretaria Roberta Jacobson, dijo que el Presidente solicitó al Congreso 2 mil millones de dólares para Latinoamérica y de esa suma 53,5 millones se destinarán para la Iniciativa Regional de Seguridad (CBSI) y una buena cantidad será empleada en programas de promoción de “la libertad de prensa y los derechos humanos” en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua.

En abril la organización World Learning Inc., con sede en Washington, abrió la convocatoria de un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano” durante cuatro semanas en Estados Unidos, para jóvenes cubanos de 16 a 18 años.

En junio se anuncia que el presupuesto de 20 millones de dólares anuales para las acciones de subversión en la isla, se incrementará en 10 millones adicionales.

Radio y TV Martí recibieron 27 millones de dólares, a sabiendas de que no se escuchan ni ven en el archipiélago cubano.

La atención a la contrarrevolución, creada por la CIA desde 1961 según documentos secretos hoy desclasificados, es idéntica a la de de todos estos años. Los cursos para entrenarla y el abastecimiento no cambiarán, según aseguró Roberta Jacobson.

Las matrices de opinión contra la imagen de Cuba se refuerzan por el propio Presidente en su discurso del 17.12.2014, cuando expresó: “los cubanos no deben ser víctimas de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche”; matriz de opinión que persisten en mantener para que el mundo se crea la falacia de que existe un gobierno que coarta la libertad de pensamiento.

Lo mismo hace con el inventado “racismo” que sufren los negros y mestizos, en su fallido intento por dividir la sociedad cubana.

El pasado 21 de mayo, Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca, declaró ante la prensa extranjera: “Estados Unidos cambiaba sus métodos pero no sus objetivos” y definió los tipos de cambio que les gustarían ver en Cuba.

Un elemento clave en la política de ahogamiento a la Revolución es su guerra económica, la cual sigue sin moverse hacia su plena eliminación, lo que hace recordar al Sub Secretario de Estado en 1964, George W. Ball, cuando expuso al embajador del Reino Unido, David Ormsby Gore: “…las sanciones económicas contra Cuba son la única arma […] para crear las condiciones de aprieto que finalmente puedan provocar la eliminación del régimen comunista”.

Esa reunión pretendía presionar al Gobierno Británico para que cortara todo comercio con Cuba, como ejecutaron antes con Canadá, Japón, Francia, Italia, España y Alemania.

Hoy la guerra sicológica es similar que cuando fue reforzada por la administración de Lyndon Johnson, recogido en el memorando secreto del Sub Secretario de Estado, G.W. Ball, al Presidente, el 6 de febrero de 1964.

En su propuesta número decimoquinta sugería: Continuar “el empleo discreto de la prensa”, con la publicación de trabajos donde se expongan los rigurosos controles de Washington sobre las compañías comerciales que se relacionen con la Isla, dejando entre ver que serían incluidas en la lista negra y fuertemente sancionadas.

Si se releen los acuerdos del acta final de la IX Reunión de Cancilleres de la OEA, celebrada el 26 de julio de 1964, se observa que las sanciones impuestas bajo presiones del Departamento de Estado, tenían el interés de que “…el pueblo cubano, pueda con su propio esfuerzo y en un futuro próximo, librarse de la tiranía del comunismo que lo oprime…”

La vida dice que pocas serán las transformaciones en la política yanqui y los cubanos demostrarán cuan preparados están para enfrentarlas y no dejarse engañar con el pretexto de que: “Estados Unidos no desea echar por tierra los logros de la Revolución y los apoyarán en un régimen post Castro”, como plasmaron en el documento presentado por el Consejo de Planificación Política del Departamento de Estado el 15 de julio de 1968, sobre la política nacional hacia Cuba.

No se pueden olvidar las ideas de José Martí cuando alertó:
“La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

Tomado de El Heraldo Cubano

“Cuba no se está proponiendo un socialismo de mercado”: José Luis Rodríguez

Por Rosa Miriam Elizalde / Especial para La Jornada

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José Luis Rodríguez, quien fue ministro de Economía de Cuba entre 1995 y 2009, es de los pocos expertos de la isla que mantiene públicamente un análisis sistemático y riguroso, desde posiciones socialistas, sobre las transformaciones que agitan la isla. En un país que se levanta casi todos los días con un nuevo decreto en la Gaceta Oficial que avanza hacia cambios estructurales del modelo económico, apenas se escuchan los funcionarios explicando las medidas en lengua de la calle, mientras en el espacio digital –con una altísima capilaridad en la isla a pesar de la débil infraestructura de Internet– florece todo tipo de análisis especulativo, frecuentemente con la brasa arrimada a propuestas neoliberales.

En cualquier caso, la economía es el tema de los temas en el país. Cuba se enfrenta a un dilema de hierro: o actualiza, revisa y reconstruye su estructura económica o la Revolución corre el riesgo de sucumbir ante la presión combinada de sus propios errores y las agresiones del bloqueo de Estados Unidos, en un momento delicadísimo de reacomodo del Consenso de Washington hacia la isla.

Rodríguez, asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), de La Habana, responde preguntas de La Jornada, en vísperas de la última sesión plenaria del año en el Parlamento cubano, que tiene en agenda el análisis de los resultados del llamado “proceso de actualización” y los planes para el 2015.

Hacia dónde va Cuba

–¿Por qué actualización y no reforma económica?

–Puede deberse a dos razones. Por un lado se ha querido enfatizar que todos los cambios que se están proponiendo suponen la actualización de un modelo socialista, que se ha calificado también como socialismo posible. Por otra parte, se ha querido tomar distancia de las reformas –que a nombre de supuestamente perfeccionar el socialismo– llevaron a su desaparición en Europa.

–¿Cuál es exactamente el modelo Económico elegido? ¿Hacia dónde va Cuba?

–El modelo del socialismo cubano elegido supone el perfeccionamiento de la sociedad que se ha construido hasta aquí y tiene varios rasgos fundamentales que reiteran su matriz socialista.

En primer lugar se mantiene la propiedad social sobre los medios de producción fundamentales, es decir, los que resultan determinantes para el desarrollo del país. Se establecen límites al desenvolvimiento de la propiedad no estatal al reducir su capacidad de acumulación y se asegura la prestación de servicios sociales básicos universal y gratuitamente.

Al mismo tiempo, se abren espacios a la pequeña propiedad privada –como autoempleo o trabajo por cuenta propia–, la propiedad cooperativa agropecuaria y no agropecuaria y las empresas mixtas con capital extranjero. Se parte así del concepto que otras formas de propiedad no estatal pueden contribuir al desarrollo del país, sin ser predominantes y si se les encauza adecuadamente, es decir, sin que se conviertan en preponderantes.

Este es un cambio significativo, pero a él se ha llegado partiendo de que, por un lado, una propiedad estatal únicamente no asegura el éxito del socialismo en la fase de construcción socialista en que nos encontramos; por otro lado, durante años se trató de seguir ese camino y el balance no ha sido favorable.

Por último hace ya tiempo que la teoría marxista llegó a la conclusión de que la existencia de relaciones de mercado en el socialismo obedece a un determinado grado de desarrollo en el cual no puede socializarse directamente el trabajo individual de los productores, y se requiere de las categorías mercantiles para hacerlo. Por lo que se impone la necesidad de reconocer esa realidad si queremos avanzar a un desarrollo más racional. Eso no significa que la presencia de las relaciones de mercado -en el grado en que las mismas se reconocen- no tengan que ser monitoreadas y sometidas a control social para compensar sus efectos socialmente negativos. Lo dicho anteriormente da una idea de que en nuestras condiciones esto es lo que puede asegurarnos un desarrollo socialista posible de acuerdo a las circunstancias de subdesarrollo en que se desempeña nuestra economía, aunque desde luego no es nada sencillo.

¿Socialismo de mercado?

–Desde la llamada cubanología se interpreta que lo que se está produciendo en Cuba es la “transición a una economía socialista de mercado”, que necesariamente debe ir acompañada de cambios estructurales en el sistema político del país. ¿Usted que cree?

–En relación a lo primero, cualquiera que estudie la evolución histórica de las experiencias del llamado socialismo real claramente entenderá que nosotros no nos estamos proponiendo un socialismo de mercado.

Esta fue una apelación para calificar las reformas económicas emprendidas en los años 60 del pasado siglo, que propiciaron una amplia introducción de mecanismos de mercado en países como Yugoslavia, Hungría y también en la URSS con la Perestroika. Esas reformas suponían que el mercado en su actuación no era para nada contradictorio con el socialismo, por lo que se amplió cada vez más la presencia de esos mecanismos para hacer más “eficiente” la gestión económica, sin tomar en cuenta la connotación social de los mismos y sin monitorear y compensar sus efectos perversos. La historia demostró que del socialismo de mercado quedó solo el mercado sin socialismo.

Las criticas de la cubanología siguen la lógica de que si se introduce el mercado, debe llegarse hasta las últimas consecuencias, es decir al capitalismo, para lograr una eficiencia superior. De ahí que presupongan eufemísticamente cambios políticos para atemperarse a esa tendencia, lo que no es otra cosa que provocar el transito al capitalismo. Por mas vueltas que le quieran dar, eso es lo que está en el fondo de sus “recomendaciones”.

–Abundan los que exigen celeridad a los cambios e incluso quienes se pronuncian por un shock. ¿Es posible imponer mayor ritmo a las transformaciones?

–No puede perderse de vista que luego de muchos años de Período Especial las expectativas de la población son muchas y en muchos casos muy intensas. Sin embargo, la magnitud de los cambios que se requieren en el funcionamiento de la economía para satisfacer las necesidades de la población son de una gran magnitud y complejidad. Se trata incluso de implementar medidas sobre las cuales no existen experiencias en nuestro medio, por lo que se requiere un periodo de prueba para validarlas e incluso valorar no solo su impacto económico, sino también sociopolítico, habida cuenta de la gran importancia de los factores subjetivos en este proceso.

Una decisión precipitada en este sentido puede comprometer el proceso de actualización. Esto no significa que no se avance en todo lo que sea posible y que no comprometa los objetivos estratégicos a alcanzar. Por ejemplo, se han adoptado decisiones que flexibilizan la venta de viviendas particulares, el acceso a instalaciones turísticas internacionales y se admite la recontratación de jubilados que pueden además cobrar un salario sin perder su pensión.

En síntesis, la afirmación del presidente Raúl Castro de avanzar sin prisas pero sin pausas, pienso que tiene total validez.

Difícil precisar ritmos de cambio en la economía

–¿Dónde no se ha producido el cambio que se esperaba al aprobarse los lineamientos hace dos años y medio?

–En primer lugar es preciso recordar que los lineamientos tienen un período de implementación de 5 años o más en algunos casos, por lo que muchos impactos esperados en el cronograma de aplicación pueden encontrarse aún en proceso de realización.

Por otro lado, la concreción de resultados en la economía cubana –que tiene un nivel de apertura superior al 47 por ciento, por lo que depende mucho de lo que ocurra en la economía internacional– está sometida a un elevado nivel de incertidumbre. Si a esta realidad añadimos la presencia del bloqueo económico de Estados Unidos, es muy difícil lograr una elevada precisión en los ritmos de cambio en la economía.

Adicionalmente hay medidas que originalmente se plasmaron bajo determinadas premisas y a lo largo del tiempo han tenido que ser complementadas con otras decisiones. Un ejemplo está en la entrega de tierras ociosas para la producción agropecuaria, que fue normada originalmente por el Decreto Ley 259 y después fue complementada con el Decreto Ley 300, así como por otra serie de medidas para facilitar la gestión del sector. También la experimentación de nuevas formas de gestión del poder popular en las provincias de Artemisa y Mayabeque se ha extendido en el tiempo más allá del plazo original, a partir del análisis de las experiencias de su compleja implementación.

–¿Que beneficios se perciben de las transformaciones iniciadas en el 2011?

–El ordenamiento del modelo económico cubano ha tenido que necesariamente comenzar por las grandes decisiones que modifican la estructura de gestión en la macroeconomía, por lo que lógicamente es en esa esfera donde podemos apreciar algunos resultados de importancia.

Si nos remitimos a los problemas más significativos que recogen los lineamientos de la política económica y social observaremos que estos son el desbalance financiero externo y la baja productividad presentes en el país.

En el primer aspecto se observa cómo de un saldo comercial negativo en relación al PIB que era –5 por ciento en el 2008, se ha pasado a un saldo positivo de +1.6 por ciento en el 2013 gracias a la expansión de las exportaciones y a la sustitución de las importaciones y el ahorro.

En otras palabras, el saldo positivo del comercio exterior, aporta recursos que permiten iniciar un proceso gradual de renegociación y pago de la deuda externa. En este último aspecto se aprecia cómo se obtuvo recientemente la condonación del 90 por ciento de la deuda de la antigua URSS con Rusia –deuda inscripta en el Club de París– y también se logró la condonación del 70 por ciento de la deuda con México, al tiempo que se ha dedicado un volumen sustancial de recursos a liquidar los adeudos externos a partir del año 2009.

Todo esto es de importancia estratégica, pues permite crear mejores condiciones para ampliar la inversión extranjera, elevar la tasa de inversión del país y aumentar los ritmos de crecimiento hasta alcanzar en pocos años cifras del orden del 6 al 8 por ciento.

En relación con la productividad del trabajo, esta ha crecido un 7.8 por ciento en los últimos 5 años, ritmo que si bien no resulta muy elevado, ha permitido en la última etapa que este indicador crezca más rápido que el salario medio para evitar presiones inflacionarias.

No obstante, queda mucho por hacer para lograr un crecimiento equilibrado y autosostenible, pero esto también requiere tiempo y recursos.

Fin de la doble moneda, ajuste cauteloso

–La mayoría de la población no percibe aún mejoras en la microeconomía ¿cómo mantener el consenso en tales circunstancias?

–Todo proceso de ajuste económico –aun cuando se haga con criterios esenciales para preservar lo alcanzado por nuestra sociedad– enfrenta desafíos inevitables a corto plazo.

Probablemente uno de los mayores desafíos radica en cómo realizar los cambios estructurales indispensables para que el país se desarrolle y, al mismo tiempo, lograr mejoras en el nivel de satisfacción de las necesidades de la población, que –como ya se apuntó– acumulan carencias propias del período especial.

Algunas decisiones adoptadas apuntan en esa dirección. Por ejemplo, el proceso de reestructuración de las empresas estatales permite que las mismas ajusten el pago de salarios a los resultados productivos, lo cual –donde se han aplicado las medidas propuestas– ha posibilitado incrementar sustancialmente los salarios sin provocar presiones inflacionarias, lo que potencialmente abre nuevas alternativas al 49 por ciento de los ocupados en el sector estatal que laboran en empresas.

La situación es más compleja en el sector presupuestado, pero también, sin afectar el equilibrio fiscal indispensable, se han elevado los salarios en el sector de la salud y a los deportistas. De igual modo, en el sector no estatal de la economía –donde labora alrededor del 26 por ciento de los ocupados– se obtienen ingresos más elevados.

No obstante, a pesar de estos avances y las potencialidades que se perciben, el deterioro del salario real y las restricciones para expandir servicios como el transporte y la construcción de viviendas, constituyen factores a tomar en cuenta en la lucha por el indispensable equilibrio que debe irse alcanzando entre la satisfacción de las expectativas y la creación de condiciones para lograrla.

Junto a ese avance, necesariamente gradual, debe lograrse un mayor nivel de información y participación de los trabajadores en todo este proceso, lo que constituye en mi opinión un elemento esencial para mantener el consenso indispensable.

–¿Cuánto pesa la unificación monetaria para el éxito global de la transformación de la economía en Cuba?

–La dualidad monetaria que llevó a la circulación paralela del peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUP), que se implementó en 1993, permitió evitar una devaluación de la tasa de cambio oficial que, de haberse efectuado, hubiera llevado a una situación muy difícil de controlar. Igualmente en el sector empresarial permitió implementar en paralelo un proceso de descentralización en la toma de decisiones, que hoy podemos evaluar positivamente desde la distancia que nos separa de los años 90.

También la dualidad monetaria permitió –mediante la creación de las Casas de Cambio (CADECA)– drenar una parte significativa del exceso de liquidez que se acumuló en manos de la población en esos años y llegó al 73 por ciento del PIB. Al mismo tiempo se abría un consumo en divisas –también gravado por un impuesto sobre la venta– para al menos la parte de la población que tenía acceso a la misma, que llegó aproximadamente a estimarse en el 60 por ciento de la población a finales de la pasada década.

Todos estos impactos positivos se fueron perdiendo en la misma medida en que la doble circulación monetaria y la doble tasa de cambio asociada a esta fue haciendo cada vez más complejo el manejo de la contabilidad en dos monedas, lo que hacía muy difícil conocer la situación económica real en el país.

Por tanto, un proceso de cambios como el actual tiene como requisito indispensable ordenar nuestra contabilidad y las estadísticas retornando a un sistema monetario único con el peso cubano como centro.

No obstante, se trata de un proceso de elevada complejidad que llevará necesariamente un periodo de tiempo, ya que se trata de devaluar la tasa de cambio oficial que se mantiene hoy en 1 CUP=1 CUC o peso convertible (equivalente a un USD) y hacer converger la tasa de cambio entre el Estado y la población donde se cambia 1 CUC = 25 CUP. Es sin dudas una operación en la que se requiere avanzar cautelosamente para que resulte exitosa.

En la actualidad se trabaja en el grupo de transformaciones de mayor complejidad en medio de una coyuntura externa no favorable. No obstante, la hoja de ruta que se trazó con los Lineamientos aprobados en el 2011, asegura los cambios indispensables para avanzar estratégicamente en la creación de condiciones para un desarrollo sostenible a mediano plazo.

El Nuevo Herald vuelve a manipular

Por: Noel Manzanares Blanco – Cubainformación

noelAdelanto que sería como para nunca acabar, si me dispusiera a aclarar las tantísimas patrañas que a diario se publican para desacreditar al Socialismo en el Caimán Verde. No obstante, en este minuto considero que no debo pasar por alto la infamia de última hora elaborada por el vocero de la delincuencia política de origen cubano radicado en Miami, El Nuevo Herald —¿cuál, si no?

Desde hace unas horas, ese periódico en su versión digital exhibe el titular “Médicos cubanos en Africa [sic] no serán repatriados si contraen el ébola” que en su primer párrafo dice: “Mientras el debate sobre la seguridad de los trabajadores de la salud que combaten el ébola acapara la atención internacional, circulan versiones de que el gobierno cubano no permitirá el regreso de su personal médico si contrae la enfermedad en Africa [sic]”.

Como aval de su jugarreta —entre otras artimañas—, alega El Herald que el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Cuba, José Luis Di Fabio, expresó recientemente a CNN, el único medio de prensa internacional que tuvo acceso al entrenamiento del personal médico cubano antes de partir a Africa [sic], que los profesionales de la isla estaban trabajando bajo la supervisión de la OMS, y puntualizó: “Si ellos [nuestros Hermanos] se contagian con el ébola, se les ha informado que no serán trasladados de vuelta a Cuba para su tratamiento”.

No me voy a detener en advertirle a ese medio de prensa íntimo de la extrema derecha gusano-yanqui queCuba ante el Ébola es muestra fehaciente de un divorcio de la migaja. Sí deseo significarle a ese órgano mediático y sus seguidores/as apenas dos sucesos que evidencian nuestra Tradición de Jamás Dejar Abandonado a ningún compatriota, por dificilísimas que sean las circunstancias:

La Historia de Cuba registra que al calor de la Guerra de los Diez Años (1868-1878) contra el Colonialismo español, el Brigadier Julio Sanguily resultó prisionero de los opresores del pueblo cubano. Pronto la noticia llegó a Ignacio Agramonte, Fundador de nuestra Nación, quien manifestó: “Allí, en aquella columna, va preso Julio Sanguily. Es necesario rescatarlo, vivo o muerto, o quedar todos allí”. Y bajo el grito de “a degüello”, Agramonte fue el primer en cargar el machete para rescatar/devolver a los suyos a Sanguily, a contrapelo de la superioridad enemiga en hombres y armamentos. El objetivo fue alcanzado.

Agrego que el mismo Fidel Castro que siendo alumno del colegio de Belén de La Habana entre 1942 a 1945 fue capaz de tirarse al agua para salvar a su profesor, Padre Armando Llorente, que en una ocasión fue llevado por la corriente; es el Líder Histórico de la Revolución Cubana que antes del Desembarco del Granma, el 2 de Diciembre de 1956, cuando un expedicionario cayó al Mar, dijo a sus compañeros: “De aquí no nos vamos hasta que lo salvemos”. ¡Y fue salvado aquel expedicionario!, muy a pesar que la decisión colocó en riesgo la propia expedición.

Con esos datos que acabo de rememorar, no tuviera por qué extender esta nota. Mas, añado otro recuerdo y una interrogante, a saber:

Ante la muy difícil situación que tuvo lugar del 2 al 10 de Agosto de 1983 cuando fueron cercadas y atacadas las posiciones defendidas por combatientes internacionalistas cubanos e integrantes de las Fuerzas Populares para la Liberación de Angola en el poblado de Cangamba, el Compañero Fidel les envió una misiva en la que consta: “Todos los medios y fuerzas cubanas se emplearán si fuera necesario para liberarlos del cerco enemigo./ “Nuestras tropas llegarán rápido, en tres o cuatro días, pero si la distancia, los obstáculos naturales y la acción del enemigo las retrasan el doble o el triple del tiempo o aún más, hay que resistir, porque llegarán allí a cualquier precio” —las negritas son mías.

Si incorporo que de cara a la Heroica Página Internacionalista escrita en Angola y otras naciones con todos los Honores del Mundo regresamos a nuestra Patria Sagrada a cubanas y cubanos caídos en el cumplimiento de su Deber, por lo menos tengo que inquirir: ¿Cómo se le puede ocurrir a El Nuevo Herald insinuar que el Gobierno, el Partido Comunista y el Pueblo de la Mayor de las Antillas pudieran ni por un segundo dejar abandonados a sus Hijas e Hijos que combaten actualmente al Ébola, en caso de infelicidad en algunos/as de ellos/as?

Entonces, sobran razones para acallar esta otra infamia.

Cuba: Los cubanos se preparan para celebrar el aniversario 55 de la Revolución

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Empeñados en el camino escogido el 1 de enero de 1959, aunque inmersos en un proceso gradual para actualizar su modelo socioeconómico.

El socialismo seguirá en la isla, y el propósito es que sea próspero y sustentable, según los lineamientos aprobados por el Partido Comunista de Cuba y que marcan el proceso de cambios en la nación caribeña.

Se trata de otro momento histórico en el proceso revolucionario cubano, que se ha sustentado en la unidad de la nación y en la resistencia a la hostilidad de sucesivas administraciones de Estados Unidos.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Cuba ha soportado el bloqueo más largo de la historia, por el cual se le niegan inversiones, financiamiento, avances tecnológicos, medicinas y alimentos.

Los cubanos han pagado además un alto precio: más de tres mil murieron y una cifra similar resultó herido o incapacitado por actos terroristas financiados y apoyados desde territorio estadounidense.

Ataques armados, sabotajes, atentados a los líderes de la Revolución, agresiones biológicas, planes de subversión interna y de aislamiento externo formaron parte del arsenal contra la pequeña isla caribeña.

Pero nada de esto desvió un milímetro la trayectoria del proceso cubano que convirtió cuarteles en escuelas, impulsó la reforma agraria, liquidó el latifundio y nacionalizó sectores vitales de la economía.

No fue casual que el líder histórico de los cubanos, Fidel Castro, declarara en abril de 1961 el carácter socialista de la Revolución, en vísperas de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos cuya derrota fue calificada aquí como la primera derrota del imperialismo yanki en América Latina.

Desde entonces la ruta ha estado preñada de obstáculos, pero también de avances y conquistas que hoy, en medio de dificultades económicas, se mantienen y el propósito es hacerlas más eficientes.

Cuba cerró el año con la menor mortalidad infantil y materna de su historia, obra de un sistema de salud pública que no solo llega a todos los confines del país, sino que se extienden a numerosas naciones.

La mayor de las Antillas está entre los 50 países con mayor proporción de personas con 60 años o más, lo cual es interpretado como resultado de la política de desarrollo social y derechos humanos.

Gran parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio están cumplidos en esta tierra, cuya vecindad con la mayor potencia del planeta resulta espada de Damocles, en particular por la política de bloqueo.

Aún así, sus índices le sitúan como un país de alto desarrollo humano, que ocupa el lugar 51 entre 187 países.

Por su parte la Organización de Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco) coloca a Cuba en el lugar 14 en el mundo en su Índice de Desarrollo de la Educación para Todos.

De un país monoproductor de azúcar de caña, la economía cubana se sustenta más en su capital humano, especialistas en salud, educación y otros que hacen de los servicios la fuente más importante de ingresos.

Las transformaciones apuntalan a la empresa socialista como la piedra angular del sistema económico, pero abren espacios a otras formas de producción que incluyen las cooperativas y el trabajo por cuenta propia.

Una particularidad es que los más de 400 mil trabajadores cuentapropistas tienen asegurada la seguridad social, a diferencia de otras naciones donde los que viven de la llamada economía informal carecen de esas prestaciones.

La actualización de la política migratoria, el nuevo Código del Trabajo, la creación de la Zona de Desarrollo Especial del Mariel (al oeste de aquí), la entrega de tierra en usufructo, son algunas de las medidas y pasos de los cambios sin pausa, pero sin prisa que tienen lugar en la isla.

Al propio tiempo, el marco legal e institucional del país para la actualización del modelo económico se construye sobre la base de la justicia social y la solidaridad.

Vinculado a todo este quehacer, Cuba consiguió este año importantes avances en la renegociación de su deuda externa, en particular el acuerdo con Rusia respecto a la condonación del débito existente con la antigua Unión Soviética.

El presidente Raúl Castro ha sido enfático en la posición de principios de honrar los compromisos financieros del país, cuya credibilidad en la materia ha remontado y abre nuevas posibilidades de inversiones y financiamiento.

Según las autoridades, los dos próximos años serán decisivos para el proceso de actualización, con la consolidación de experimentos y la aplicación de otros, incluidos los primeros pasos para la unificación monetaria y cambiaria que permitirá mejores controles de los parámetros de la economía.

Entretanto, los cubanos por estos días tienen razones para celebrar y ese espíritu se respira en las calles, centros de trabajo y estudio donde las felicitaciones, intercambios de regalos y celebraciones denotan confianza en el devenir.

Así ocurre este 24 de diciembre, donde el tema predominante es la celebración de la Nochebuena en familia, antesala de la despedida de 2013 y la llegada del año 56 de la Revolución.

( Tomado de Cubadebate )

“Chávez fue el primero que quiso un socialismo con libertad”

Ignacio Ramonet acaba de presentar en Madrid su último libro, "Hugo Chávez. Mi primera vida". FERNANDO SÁNCHEZ

Ignacio Ramonet acaba de presentar en Madrid su último libro, “Hugo Chávez. Mi primera vida”. FERNANDO SÁNCHEZ

MADRID // El retrato del que fuera presidente de Venezuela que emerge de las páginas de Hugo Chávez. Mi primera vida (Editorial Debate), del periodista Ignacio Ramonet (Redondela, 1943), es el de un hombre brillante, de cultura vasta y autodidacta, una cultura impregnada de un refinamiento hijo de su primera vocación, la pintura, de sus raíces populares y del bagaje de un lector voraz. El hombre cuya voz recogió Ramonet en entrevistas que se extendieron durante varios años citaba de memoria a Gramsci, a Teócrito, a Ortega y Gasset y a Marx. Ese militar que-según describe Ramonet- recorría con sus manos los mapas de América Latina; esa persona que tenía a Simón Bolívar como faro, no se parece casi nada a la caricatura de golpista zafio que tantas veces han pergeñado sobre él algunos medios de comunicación. Ramonet, director de Le Monde Diplomatique en español y presidente de honor de ATTAC, se propuso luchar contra esa imagen de Chávez retratando al ser humano que precedió al líder. En estaprimera vida, el lector no hallará el relato del desempeño como presidente de Hugo Chávez, sino “el territorio de su infancia y las raíces de su destino”.

¿Cómo se explica el abismo entre la persona refinada que usted describe y la imagen que de él han dado muchos medios?

Ese contraste da la medida de la enorme manipulación, de la diabolización que ha sufrido Chávez. Yo tuve la ocasión de hacerle una entrevista larga cuando sólo llevaba varios meses como presidente y pude constatar que ese hombre, que aún no era objeto de tantos ataques pues acababa de llegar al poder, era un hombre culto, que citaba a Nietzsche, a Kant, a pensadores latinoamericanos, algo que me parecía excepcional para un militar. Entonces, cuando a partir del 2001 o 2002, empezaron las campañas tan violentas, tan caricaturales, en las que se le trataba de dictador, de caudillo, de golpista, ya desde entonces, me pareció que había una exageración hasta alcanzar los niveles que hemos visto estos años. Hemos visto aquí a un periódico importante celebrar el golpe de Estado contra Chávez [en 2002], titulando “La caída de un caudillo”. Caudillo en España es una palabra que tiene un sentido ¿no? Es una palabra que define a una persona responsable de centenares de miles de muertos. Un periódico que aquí pretende defender la democracia estaba alabando un golpe de Estado contra un régimen constitucional, resultado de elecciones legítimas. Y esto pasaba tranquilamente, era algo que se festejaba.

El origen de este libro está ahí: en la idea de que de que la gente conociera a la persona Chávez, más allá del dirigente. Chávez era un intelectual, un hombre que tenía una sensibilidad artística muy importante, de poeta, y que era muy sentimental. Si no hubiera sido tan artista, no estaríamos hablando de un creador político como ha sido, porque él ha sido un creador de conceptos políticos, como el socialismo del siglo XXI, la revolución bolivariana, o el ALBA (Alianza Bolivariana de las Américas), una palabra tan bonita, elegida por él y Fidel Castro. El alba, donde todo comienza.

La cultura de Chávez tenía una importante raíz popular…

Sí. Esa es una de las dimensiones que explican su enorme popularidad. Él se nutre esencialmente de lo que podríamos llamar la cultura popular: de las canciones populares de su región, Los Llanos, que es la matriz de Venezuela, del cine y del deporte nacional, el béisbol. Cuando hace un discurso y habla de todo esto, comunica con la gente. Le ocurre también hablar de filósofos, pero esta dimensión de cultura popular hace de él una persona que está a la altura del venezolano medio. También hay algo muy importante: su físico. Date cuenta de que en Venezuela, desde su independencia, jamás había habido un presidente con cara de venezolano; todos eran de tipo europeo. Chávez es el primer presidente en la historia de Venezuela que se parece a un venezolano medio.

En las críticas hacia él, ¿había una dimensión racista?

Por supuesto, la dimensión racista es capital. La prensa de oposición incluso lo llamaba mono. Muchos intelectuales y periodistas no concebían que este mestizo fuese un hombre fino, sutil, sofisticado. En el libro cuenta que en su propio ascenso político en el país le ocurrió con sus compañeros, que partían del principio de que los jefes de la conjura [de 1992] eran ellos. Y si tú ves la foto de los insurrectos del golpe de Estado de 2002, en el que el presidente de la patronal se autonombró jefe del Estado [duró sólo dos días en el cargo, tras lo cual Chávez recuperó la Presidencia], no hay ni un…

¿Mestizo?
Digamos ni un bronceado. Todos los golpistas eran blancos

¿Y las acusaciones de populismo?

El término populista es algo que el neoliberalismo ha encontrado como excusa. Cuando un sistema no es democrático, se dice que es una dictadura y, si el sistema es democrático y critica el neoliberalismo, entonces resulta que es populista. Es un argumento del lenguaje, una acusación que se lanza contra el presidente Correa, Lula o Cristina Fernández. Curiosamente, todos los regímenes que han detenido al neoliberalismo en la región son populistas. También los llaman populistas porque satisfacen al pueblo y eso quiere decir, por ejemplo, que el dinero del petróleo se destina a hospitales y escuelas. El petróleo hay que colocarlo en un banco suizo o en Goldman Sachs; eso es lo que hace a un gestor ser serio. Y si tú el dinero del país se lo das al pueblo, entonces es que estás haciendo populismo. La palabra populista es muy difícil de definir, si tú no puedes tildar a alguien de dictador-aunque con Chávez, el hombre que más elecciones ha hecho en Venezuela, 17 en 14 años, no se han privado de ello- se dice que es populista.

¿Chávez recoge el testigo de Salvador Allende?
En cierta medida, sí. Lo que yo observo es que entre Allende y Chávez no hay ningún dirigente progresista en América Latina. Todos los dirigentes progresistas que pudieron aparecer entre 1973 y 1999, fueron derrocados. Y Chávez es el primero que dice ‘Sí, yo quiero el socialismo pero lo quiero con elecciones, y lo quiero con libertad’. Esta es la característica principal de lo que llamamos el socialismo del siglo XXI. No quiere construir ni un socialismo a la cubana ni a la china ni a la vietnamita; quiere que haya elecciones y que cada avance en términos en progreso social se vea refrendado en elecciones libres por el pueblo. Esto es muy importante.

¿Una democracia que pasa de representativa a participativa?
Claro. Chávez hace 17 elecciones y sólo pierde una, y admite su derrota. Y muere ganando las elecciones en octubre, con diez puntos de diferencia con respecto al segundo candidato. Por consiguiente la constante democrática es una característica fuerte de su liderazgo.

¿En Venezuela se ha desmontado el argumento de que el socialismo tiene que ser totalitario?

Absolutamente. El apogeo ideológico del neoliberalismo se produce después de 1980, cuando llegan al poder la señora Thatcher y Reagan. A partir de ahí esta teoría empieza a ganar los espíritus y las conciencias de todo el mundo. Después de 1982, la socialdemocracia, en la figura de Felipe González, introduce en España la idea de que una buena gestión de izquierdas debe ser neoliberal. Lo mismo ocurre en el 83 con Francia con el gobierno Fabius de Miterrand, y no hablemos de la derecha. Eso se extiende a través del mundo y toda América Latina, que está saliendo de las dictaduras, se convierte a la fe neoliberal, la privatización absoluta y el desmantelamiento del Estado de bienestar, exactamente lo que está sucediendo ahora en España, un programa de ajuste estructural que llega aquí 15 años después pero que se aplicó en América Latina en los años 90. La consecuencias de esto es que el propiosocialismo real se hunde. Pero, en el mismo año que cae el Muro de Berlín, en 1989, el pueblo venezolano es el primero que se levanta contra una política neoliberal con lo que se llamó el Caracazo. En Venezuela, tenían a un gobernante socialdemócrata, Carlos Andrés Pérez, que, imitando a González o a Miterrand, llega al poder mediante una campaña en la que no ha dicho lo que va a hacer y, cuando llega, lo primero que hace es anunciar una terapia de choque: se van a aumentar los precios, van a rebajarse los sueldos y las pensiones, lo que se está aplicando ahora mismo aquí. El pueblo se subleva y esa sublevación inspira a Chávez la rebelión de 1992. Chávez es el resultado de un país que es el primero que se opone a un programa neoliberal, cuando el propio socialismo de Europa del Este se ha hundido.

¿Chávez fue la consecuencia y no la causa, como él mismo señala?
Él fue la consecuencia de la degeneración moral de la IV República, de la corrupción absoluta, del pacto de Punto fijo, en el que dos partidos se repartían el poder, además de las recetas neoliberales. Él va a tener una enorme influencia cuando llega al poder gracias a las urnas, después de haber estado tentado durante mucho tiempo de tomar el poder con las armas. Es cuando dice ‘No, vamos a ganar [en las urnas] porque tenemos argumentos para convencer a la sociedad’. Desde Allende hasta Chávez ningún dirigente socialista llegó al poder, pero después llegaron muchos; llega Lula, Correa, Tabaré Vázquez; llega Kirchner, Lugo, Zelaya…

La aspiración de lograr una unidad latinoamericana es otros de los ejes de su pensamiento.
Para EEUU, que pensaba que, tras caer la URSS, Cuba se había quedado sin cordón umbilical, Chávez era el blanco que había que atacar, pues el presidente, al considerarse heredero de Bolivar, tenía como proyecto la unidad latinoamericana. Y consiguió logros como el ALBA, Petrocaribe y la CELAC, que representa la primera vez que se unen todos los países de América Latina sin EEUU y Canadá; es decir, la anti OIEA.

Chávez creía en una unión entre el ejército y el pueblo

Ésta es una característica de la revolución bolivariana. Él admira a los militares de izquierda porque piensa que el ejército tiene, de forma ontológica, vocación de responsabilizarse de lo que ocurre en el país, Entiende la defensa del país como la defensa de los intereses del pueblo. Entonces, en la medida en que el ejército tiene que defender al pueblo, no puede consentir que éste sea destruido por las tesis neoliberales. Chávez tenía muchos modelos, sobre todo [Juan Francisco] Velasco Alvarado, en Perú, pero él se dice que este militar fracasó porque sólo se apoyó en los militares. Y concluye que los militares no están hechos para acaparar el poder porque se corrompen. También porque derivan inevitablemente al autoritarismo. De ahí que descarte el poder sólo para los militares y formule la idea de la unión cívico-militar, que se basa en que los militares sólo tienen legitimidad para tomar el poder si se apoyan en partidos políticos de izquierdas que defienden los intereses del pueblo. Esto es muy innovador y muy singular.

Usted sostiene que América Latina es el continente más progresista del mundo
No hay otro en el mundo. Tienes seis o siete países, Venezuela, Nicaragua, Brasil, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Argentina, donde hay experiencias de socialismo democrático con programas de redistribución de la riqueza nacional, de aplicación de justicia social, de educación y salud gratuitos, de pleno empleo si es posible y de vivienda. Todo lo que está en contradicción con las políticas neoliberales que estamos viendo aplicadas hoy en Europa. Y el pueblo ve los beneficios. Desde que empezaron estas experiencias-la venezolana lleva 15 años- siempre han ganado las elecciones. Correa, por ejemplo, ganó con 30 puntos de diferencia, y Dilma [Roussef] va hacia su segundo mandato. Estas son políticas de devolución de deuda social, por las que el Estado le devuelve al pueblo lo que el pueblo ha hecho en sacrificios, cuando antes la riqueza estaba acaparada por una élite.

En el libro se destaca la importancia del liderazgo de Chávez, ¿tiene futuro la revolución bolivariana en Venezuela con el presidente Maduro?
Es indiscutible que en la tradición de izquierdas la cuestión del líder plantea un problema porque se supone que son los pueblos los que hacen la historia. Chávez lo repite a lo largo de las entrevistas, pero la realidad nos muestra que hay un momento en la historia en que se dan todas las circunstancias objetivas de una gran protesta social, un gran disgusto, un sufrimiento, un malestar, una crisis de la democracia pero no hay nadie para cristalizar ese malestar, excepto si surge un líder o una líder. Mira la situación en España. Hoy en día hay una protesta social enorme y, sin embargo, no pasa nada. Porque esa protesta social está dispersa, porque no llega a articularse. No se traduce en términos electorales, políticos ni de conquista del poder y las cosas siguen igual. Si surgiese alguna organización aglutinante de ese malestar yo creo que tendría bastante éxito. Ese es el papel del líder. Ese fue el papel de Chávez. Se trata de un hombre que se hace popular en dos minutos; no lo conoce nadie, hace una intervención en televisión el día de la rebelión militar y, en esos dos minutos, se transforma en el hombre más popular de Venezuela. Su porvenir ya estaba garantizado porque supo asumir una circunstancia absolutamente dramática como fue la del golpe de Estado de 1992.

La situación ya no es la misma, Chávez ha fallecido demasiado pronto, a los 58 años,  pero la revolución está encarrilada desde hace 15 años. La mayoría de la ciudadanía sabe muy bien lo que es. Maduro no es Chávez pero está muy bien formado y ha pasado 20 años aprendiendo junto a él. Tiene una experiencia internacional como nadie tras sus ocho años como canciller. El papel del líder no es el que era necesario en 1999, cuando había que cambiarlo todo, ir contra la oligarquía y contra Estados Unidos,  entonces se necesitaba un titán, ahora es un trabajo para un gran político, como es Maduro.

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Cuba: La guerra de la CIA contra la juventud cubana I

Por: Raúl Antonio Capote que trabajó con el autor en la elaboración del proyecto Génesis, plan cuidadosamente elaborado para realizar una profunda labor de subversión político-ideológica en las Universidades cubanas, decía con frecuencia La guerra contra la dirección histórica de la Revolución la perdimos hace tiempo, por eso debemos concentrar todos los esfuerzos en la acción contra los nietos de la Revolución, si logramos cambiar su manera de pensar, si influimos a nuestro favor en sus gustos, preferencias, en sus ideas sobre el futuro de Cuba, habremos, por fin, comenzado a ganar esta guerra.

Todos saben que la CIA se fundó en 1947. Además de las funciones que cumplen los servicios especiales en todas partes del mundo, la CIA dedicó una cuantiosa cantidad de recursos humanos y materiales en un tipo de guerra, que llenaría los escenarios principales del enfrentamiento entre el socialismo y el capitalismo, entre las ideas progresistas y las más retrogradas

Frances Stonor Saunders,  autora del libro La CIA y la Guerra Fría Cultural, durante la presentación de su libro en la XII Feria Internacional del Libro en La Habana les preguntó a la audiencia.

¿Conocen ustedes cual es el Ministerio de Cultura de los EEUU?

Y respondió ante el silencio de los presentes ¡Ah! Perdón, no existe salvo la CIA, que asumió secretamente este papel.

La CIA asumió esa tarea furtivamente en su afán de derrotar al comunismo en todos los rincones del mundo. El paradigma central de esta guerra fue y sigue siendo una guerra por la mente de los hombres. La Agencia para lograrlo opera bajo el principio de la mentira necesaria y esconde su participación tras diferentes fachadas.

Cuentan con centenares de revistas intelectuales serias que se presentan como completamente privadas y libres, canales de TV, grupos musicales, compañías cinematográficas, proyectos culturales diversos que no habrían sobrevivido sin el apoyo financiero de la Agencia que además no tiene límite en cuanto al dinero que puede gastar.

Durante los momentos culminantes de la guerra fría, el gobierno de los EEUU invirtió enormes recursos en un programa secreto de propaganda cultural en Europa Occidental. Un rasgo fundamental de este programa era que no se supiese de su existencia. Fue llevado a cabo con gran secreto por la organización de espionaje de los Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia 1

El Congreso de la Libertad Cultural, organizado por el agente de la CIA, Michael Josselson, entre 1950 y 1967, fue el acto central de esta campaña, sus logros fueron vastos, abrieron oficinas en 35 países, contrataron a centenares de personas, organizaron conferencias, exposiciones de arte, publicaron artículos de opinión en decenas de revistas y hasta llegaron a tener su propio servicio noticioso.

El Congreso repartió cuantiosos premios en metálico, concedió becas, financió las carreras  de muchos artistas e intelectuales, compró muchas conciencias. Elevó artistas mediocres al nivel de grandes artistas, hizo desaparecer en el ostracismo a todo el que se le oponía o no se dejaba comprar, utilizó a intelectuales que, consiente o inconscientemente, se prestaron para la manipulación de ideas. Algunos intelectuales sabían de donde venía el dinero y lo aceptaban y seguían diciendo lo que de todos modos habrían dicho. Otros se encontraban en una posición de autocensura, porque no querían poner en peligro el financiamiento que recibían. La CIA no tenía límites en cuanto al dinero que le era posible gastar 2

Construyeron un poderoso consorcio para luchar contra el comunismo, esa fue el arma secreta de la CIA, empleada con éxito, tanto dentro de los propios EEUU, en el enfrentamiento a los movimientos por derechos civiles y progresistas, como contra el campo socialista y los movimientos revolucionarios en cualquier parte del mundo. La CIA definió la guerra fría como Batalla por la conquista de las mentes humanas.

En su enfrentamiento al socialismo acumularon un  inmenso arsenal de armas culturales.

La Revolución Socialista de Octubre en Rusia, representó en el siglo pasado, la  victoria  del humanismo en su expresión más alta,  la cultura socialista. Sin haber terminado el siglo XX la derrota del Socialismo Real significó una victoria de la cultura capitalista. Fue en el campo de las ideas en el que vencieron, cuando el socialismo este europeo, desprovisto de su esencia creadora y humanista, fue incapaz de desarrollar una auténtica y creadora cultura que contraponer a la cultura que genera el poder global capitalista.

Para los intereses restauradores del capitalismo en la isla, es ideal el enfoque apocalíptico que extrapola la experiencia fallida del socialismo en Europa del Este, sus defectos y errores, a la experiencia socialista cubana, exponiendo la idea de que estamos en presencia de males incurables, congénitos del sistema. Nada más lejos de la verdad.

La Revolución triunfante en 1959 fue el hecho cultural más  importante en la Historia de Cuba, significó el colofón de cientos de años de lucha, la derrota de la contrarrevolución heredera del autonomismo, el anexionismo y el capitalismo dependiente.

Estamos en medio de una guerra de reconquista regida por adversarios que no se detienen ante nada, que usan la mentira desenfadadamente, la calumnia, el engaño.

Todo ese enorme arsenal, toda la experiencia acumulada por la Agencia en su enfrentamiento a las ideas revolucionarias, al socialismo, hoy se concentran en derrotar al socialismo cubano, a la Revolución. Sus mejores agentes, sus técnicos, sus profesionales más destacados, más un presupuesto ilimitado, son utilizados con este fin. La juventud cubana es hoy su blanco esencial.

Continuará…

(Tomado del blog: El Adversario Cubano)

Cuba: Allá por el bloguerío

Por: Jorge Ángel Hernández

La más elemental de las clasificaciones de la blogosfera cubana presenta dos polos opuestos, irreconciliables y homogéneos: disidentes frente oficialistas. Se ajusta, pues, a un tópico de opinión goebbelianamente asumido por los monopolios de la información gracias al cual se supone un pequeño ejército de defensores acríticos del proceso revolucionario cubano, repetidores sin ideología ni conciencia, frente a una multitud que se le opone, en libertad de expresión y representando intereses de la sociedad civil. Por si no fuesen suficientes los patrones de ajuste, se da por hecho que el grupo de los oficialistas goza de privilegios y prebendas que los colocan por encima de la sociedad, como instrumentos de un Estado opresor, en tanto los etiquetados como independientes actúan por cuenta propia, sin coyundas institucionales, y en condiciones de necesidad extrema.

Tal división responde a la estrategia construccionista con la cual esos medios de prensa se convierten en infantería de grueso calibre para el sordo trabajo de legitimar la ideología de lo que Lenin clasificara como la última fase del imperialismo. No es un lugar común y, si lo es a fin de cuentas, está cumpliendo con creces sus predicciones teóricas. Valga apuntar que también medios académicos asumen en sus investigaciones las bases del patrón (patrón de juicio, insisto, no patrón de amo, aunque contactos pudieran existir).

Si revisamos una muy amplia muestra de esos ejemplos divisorios de la blogosfera cubana descubriremos que, en aquellos que como independientes se presentan, desde el escolarmente redactado de Yoani Sánchez hasta los que se proponen reformar el sistema tras perspectivas que se predican de izquierdas, coexisten tres objetivos a toda costa irrenunciables:

1º. Derrocar el socialismo,

2º. Domeñar la soberanía nacional y

3º. Reimplantar el capitalismo dependiente.

Las estrategias y tácticas tampoco son muy amplias, ni en modos de ejecución ni en variables de acción sobre los internautas: propaganda negra en todos los niveles de la azuzada discusión; descalificación a ultranza del proceso revolucionario cubano y de su dirección histórica; desconocimiento cínico de las transformaciones revolucionarias; desacreditación en bloque de toda persona, sobre todo blogueros, que no responda de modo rígido-ortodoxo a estos patrones básicos de oposición, y descargo del objetivo esencial de

derrocamiento del sistema a fuerzas de intervención externas, ya sean directas, de lobby o de presión económica y política.

La observación de los que como oficialistas somos presentados, sin embargo, revela un espectro amplio de variantes con un común punto de acuerdo: conservar el socialismo y desarrollarlo en su más pleno humanismo y en su soberanía nacional. Un fenómeno que se ubica en la esencia misma de los antagonismos de la lucha de clases, si se me permite insistir en un lenguaje que no por gusto han intentado desterrar de la teoría global. De modo que, en un sentido muy general, no deja de tener cierta orientación adecuada este ejercicio de clasificación esquemática, diseñado sobre las bases de una Guerra Fría que aun sigue vigente. Carece, en cambio, de la posibilidad de sostenerse una vez que el fenómeno se estudia con profundidad.

En la variable tópica de la disidencia, apenas se hallan críticas al capitalismo, ni siquiera en parte de sus prácticas sistémicas, y solo es posible fichar algún que otro llamado individual, de caso muy particular y sin visión de fondo; tampoco se reconoce al bloqueo, cincuentón a estas alturas, como elemento de injerencia, no ya política, sino humana, y se justifican por demás atentados terroristas y posibles invasiones, e incluso el magnicidio. Por contraste, en la variable de supuesta oficialidad hallamos un significativo espectro crítico que, a mi entender, ni siquiera nosotros mismos reconocemos en su justa importancia. Acaso forzados por la necesidad de entrar en el ruedo de la visibilidad mediática, somos también un poco piezas del construccionismo imperialista de última fase. Es una paradoja y no una simple respuesta de desinformación, por tanto, debe resolverse en el propio contexto de la confrontación y, lo que nos falta esencialmente, en el de la estrategia colectiva que integre en la estrategia de defensa nacional las repercusiones de esa crítica, implacable y revolucionaria. Tampoco es un lugar común, sino un vacío cultural que debe trascender los ámbitos de la individualidad.

La blogosfera cubana revolucionaria es absolutamente individual; incluso en los casos de retransmisión viral que a diario se producen, las decisiones son individuales, ya sea por comodidad mecánica, que también la hallamos con mayor frecuencia de lo deseado, ya por asunción consciente del tema que se pone en órbita. No existe, a contrapelo de las acusaciones totalitarias del mercenarismo plattista y sus reproducciones más o menos ingenuas, una estrategia de coordinación de direcciones y, por tanto, una táctica de colocación y defensa de temas cruciales para las actuales circunstancias del proceso revolucionario. La espontaneidad, y la voluntad personal, siguen siendo el motor de producción de contenidos.

También, en su aspecto crítico interno, esa blogosfera cubana muestra numerosos ejemplos de llamados de atención y contundentes críticas a fenómenos y manifestaciones que van a generar conductas antisistémicas, como la depredación del medio ambiente, la invasión del urbanismo, la especulación con el comercio, el transporte y los servicios básicos, y hasta la falta de pertenencia, con su correlativa abulia, de la administración y los trabajadores en sectores vitales como la educación, la salud, la cultura y el deporte y, cómo no, el gobierno. La mayoría de ellas casi invisibles incluso para nosotros mismos, los blogueros, quienes, siquiera por interés individual, algún monitoreo debíamos permitirnos allá por el bloguerío. Y sobre todo invisibles (invisibilizar, estrategia crucial de propaganda negra), para el más amplio receptor de nuestra Internet: el extranjero que a diario recibe el arsenal de Guerra Fría de los monopolios de la información. Y aquí aparece una carencia esencial para la blogosfera: no está al alcance de la mayoría de los internautas cubanos que dependen de redes de intranet o de conexiones agónicamente saturadas, de intolerable lentitud.

Si revisamos unas cuantas muestras de asuntos que han recibido una repercusión viral, descubriremos que, en su inmensa mayoría, responden a sucesos que sirven de pivote a la unitaria “disidencia” procapitalista. Y si bien esta es la esencia de la organizada estrategia subversiva y desestabilizadora, lo cual los amerita en el cumplimiento de su bien definida tarea, es sobre todo un reto que nos corresponde y que seguimos archivando en el casillero de las asignaturas pendientes. Nueva paradoja cuya solución debe ubicarse en la organización de nuestras plataformas de conectividad y nuestras estrategias de retransmisión de contenidos.

Otro elemento contrastante entre ambos esquemas de clasificación de los blogueros cubanos acusa, frente al planteamiento en general homogéneo, con escasas variantes específicas de la autonombrada disidencia, una diversidad de perspectivas en el panorama revolucionario. Se encuentran así, desde aquellas que se ubican en una localidad geográfica, con sus sucesos e intereses propios, pasando por otras que se enfocan en normas de comportamiento social y manifestaciones culturales y artísticas específicas, hasta quienes se dedican a observar determinados ámbitos especializados de comprensión de la sociedad, como las visiones de género, la diversidad de orientación sexual, la discriminación racial, a mi juicio privilegiada ante otras discriminaciones que no hemos hecho lo suficientemente visibles, y, por último y acaso los de una justa mayor repercusión, aquellos blogs abiertamente dedicados a contrarrestar la contrarrevolución y la injerencia mediática global.

En mi experiencia personal, desde un blog que recibe escasas visitas y en cambio un buen número de réplicas de sus textos originales, he comprobado que el asedio se repliega una vez que el razonamiento y la lógica reclaman el protagonismo de las discusiones. La profundización del juicio, y la asunción sin prejuicios de los problemas reales, ciertos, con su ubicación en contexto y su ejercicio comparativo, ponen en retirada a las huestes maniqueas de exaltados y demuestra hasta qué punto no son la mayoría que se pretenden. Una vez que los lugares comunes de asedio son desmontados, o deconstruidos, como gusta anotar la teoría, la argumentación queda prácticamente anulada y, cuando más, acuden a la cita, a la apropiación paródica o al pastiche directo de lo que han producido las contadas tanquetas pensantes que, dicho sea de paso, cuentan con espacios privilegiados en esos medios masivos de totalitarismo monopólico y, más no faltaba, con un sistema de acceso a Internet que el bloqueo nos prohíbe a todos los que en la Isla trabajamos.

De modo que no estaría de más, desde la propia individualidad que ha marcado al conjunto, emprender, de vez en cuando, algún que otro paseo, /allá por el bloguerío,/ donde a plena luz del día/ vemos un caudal de río/ que se crece en rebeldía/ y, como la linda guajirita de la pieza que me he permitido parodiar, bajo una bucólica condescendencia, nos dice adiós.

¿Por qué fracasó el socialismo del siglo XX?

Por: Ariel Dacar (profesor del Centro Memorial Martin Luter King Jr.)

La lección capital del fracasado intento socialista del siglo XX estuvo en no comprender que de lo que se trata no es de sustituir al capitalismo sino de superarlo. La adulteración del objetivo socialista estuvo en reducir la socialización del poder y la propiedad con la  estatalización, limitándose así la complejidad y profundidad de lo que Marx había entendido como superación del modo de producción capitalista (producción material y apropiación subjetiva)

En materia política el modelo soviético no superó al capitalismo. No se dio paso a un mecanismo más eficiente de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas en los distintos espacios de realización, ni tan siquiera en el debate respecto a la conformación de estas. La clase trabajadora se constituyó en objeto y no en sujeto de la actividad económica y política de la sociedad.

El modelo autoritario aplicado en el socialismo histórico y su expansión mimética a otras experiencias, obnubiló el intento de un verdadero poder de los trabajadores y del pueblo, no ya como fuerza motriz en la toma del poder sino como sujeto activo en su reproducción. La monopolización del poder por el partido-Estado negó los avances que, mediante sus luchas, los oprimidos habían logrado dentro del capitalismo en diferentes niveles y períodos, incluida de modo imprescindible la propia experiencia de los soviets que pasaron de órgano espontáneo de lucha de las masas a adquirir funciones de Estado.

La lenta muerte dela Revolución de Octubre comenzó cuando los soviets (órgano de poder del pueblo) pasaron a ser un espacio decorativo dentro del sistema político soviético. Con el advenimiento del stalinismo la oportunidad de lograr la participación política de las masas, incluyendo los mecanismos de movilización, real y autónoma, fue cercenada. En ese proceso, las organizaciones políticas de los trabajadores y ciudadanos sufrieron una considerable atrofia que generó un tipo específico de cultura política (pasiva, reproductiva) entre los ciudadanos en general y entre los trabajadores en particular.

Como elemento distintivo del modelo político del socialismo real el sistema requirió de una extrema supremacía del Partido Comunista, mediante la supresión de todas las fuerzas sociales que no estaban controladas y subordinadas a él, o al menos de sus posibilidades de acción autónoma, creativa, crítica y propositiva dentro de los diferentes sectores y espacios sociales. El partido fundió en su actividad práctica al aparato administrativo y sus instituciones, se hizo del gobierno y cumplió las funciones de éste (razón por la cual se le conoce como el partido-Estado). A esto se añade que la dinámica interna del partido se estructuró en estamentos jerárquicos verticalistas. Funcionaba como una pirámide de poder que generaba desde la cima las decisiones que se abrían al resto de la estructura partidista y social.

En la sociedad política y civil no hubo una instancia de carácter masivo que estuviera fuera del alcance del partido-Estado; todas eran reproductoras de los dictámenes políticos y seguían al pie de la letra las directrices de éste sin que hubiera el más mínimo asomo de presión o contraposición al régimen. Indiscutiblemente, fueron efectivos dispositivos de control político en lugar de funcionar como fuerzas autónomas de la sociedad civil. Se violentó de manera errática y costosa la función social del partido y el Estado dentro de la sociedad en edificación.

 

Esta práctica dio como resultado que los órganos y las instituciones estatales se convirtieron en simples ejecutores de las directrices centrales sin ser responsables de lo que sucedía en el proceso productivo y político.

Desde este modelo de relaciones de poder se intentó diluir la individualidad en un colectivo cada vez más abstracto, con enmarcado irrespeto a lo distinto, se esquematizó un modelo de ciudadano recio, inflexible, como si el hombre “nuevo” pudiera realizarse por decreto. Todo lo que tuvo de fondo una concepción demasiado simplista del ser humano, que ignoraba completamente la psicología y sus modificaciones en atmósferas diversas  que desatendía la diversidad misma.

Otra prueba aberrante de esta práctica fue el espíritu de autocrítica —otra deformación del ideal inicial— a la que se sometían individuos e instituciones. Siempre y en todas partes, la autocrítica acusaba a los organismos de ejecución de la escala inferior, a los que vituperaba como indignos de los organismos superiores de decisión. El método era efectivo pues distrajo durante décadas la atención a los problemas estructurales y de principio que presentaba el régimen, y ponía en manos de las masas la “solución” a problemas de baja escala, más bien a solucionar consecuencias mientras las causas permanecían intocables.

La unidad poder-verdad que tipificó el modelo socialista de matriz stalinista tuvo nefastos resultados. La falta de diálogo y de construcción conjunta, en lugar de la cual prevaleció la revelación de justezas en el discurso oficial y la adecuación de los planteamientos que sustentaban dicho discurso, trajeron como resultado un profundo resentimiento hacia valores antes compartidos, desesperanza en la posibilidad de influir en el cambio y la apatía desmovilizadora.

Tampoco se trata de asumir el debate como vehículo de escape en espacios periféricos a las decisiones políticas, sino como revelación de las distintas aristas de la verdad, entendida como proceso permanente de penetración en el complejísimo mundo social contemporáneo y su transformación.

La cultura socialista sin participación se atrofia y genera contradicciones contraproducentes a las posibilidades de cambio del sistema, lo cual contiene un nuevo orden para las relaciones de poder. La experiencia socialista del siglo XX tuvo como corolario en los años ochenta que la población supiera lo que no quería, pero no lo que quería, pues no estaba “entrenada” en organizarse, formarse y movilizarse para la consecución de sus intereses.

Consecuente con la desnaturalización del proyecto socialista, el marxismo se desnaturalizó y se esgrimió como una doctrina rígida, inmutable, justificadora más que aclaradora. El pensamiento social se metió en una camisa de fuerza, se impidió la confrontación con otras corrientes (de modo científico) y el propio enriquecimiento de las teorías desarrolladas por Marx. Se cercenó el carácter científico de la teoría, valga decir su inmanencia.

El pensar de otra manera fue un peligro para los privilegiados del socialismo del siglo XX. La dirigencia no solo reveló su incapacidad de mantener con vida el espíritu revolucionario en el proceso de enfrentamiento a las circunstancias históricas en que interactuaron, sino que imposibilitó cualquier vestigio de pensamiento divergente, crítico, desafiante de la autoridad. Por esa razón, como ha señalado el filósofo cubano Jorge Luis Acanda, la consigna de la libertad de pensar de otra manera le era indigerible.

Mientras la lógica del capitalismo se manifiesta en la concentración de la propiedad en pocas manos, a la par que socializa los sueños de alcanzar la prosperidad, aun a quienes viven en las peores condiciones, es un hecho que, sin omitir su contra lógica, devela eficiencia en el ejercicio hegemónico de la clase dominante. Sin embargo, en la experiencia del socialismo del siglo XX se socializaron los bienes materiales y se privatizaron los sueños, de ese modo se redujo a un grupo de personas la capacidad de construir la alternativa social.

Una visión de conjunto de las razones expuestas hasta aquí conduce a concluir que no existió una sustitución cultural en el nuevo sistema, pues no superó los aspectos distintivos del capitalismo circundante, dominador, jerárquico, excluyente, elitista, donde la política estaba “privatizada” por un grupo social reducido.

En resumen, los elementos esenciales del modelo político del socialismo de matriz stalinista fueron: a) la centralización estatal extrema;  b) la deformación de la función del partido en la sociedad; c) la capacidad de decisión sobre todos los aspectos de la sociedad quedó en manos de una reducida élite, d) la inmovilidad de los conceptos por la atrofia del pensamiento social crítico, y e) la anulación de los criterios divergentes, incluso mediante la violencia. Por tanto no se dio paso a un mecanismo más eficiente de participación de los trabajadores y los ciudadanos en la toma de decisiones políticas en los distintos espacios de realización, locales y sectoriales, ni tan siquiera en el debate respecto a la conformación de estas.

Aunque se establecieron nuevas estructuras económicas, nuevas tendencias políticas y éticas no hubo una sustitución histórica real del modo de producción capitalista, lo que hizo posible que, al menor descuido de los “preservadores del régimen” las fuerzas del capitalismo subyacentes por décadas vieran la luz y se adueñaran del poder político para cambiarlo todo a su alrededor. En realidad, el “socialismo real” no solo fue incapaz de revertir al sistema antagónico, sino también de resistir a su desafío económico, tecnológico y cultural en sentido general.

La lucha por el socialismo, que implica no la sustitución sino la superación del modo de producción capitalista, adquiere una demanda histórica inmanente: el socialismo desde abajo contra el socialismo desde arriba. En otros términos, los trabajadores en particular y el pueblo en general, dado el mecanismo sistémico erigido en su nombre, no fueron los creadores de su propia emancipación. Los trabajadores fueron despojados del poder, su participación política no se hizo efectiva, sufrieron una enorme atrofia política por los años dictadura de la burocracia, caracterizada por la incapacidad para articular sus propios intereses mediante la organización conciente y poder realizar una revolución política desde abajo.

A la vuelta de la historia, como resultado totalizador del sistema y concepción del socialismo del siglo XX, se reiteró la conducción política en nombre de los oprimidos sin la participación directa y creciente de estos. Marx había develado este problema como un desafío esencialmente revolucionario: Los trabajadores del mundo han esperado durante demasiado tiempo que algún Moisés les conduzca fuera de su cautiverio. Tal Moisés no ha llegado ni llegará. Yo no os sacaría de él, aunque pudiera; pues si pudierais ser sacados, también podríais ser llevados de nuevo a él. Yo aspiro a convenceros de que no hay nada que no podáis hacer por vosotros mismos.

( Tomado del blog La Joven Cuba )

Entrevista a Silvio Rodríguez: “Aspiro a un socialismo más democrático y participativo”

“Aspiro a un socialismo cada vez más democrático y participativo. Aspiro a ver pronto esa reforma migratoria que se anuncia. Seguro no va a ser perfecta y deberá sufrir modificaciones, pero lo que no empieza no puede progresar. Es muy doloroso que haya tanta gente queriendo regresar a su país y que no pueda. Eso me parece inadmisible. Igualmente lo pienso de los que se quieren ir y no pueden. Aspiro a que todos los cubanos tengamos los mismos derechos, mucho más si los ganamos trabajando y aportando con amor a nuestro país. Soy consciente de que hemos avanzado en estos sentidos, pero no está de más seguir aspirando a que nadie sea discriminado por sus ideas, por sus sentimientos, creencias, color o preferencia sexual. Aspiro a que maduremos y seamos más comprensivos y permisivos. Aspiro a que todos adquiramos cada vez más conciencia ecológica, que aprendamos a respetar la naturaleza. Es un desastre como quedan las playas cuando acaba el verano. También creo que las autoridades deben ser más pedagógicas y cuidadosas, y que deben velar por esto y ser más severas con las agresiones a la naturaleza y a los bienes colectivos… Creo que si dentro de un rato me preguntas, alargaré la lista de mis aspiraciones”. Por Ramón Barreras Ferrá Bastaron un mensaje y algunos recuerdos para que Silvio Rodríguez, el conocido cantautor cubano, accediera gentilmente y con prontitud a esta entrevista exclusiva para Trabajadores digital. Entre los más recientes reconocimientos otorgados a él está el Premio del Barrio, concedido por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), sobre la base de su acercamiento artístico a la población que reside en los barrios periféricos de la capital del país, la gira por los centros penitenciarios del país, su extraordinaria brillantez creativa e interpretativa y su fidelidad a la Revolución y al pueblo cubano. Mario Benedetti expresó sobre ti: “Quizá el secreto resida en que siempre transmite una gran sinceridad, una honestidad a toda prueba, un no aparentar lo que no es…”. ¿Cómo consideras esa apreciación a la luz del tiempo? “Recuerdo que José Antonio Méndez también decía que la canción debía estar hecha con sinceridad. Pues a mi me parece que la sinceridad, el honesto deseo de hacer algo y de hacerlo, además, bien hecho, es lo que convalida cualquier acto, más allá de que sea o no un acto artístico. A cualquier forma de trabajo o de relación humana se le podría aplicar”. ¿Cuáles recuerdos no puedes apartar de los inicios, aquellos tiempos fundacionales de la Nueva Trova, con incomprensiones y compresiones? “Me son inolvidables mis encuentros con diferentes compañeros de trova, porque de aquel conocimiento salió el espíritu generacional. A Vicente lo conocí en la secundaria básica, cuando ninguno de los dos tocábamos guitarra, y desde entonces hemos sido amigos. Recuerdo cuando me desmovilicé de las FAR y en el Festival de Varadero de 1967 conocí a Martín Rojas y a Eduardo Ramos, dos jóvenes mucho más avanzados que yo en la guitarra (por entonces yo era prácticamente un principiante). A Noel Nicola lo conocí cuando el grupo de Senén Suárez le estaba grabando ‘El tiempo y yo’, una bella canción de juventud. También recuerdo cuando Omara me presentó a Pablo Milanés, por quien sentí una admiración inmediata, por esa gran musicalidad que siempre lo ha caracterizado”. En el 1994 escribiste la canción ¿Por qué?, en la cual afirmas: “Siempre no ha de haber un mundo en división”. ¿Qué te sugiere esa afirmación hoy? “Bueno, aquella era la afirmación de un joven, inspirado por un proceso revolucionario que también era joven. Era como una doble carga positiva. Teníamos la vida por delante y, como todo joven, estábamos ‘comiéndonos el mundo’. Esa es la función de los jóvenes, la fuerza, el optimismo. Y la función de los que ya no somos jóvenes es poner nuestra experiencia a su servicio, para que puedan llegar más lejos que nosotros”. Unos te consideran brillante y grande, pero muy sencillo (entre quienes me cuento), otros te valoran como demasiado fuerte, duro, serio… ¿Cómo te vez a ti mismo y ante los demás? “Yo me veo normal, no me veo especial en ningún sentido. Siempre he dicho que soy el hijo de Dagoberto y Argelia, cosa que me parece suficiente”. Cantor, músico, poeta… ¿Cuál sería la definición exacta? “Los oficios que me han dado de comer fueron el de dibujante y el de trovador. Tuve que hacer otras labores cuando era casi un niño, como dependiente o cantinero, pero esas no las cuento porque no necesitaban estudio y rigor”. ¿Compromisos presentes y futuros? “Ahora en septiembre continuaremos haciendo conciertos por los barrios más necesitados. Ya hicimos 16 y nos quedan unos cuantos más en La Habana. Después quiero irme a algunos lugares fuera de la capital, a hacer lo mismo en barrios necesitados de algunas ciudades y pueblos del país. En noviembre haré tres conciertos en Argentina y uno en Uruguay. Estoy haciendo las canciones para el largometraje ‘Meñique’, de Ernesto Padrón. En general sigo haciendo canciones. Y letras sin música. Y músicas sin letras. Me gustaría que me alcanzara el tiempo para hacer otra gira por las prisiones. A ver si logro que eso se sistematice, que es lo que siempre he pretendido”. ¿Qué valoración tienes de la amistad? “No soy tan radical como Martí, que, según unos versos, ponía a un lado el amor por un amigo. Bueno, esos versos hablan de su vida, que fue muy corta y entregada Yo tengo un gran concepto de la amistad, tan alto que ni siquiera necesito que se den cuenta”. Te presentaste recientemente en los Estados Unidos y Puerto Rico. ¿Cómo valoras ese hecho, a partir sobre todo de las diferencias políticas que nos han marcado durante tantos años? “Llevaban 30 años sin darme visa. Para mi lo más impresionante fue que fueron conciertos apenas divulgados y sin embargo con una extraordinaria respuesta de público. La gente se pasaba la noticia por Internet. Y que maravilloso ver a tantos compatriotas, además desbordados de cariño. En el teatro Gibson, de Los Ángeles, un lugar de proporciones colosales, alguien gritó de pronto: ‘¡Silvio, y esto fue sin propaganda! ¡Si lo llegan a anunciar imagínate!’. En Oakland estuvimos en el fabuloso teatro Paramount, de estilo Art Decó. Fue uno de mis conciertos que mejor ha sonado, porque las condiciones acústicas son excepcionales. Y, por supuesto, lo dos Carnegie Hall que hicimos en Nueva York, llenos de un público entusiasta, que hasta cierto punto rompía con la etiqueta de una sala tan importante. En el segundo concierto tuvimos el honor de que fuera Pete Seeger, una leyenda viva de la canción que ya debe tener 92 años. Esa gira la empezamos por Puerto Rico, con un calor humano enorme, por la identidad que tenemos con ese pueblo. Lo cierto es que toda la gira fue muy emotiva y gratificante”. En el programa Entre dos que se quieran…, afirmaste: “No veo a Cuba como a un altar, ni como una catedral a la que uno va”. ¿Catedral, templo, nación, país, patria, raíz…? “Nacer es algo que nadie escoge, como tampoco dónde. Pero una vez que ocurre, las circunstancias, la historia, la cultura de donde naciste te envuelven y se convierten en tus causas y tus azares. La vida es, por momentos, una afinidad con todo eso y en otros momentos una verdadera lucha”. Te has pronunciado sobre la posibilidad y necesidad de cambios en Cuba, dentro del propio proceso revolucionario. ¿Cómo aprecias, desde tu punto de vista, el futuro de nuestro país? “Aspiro a un socialismo cada vez más democrático y participativo. Aspiro a ver pronto esa reforma migratoria que se anuncia. Seguro no va a ser perfecta y deberá sufrir modificaciones, pero lo que no empieza no puede progresar. Es muy doloroso que haya tanta gente queriendo regresar a su país y que no pueda. Eso me parece inadmisible. Igualmente lo pienso de los que se quieren ir y no pueden. Aspiro a que todos los cubanos tengamos los mismos derechos, mucho más si los ganamos trabajando y aportando con amor a nuestro país. Soy consciente de que hemos avanzado en estos sentidos, pero no está de más seguir aspirando a que nadie sea discriminado por sus ideas, por sus sentimientos, creencias, color o preferencia sexual. Aspiro a que maduremos y seamos más comprensivos y permisivos. Aspiro a que todos adquiramos cada vez más conciencia ecológica, que aprendamos a respetar la naturaleza. Es un desastre como quedan las playas cuando acaba el verano. También creo que las autoridades deben ser más pedagógicas y cuidadosas, y que deben velar por esto y ser más severas con las agresiones a la naturaleza y a los bienes colectivos… Creo que si dentro de un rato me preguntas, alargaré la lista de mis aspiraciones”. Tomado de Cubasí

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