Ravsberg arremete de nuevo contra nosotros

Yosvani Montano

Yosvani Montano

Integré con orgullo la delegación cubana que participó en los foros paralelos de la Cumbre de Panamá y, hace dos días, hablé para la Mesa redonda acerca de la manipulación mediática que se hizo de nuestra conducta. Ahora veo que, después de un primer texto muy discutible sobre el tema y de la circulación de varios materiales esclarecedores de compañeros que estuvieron allí, el periodista Fernando Ravsberg arremete de nuevo contra nosotros en “La sociedad civil y el debate (II).

Debo confesar que me sorprendió este segundo post. Por un lado, mantiene su papel de Juez inaccesible y no contesta ni una sola de las réplicas objetivas, sólidas, que suscitó su primer texto. Por otro, asegura que publicó en su página algunas de esas “respuestas” (entre comillas, así las pone), es decir, aquellos artículos “que consideramos más serios y no repetitivos”. Habría que preguntarse quiénes formaron parte del jurado que decidió qué resultaba “serio” y “no repetitivo”. No obstante, se trata, según nos dice, de una cuestión ética: “lo único honrado que toca hacer en un debate”.

Inexplicablemente, Ravsberg excluyó una argumentación contundente, muy seria y nada repetitiva, de Elier Ramírez (“Mi respuesta a Ravsberg“, en el blog Dialogar, dialogar), que desmonta una por una las manipulaciones de su primer texto. Ahora, en La sociedad civil y el debate (II), cita a Elier, pero, ¡qué curioso!, no por su artículo, sino por una observación ajena a la discusión que hizo en la Mesa redonda. Pero fue aún más lejos: llegó a publicar incluso un brillante mensaje de felicitación a Elier, a propósito de “Mi respuesta a Ravsberg”, de nuestro gran escritor Miguel Barnet, sin que apareciera el texto felicitado. Lectores de su blog le solicitaron a Ravsberg que publicara el artículo de Elier. ¿Esta omisión puede considerarse “honrada”? Como ya nos tiene acostumbrados Ravsberg, esa propia cita de Elier es inexacta y ha sido utilizada deliberadamente para reforzar sus tesis.

Evaluar con transparencia y auténtica honradez los argumentos que dio Elier en su texto y responderlos, si es que tiene respuesta para ellos, era lo mínimo que podía esperarse de alguien que se autotitula amante de la discusión libre de ideas. No olvidemos que la imagen que usa Ravsberg para introducir La sociedad civil y el debate (I) es una foto del incidente frente a la embajada, en el cual, como aclara Elier, no estaba la delegación. ¿Es “honrado” encabezar un artìculo sobre el desempeño de una delegación con una imagen de hechos en los que no participó? ¿No se está haciendo un uso manipulado de esa imagen?

Pero hubo otra importante omisión en las “respuestas” publicadas por la página Cartas desde Cuba: el análisis de Iroel Sánchez de la trayectoria periodística de Ravsberg en torno a la “otra” sociedad civil que pretendieron legitimar en Panamá. ¿Por qué Ravsberg miró hacia otra parte cuando le recordaron su cobertura tendenciosa de la falsa “sociedad civil” pagada desde el exterior? ¿Es eso “honrado”?

¿Va a pretextar Ravsberg que el analista abandonó el tema de discusión para hablar de otras cosas? No, con perdón, el pretexto no tiene valor alguno; porque aquí también se ha puesto sobre la mesa una pregunta clave: si este periodista reflexiona sobre Cuba de modo independiente, al margen de la agenda de la maquinaria mediática, o si lo hace dentro de esa agenda y siguiendo la corriente dominante. El Juez ha pasado, mal que le pese, a ser procesado moralmente. Y tiene que enfrentar las denuncias que se le hicieron. ¿No fue este periodista uno de los que pretendió legitimar a la “sociedad civil” mercenaria? “Lo único honrado que toca hacer en un debate” sería contestar a estas y a otras preguntas.

Gracias a su objetividad (dice Iroel Sánchez), los lectores de Fernando Ravsberg todavía no se han enterado de si los protagonistas de la “huelga de hambre” de Martha Beatriz Roque y sus acompañantes -dispuestos a morir comiendo miles de calorías diarias- están vivos o muertos. Tampoco han sabido por él que Eliécer Ávila -quien según Ravsberg “no entendía que se le prohibiera visitar el lugar donde cayó el Che en Bolivia”- ha dado la vuelta al mundo pagado por potencias extranjeras pero aún no ha puesto un pie en el altiplano de los quechuas y los aymaras.

¿El párrafo citado no merece algún tipo de respuesta? Si vamos a ser “honrados”, habría que oír las razones que tuvo Ravsberg para reflejar como lo hizo aquellos hechos y personajes. Si vamos a ser “honrados”, hay que hablar de la entrevista a Fariñas, Premio Sajárov y amigo de Posada Carriles, y enfrentar la estampa de la moribunda Marta Beatriz Roque y aclarar cómo y por qué desapareció, con su milagrosa recuperación, de la página de Ravsberg.

Pero qué actitud asume este amante de la polémica, que detesta las Mesas redondas donde todos están de acuerdo y hace “lo único honrado en un debate”. Eludir precisamente la confrontación de todos aquellos datos y argumentos que demostraron el carácter tendencioso y manipulador de su texto inicial, ignorar las pruebas terminantes de su currículo al servicio de la falsa oposición mercenaria, protegerse con tres o cuatro citas de queridas y prestigiosas figuras de nuestra cultura y ensañarse con una joven honrada a quien conozco bien, infinitamente más honrada, valiente y digna que todos aquellos que desde Miami trabajaron en tenderle una trampa vil. ¿Se trata de promover el debate real o de eludirlo con evasivas y bajezas?

Estuve, repito, en Panamá. Mis compañeros y yo enfrentamos provocaciones de toda índole y defendimos con principios y verdades nuestra posición. No hicimos jamás nada que pueda avergonzar al pueblo cubano. Un pueblo, que, más allá de los vecinos de Ravsberg, nos ha venido manifestando continua y espontáneamente su cariño.

*Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria. Estudiante de Licenciatura en Historia y Marxismo

(Tomado de Dialogar dialogar)

Mensaje de Miguel Barnet, presidente de la UNEAC

Hace solo unos minutos recibimos con gran satisfacción el siguiente mensaje de Miguel Barnet. Consideramos importante divulgarlo por los argumentos que contiene. Barnet compartió como un joven más aquellos días complejos  donde la dignidad de Cuba se puso una vez más tan alta como las palmas.

Querido Elier:

barnetTe felicito por un texto tan lúcido y honesto, fue un tiro directo. El señor Fernando Ravsberg como viejo periodista, experto en debates polarizados, debería saber de una vez y por todas que quien quiere quedar bien con Dios y con el Diablo, le sirve la mesa al Diablo. Tú sabes bien que los que asistimos a esa Cumbre solo enarbolamos nuestra bandera, la que exhibe una sola y rutilante estrella. Y que fuimos representando a la legítima Sociedad Civil Cubana, integrada por múltiples asociaciones, fundaciones y organizaciones sociales. A pesar de humillaciones, actos discriminatorios y de violencia física y psicológica nos mantuvimos enhiesto y entonamos nuestros himnos patrióticos.

Con tantos años que lleva el señor Ravsberg viviendo en Cuba ha olvidado que en la letra de nuestro Himno Nacional hay un verso clave: “(…) morir por la patria es vivir”. Allá, lejos de morir, vivimos una experiencia hermosa y edificante. En mi caso personal, puse mis modestos atributos a un lado y me sentí orgulloso de ser un viejo rejuvenecido por una vivencia única e inolvidable. Otra cosa que olvida el señor Ravsberg y que fue un lema de los primeros años de la Revolución, es también clave en esta circunstancia: “Conozca a Cuba primero…”

Miguel Barnet

Una respuesta a Ravsberg

Por: Elier Ramírez Cañedo

Elier Ramírez Cañedo

Elier Ramírez Cañedo

Tuve la posibilidad, más bien el honor, de integrar la amplia y diversa delegación cubana, expresión de nuestra verdadera sociedad civil, que asistió a los foros paralelos de la Cumbre de las Américas. Lo hice en este caso como miembro de laAsociación Hermanos Saiz, organización que agrupa a más de tres mil jóvenes artistas e intelectuales menores de 35 años. Me tocó participar y ser testigo de los momentos quizás más tensos y complejos que vivimos en esos días. De ahí que me resulte imposible no responder al artículo de Fernando RavsbergLa sociedad civil y el debate”, publicado en su blogCartas desde Cuba. Sobre todo por el respeto que merecen los compañeros y compañeras que estuvieron conmigo en Panamá, quienes, con su actitud, me hicieron sentir extremadamente orgulloso de ser cubano.

Me sorprende que un periodista como Ravsberg, de quien en ocasiones he leído buenos textos, haya escrito algo tan superficial y alejado de la realidad sobre el papel de nuestra delegación.

Es evidente que, en este caso, lejos de ir a contracorriente de los grandes monopolios de la comunicación que todo el tiempo trataron de deslucir la participación cubana, Ravsberg siguió ciegamente el rebaño de los confundidos. Prefiero pensar esto y no que se trata de una reacción como las que he advertido en otros medios, de impotencia ante la incuestionable victoria de Cuba, tanto en la sesión presidencial como en los propios foros paralelos y la Cumbre de los Pueblos. Victoria que es sabido no fue solo para Cuba, sino para América Latina y el Caribe en su conjunto. Si Mar del Plata marcó en 2005 el inicio del viraje, esta Cumbre significó ya un cambio radical en las relaciones interamericanas.

Creo que a este artículo de Ravsberg le faltó la profesionalidad del periodismo investigativo. ¿Por qué no se tomó el trabajo de entrevistar al menos a algunos miembros de la delegación que participaron en los foros paralelos? ¿Por qué no indagó con varios de sus colegas cubanos que cubrieron la cita? ¿Por qué no confrontó las sesgadas fuentes que utilizó con otras versiones?

El espectáculo que recorrió el mundo “dañando la imagen de la nación”, según Ravsberg, fue precisamente el que los medios hegemónicos de siempre se empeñaron en fabricar, una caricatura que este experimentado periodista podría haber desbancado con facilidad si se hubiera propuesto hacer un trabajo más serio. Pero se conformó en este caso con la visión fragmentada y manipulada que todo el tiempo circuló mientras que la mayor parte de la verdad permaneció invisible ante sus ojos. Al menos Telesur y los medios de comunicación de Cuba, que a diferencia de Ravsberg sí estuvieron allá, hicieron un gran esfuerzo para que se conociera lo que estaba sucediendo.

Soy testigo de que numerosas entrevistas realizadas a miembros de nuestra delegación por importantes cadenas noticiosas del mundo, fueron impúdicamente censuradas, pues sus criterios contrastaban con la matriz de opinión que se quería imponer. Recuerdo que un camarógrafo de una televisora miamense me ofendió y se retiró junto al periodista, al no estar dispuesto a oír ciertas verdades. No me dio tiempo por desgracia a preguntarles de qué libertad de opinión y prensa estaban hablando.

Por otro lado, Ravsberg confunde, mezcla, omite y creo que también interviene en la manipulación de lo sucedido:

Primero, la delegación no estuvo en el altercado ocurrido en el parque frente a la embajada de Cuba. Allí estaban los grupos de solidaridad y algunos compañeros de nuestra sede diplomática. Todos ellos, a mi juicio, respondieron como tenían que responder ante la afrenta que pretendieron hacerle a nuestro más preciado símbolo, a Martí, un puñado de mercenarios junto al asesino del Che. Si me hubiera encontrado en ese contexto, seguramente hubiera reaccionado igual. Ya se sabe de dónde vino la ofensa y el primer puñetazo. Le recomiendo a Ravsberg que vea los videos que están en Internet y lea dos textos publicados por Raúl Antonio Capote en su blog El adversario cubano: “Orlando Gutierrez Boronat, terrorista presente en Panamá” y “Nuestra delegación en la Cumbre de las Américas: respuesta a los confundidos y a los desinformados”.

Segundo, es falso que la delegación cubana se retiró del debate, todo lo contrario. Para información de Ravsberg, de los únicos escenarios que la delegación acordó retirarse –luego de un análisis colectivo- fue de los protocolares, por respeto a los presidentes. Hubo una rigurosa y rica discusión en las mesas de salud, educación, seguridad, migración, energía y medio ambiente y en los foros de los jóvenes, empresarios y rectores. Las discusiones en todos estos escenarios fluyeron sin dificultad, a pesar de las notables diferencias ideológicas entre los participantes, y los aportes de los cubanos presentes fueron significativos para la elaboración de los documentos finales. Incluso, en las mesas de gobernabilidad democrática y participación ciudadana, donde se denunció la presencia de los mercenarios y hubo un ambiente más caldeado, no faltaron los argumentos y la serenidad. Los cubanos no nos retiramos, sino que permanecimos en el lugar trabajando con una gran parte de los integrantes de las delegaciones de otros países. Los que tuvieron que abandonar la sala fueron los farsantes y parte de la derecha cómplice. Fueron particularmente emocionantes las intervenciones de apoyo que escuchamos de representantes de Panamá, Colombia,Brasil, Venezuela, Ecuador, Chile, México, entre otros países. Estos comprendieron de inmediato que era imposible sostener un diálogo respetuoso con usurpadores que se querían presentar como parte de la sociedad civil cubana.

Tercero, a pesar de las presiones a las que fuimos sometidos desde que llegamos a Panamá, ningún miembro de la delegación cubana utilizó violencia física alguna contra quienes estuvieron provocándonos todo el tiempo con alusiones injuriosas a nuestros líderes y a nuestra patria. Lo primero que hicimos cuando pisamos tierra panameña fue denunciar en una conferencia de prensa la presencia de mercenarios, algunos de ellos vinculados a terroristas como Posada Carriles. Se trasladaron además todas las pruebas a los organizadores de los foros. Se distribuyó un tabloide elaborado por la UPEC con toda la información necesaria, cuya lectura recomiendo a Ravsberg (véanse los sitiosPensandoaméricas, Cubadebate o Cubaperiodistas).

Cuarto, la delegación cubana sufrió un tratamiento discriminatorio por parte de los organizadores de los foros paralelos. Veintiocho cubanos que habíamos cumplido todos los requisitos del largo proceso burocrático de inscripción y recibido el mensaje de confirmación, permanecimos sin credencial hasta el día de comienzo de las mesas de trabajo. Sin embargo, pudimos comprobar que a los mercenarios se les brindaron todas las facilidades. Sus nombres encabezaban la lista de Cuba para las acreditaciones y sobresalían en negritas, algo que verifiqué personalmente. El día de la inauguración tuvieron un acceso expedito a la sala cual si fueran presidentes.

Quinto, el día 10 de abril se orquestaron en el Hotel El Panamá las más elaboradas y maquiavélicas provocaciones contra nosotros. Primero, los organizadores del foro de la sociedad civil, nos desinformaron y nos remitieron a los salones del noveno piso, mientras, abajo, se montaba un ofensivo performance contra un pequeño grupo de jóvenes de nuestra delegación que permanecía en el lobby, donde “casualmente” ya estaban convocados los medios anticubanos. La respuesta nuestra fue firme y enérgica. Con orgullo cantamos el Himno Nacional y la Marcha del 26 de julio y coreamos consignas, pero nunca una palabrota por muy merecida que esta fuera. Las imágenes de Fariñas junto a Posada Carriles y la de Antúnez con Félix Rodríguez, enarbolando la foto del Che cautivo y a punto de ser asesinado, decían más que mil palabras. Hubo más tarde una segunda provocación, en la mesa de gobernabilidad democrática, cuando los organizadores dieron la palabra a un representante de la OEA, que aludió directamente a Cuba de forma insolente, mientras daban entrada a los mercenarios por un acceso lateral. Una vez más, logramos que se retiraran con nuestros argumentos y el apoyo de delegados de otros países.

Por otra parte, no sé con cuántos cubanos habrá conversado Ravsberg, pues estuvimos recibiendo mensajes de aliento provenientes de Cuba durante nuestra estancia en Panamá y, desde que llegamos a la Habana, cientos de personas nos han expresado su admiración por la manera en que actuamos y su deseo de haber tenido la oportunidad de participar en esta batalla. Como dijo Luis Morlote en el acto de recibimiento, no hicimos nada extraordinario, sino más bien lo que cualquier cubano digno hubiera hecho. Y sí, Ravsberg, en alguna medida fue un Girón, en el sentido en que nos enfrentamos a mercenarios como aquellos que invadieron la Isla en 1961, aunque en otro tipo de confrontación. Ojalá pudiéramos también en algún momento cambiarlos por compotas.

Ravsberg se equivoca cuando trata de contrastar el hecho de que Raúl y Obama sí pudieron dialogar, mientras la delegación cubana a los foros paralelos fue intolerante, incivilizada, expresión del pasado, al negarse a hablar con los enemigos. “En ese contexto regional es un suicidio político proclamar: nosotros no dialogamos con nuestros enemigos”, señala Ravsberg. No sé de dónde tomó la frase; pues al menos yo no la escuché en ningún momento en voz de mis compañeros. Lo que sí se reiteró es que no se dialogaría con mercenarios, que tienen la agenda de quienes les pagan. No son interlocutores creíbles. En su mayoría incluso se oponen al cambio de política iniciado por Obama y al levantamiento del bloqueo.

Todo parece indicar que Ravsberg cae en un absurdo que se repite con frecuencia, al considerar a estos mercenarios como una oposición real. En Panamá insistí mucho en las entrevistas que me hicieron, casi todas censuradas, en que estos sujetos, esta versión impresentable de una supuesta sociedad civil cubana, no son una oposición o disidencia efectiva, ni siquiera una contrarrevolución auténtica. Desde su origen han sido una creación de los Estados Unidos para promover un “cambio de régimen” en la Isla. Le recomiendo en este caso el texto de Esteban Morales “La contrarrevolución cubana nunca ha existido” (véase este propio blog).

Es cierto, como señala Ravsberg, que Raúl y Obama defienden ideologías contrarias y lograron sentarse a conversar. ¿Pero acaso Fariñas, Berta Soler, Rosa María Paya y el resto de la fauna que viajó a Panamá defienden algún tipo de ideología, más allá de la del dinero que reciben de sus amos del norte? Se me ocurre que Ravsberg pudiera quizás dar el palo periodístico haciéndole estas preguntas a Jonathan Farrar, ex jefe de la sección de intereses de Washington en la Habana, quien hizo una valoración certera de estos mercenarios revelada por Wikileaks. Coincidentemente es ahora el embajador de los Estados Unidos en Panamá y convocó a algunos de ellos para darles instrucciones (véase declaración de la delegación cubana a la Cumbre de los Pueblos publicada en Granma).

Ojalá Ravsberg tenga tiempo para revisar la documentación que le he recomendado y así tener una idea más completa de lo sucedido.

Duélale a quien le duela, la gran farsa que se preparaba contra Cuba en el foro de la sociedad civil quedó desnuda y desarticulada. La noticia que quería fabricarse era obvia: “Panamá como sede histórica de la reconciliación entre el gobierno de los Estados Unidos y Cuba y -de paso- entre los partidarios del régimen y la oposición interna”. Ese era el cintillo noticioso que se esperara recorriera el mundo. El manejo fue muy burdo. Una vez más las maniobras de los que pretenden humillar a Cuba terminaron en un fiasco. Nuestra soberanía es intocable. No aceptaremos intromisiones en nuestros asuntos internos. Para Cuba los principios, la dignidad y la moral son la guía fundamental de la política, y ya hemos visto cuán poderosas son esas armas. Lo ocurrido en Panamá ha sido una muestra elocuente de ello. La voz que más se sintió y la de mayor reconocimiento en la región fue la de la isla caribeña. Raúl Castro se convirtió, sin lugar a dudas, en el líder más aplaudido y admirado de la Cumbre de las Américas. (Publicado en Dialogar dialogar)

VII Cumbre de las Américas: Bajo la Guerra de baja intensidad

Cumbre-de-las-Américas-Panamá

Por Stella Calloni

Ante la presencia en Panamá en el marco de la VII Cumbre de las Américas del terrorista Félix Rodríguez Mendigutía, responsable del asesinato del líder revolucionario Ernesto CHE Guevara, cuando estaba herido y prisionero en una escuelita rural en La Higuera Bolivia, llamo a los integrantes del Club Argentino de Periodistas amigos de Cuba a repudiar esta maniobra de provocación que ofende a toda la región.

Este “cubano- americano” de Miami, agente de la CIA estadounidense, es también responsable de crímenes de lesa humanidad acompañando a siniestras dictaduras en la región. La convocatoria dentro del marco oficial de la Cumbre a un foro de las llamadas “Sociedad Civil”, es simplemente una trampa para llevar a Panamá a una serie de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) creadas, financiadas, asesoradas por la CIA estadounidense, responsables de maniobras golpistas y golpes de Estado contra los gobiernos elegidos democráticamente en la región.

Ante esta situación debemos unimos a todas las voces que se han levantado en las últimas horas contra esta farsa de “sociedades civiles” de las cuales se retiraron ayer las delegaciones cubanas y venezolanas, y que intenta debatir temas claves como Derechos Humanos –Democracia y libre expresión”

Precisamente los representantes de estas “sociedades civiles” convocadas por la OEA son los violadores de los derechos humanos y de los pueblos, de la democracia verdadera, de la libre expresión de las mayorías que no tienen voz, son estos engendros de una falsa Sociedad Civil los que realizan toda clase de maniobras para desacreditar a los gobiernos más respetados de la región, facilitando el golpismo “blando” aparentemente, pero tan destructor y mortal como cualquier golpe de Estado.

Han llegado a Panamá montados en la farsa de Sociedades Civiles, cuando en realidad forman parte del la guerra psicológica destinada a derribar gobiernos, y a sostener el terrorismo mediático que se aplica a todos los gobiernos que no se sometan a los mandatos del poder hegemónico.

¿Y qué es sino una provocación que hayan traído en su caballo de Troya nada menos que a terroristas mercenarios, como Félix Rodríguez y otros lo que afrentan y ofende a las verdaderas sociedades de nuestra región.?

Sin olvidar que en noviembre del año 2000 en un encuentro similar la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno realizada en Panamá descubrió que varios compañeros de Félix Rodríguez, ligados a la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) e integrantes de grupos terroristas, intentaban asesinar al entonces presidente Fidel Castro Ruzx, y se estima al presidente de Venezuela en esos momentos Hugo Chávez Frías, durante un acto en la Universidad de Panamá, lo que hubiera dejado además centenares de víctimas.

Terroristas como Luis Posadas Carriles, responsable entre otros graves atentados y crímenes en toda la región, del realizado contra un avión de Cubana Aviación al salir de Barbados y que costó la vida a 73 personas en octubre de 1976 , Guillermo Novo Sampoll, también entre otros atentados el que costó la vida a Orlando Letelier y su secretaria Ronny Moffit (hiriendo gravemente al esposo de esta Michael Moffit), ambos estadounidenses, en Washington DC en septiembre de 1976 y luego integrando la Operación Cóndor coordinadora criminal de las dictaduras del Cono Sur en los años 70 y principio de los 80 , Pedro Remón Rodríguez, Gaspar Jiménez Escobedo otros con un historial de terror asombroso, responsables de crímenes y atentados en distintos países, fueron detenidos en Panamá con explosivos suficientes para los magnicidos propuestos como objetivo y para una verdadera masacre.

Fue el propio Fidel Castro quien hizo una detallada denuncia que permitió la detención de los criminales, indultados por decreato por la ex presidente panameña Mireya Moscoso el 25 de agosto de 2004 unos días antes de dejar el gobierno en ese país, el día 31 del mismo año. Fue a pedido de altas autoridades de inteligencia de Estados Unidos y se conoció después que recibió un “pago” muy especial por parte de esos grupos cubano americanos. El terror seguía siendo amparado por Washington y sus cómplices locales.

De la misma manera durante la IV Cumbre Iberomaeicana , celebrada en Cartagena de Indias (Colombia)los días 14 y 15 de junio de 1994, estuvieron a punto de disparar contra Fidel Castro cuando recorría la ciudad vieja en una caravana de coches tirados por caballos, que organizaron los anfuitrioenes . “Gabriel García Márquez viajaba junto a mí en ese recorrido.Habría tenido yo, en ese caso, el honor de morir con tan lúcido escritor” relató en su momento FIdel Castro.

Fueron los mismos de la FNCA que planearon e intentaron otro atentado en la isla Margarita durante la VII Cumbre, (8 y 9 noviembre 1997) cuando la guardia costera de Estados Unidos capturó una embarcación, cerca de Puerto Rico, pensando que llevaba drogas y encontraron un pequeño arsenal entre los cuales había dos fusiles semiautomáticos calibre 50, mirilla telescópica (infrarojos) un alcance de mil 500 metros, que podían ser disparado de día y de noche, en lo que iba a ser un atentado también en esa cumbre.

Mencionado esto a grandes rasgos porque hay mucho mñás para contar en hechos similares en varias Cumbres, la pregunta inevitable es ¿cómo las autoridades panameñas, los equipos de seguridad de la CIA y otros que trabajan activamente en estas Cumbres y más cuando llega un presidente de Estados Unidos, y prácticamente convierten a la sede en un terreno de seguridad con toda clase de armas de última generación, permitir al ingreso no sólo de un terrorista como Félix Rodríguez muy conocido en Centroamérica y en el mundo, sino de otros por lo menos dos decenas de activistas del terror?

¿Cómo pueden pasar por el ojo de aguja de la Organización de Estados Americanos semejantes personajes?.

Además de ser un peligro grave para los jefes de Estado de nuestra región, en este caso nadie ignora que con el intento de normalizar relaciones diplomáticas (aunque con escollos que Washington no parece dispuesto a eliminar) el presidente Barack Obama también está en la mira de estos grupos terroristas de Miami y de los fundamentalistas republicanos y y también demócratas que están super- activos en estos momentos.

De hecho la invitación a la cumbre dentro de esta oficialmentre del Foro de las Sociedades Civiles, también ha servido para montar una serie de provocaciones, a cuyo amparo, los golpistas de la región se convierten en las supuestas víctimas de los gobiernos a los que intentan derrocar, o que derrocaron en su momento en los primeros golpes que lograron instalar, (Honduras 2009 y Paraguay 2012), entre otra serie que fracasaron en otros países, pero dejaron muerte y destrucción en pleno siglo XXI ., Golpismo financiado y dirigido desde Estados Unidos y que suman víctima al verdadero genocidio latinoamericano-caribeño del siglo XX.

No podemos dejar pasar una situación semejante sin una reacción colectiva que indique al menos que sabemos de que se trata la guerra sucia, la guerra sicológica, la guerra contrainsurgente que nos azota en estos tiempos, bajo diversas modalidades.Esto se ha evidenciado como pocas veces antes en esta Cumbre, que debía servir para avanzar en diálogos y retirar las amenazas sobre nuestro continente , espeiclamente la Orden Ejecutiva, que impuso Obama contra Venezuela y que fue rechazada masivamente en tiempos en que al fin vemos las primeras luces altas hacia un período de emancipación, que nos hemos ganado con grandes sacrificio.

Tenemos el derecho humanitario y de los pueblos a recuperar nuestra independencia definitiva, sin la cual las democracias están y estarán siempre bajo amenaza. Llamo a los compañeros de CAPAC a reclamar ante la brutal provocación, donde esas fuerzas terroristas intentaron incluso rendir homenaje nada menos que a José Martí. Llegamos a un punto sin retroceso.

Orden de Obama contra Venezuela prohíbe donaciones de alimentos, ropa y medicinas

SE TRATA DE UNA NORMATIVA DISTINTA A LAS SANCIONES APROBADAS EN DICIEMBRE PASADO YA SUPERA CLARAMENTE SUS ALCANCES.

SE TRATA DE UNA NORMATIVA DISTINTA A LAS SANCIONES APROBADAS EN DICIEMBRE PASADO YA SUPERA CLARAMENTE SUS ALCANCES.

La orden ejecutiva dictada por el presidente estadounidense Barack Obama, que declara a Venezuela una amenaza a su seguridad, podría afectar a cualquier ciudadano, nacional o no, que haya trabajado o sido proveedor del Estado venezolano, y prohíbe incluso donaciones de alimentos, ropa y medicinas, “para aliviar el sufrimiento humano”, a quienes sean objeto de sanciones.

Una revisión detallada de la norma de 13 puntos, dictada el pasado lunes, permite precisar que se trata de una normativa distinta a las sanciones aprobadas en diciembre pasado ya supera claramente sus alcances.

Estos son los aspectos más resaltantes y de mayor impacto identificados en esta primera revisión.

1) El decreto ejecutivo tiene como objeto declarar la emergencia nacional para enfrentar la situación de Venezuela. Es una figura nueva y distinta a la Ley de Defensa de Derechos Humanos y de la Sociedad Civil de Venezuela de 2014, y sus alcances son superiores. El bloqueo a los bienes o intereses en propiedades de personas enumeradas en el anexo es sólo una parte de las medidas de emergencia.

2) El decreto se sustenta en tres leyes especiales, incluyendo la Ley de Defensa de Derechos Humanos y de la Sociedad Civil de Venezuela de diciembre 2014, pero es mucho más que la aplicación de esa ley. Las otras son la Ley Internacional de Poderes Económicos de Emergencia (50 USC 1701 y siguientes) (IEEPA, por sus siglas en inglés), la Ley de Emergencia Nacional (50 USC 1601 y siguientes.) (NEA, por sus siglas en inglés)

3) El decreto está estructurado en 13 secciones: Destacan la uno y la dos referidas a la sanciones de bloqueo de activos y restricciones migratorias, la tres, sobre donaciones prohibidas, la cuatro, referida a un bloqueo hacia terceros, la quinta, que prohíbe acciones para evadir el decreto o la conspiración para hacerlo, y una sexta sección con definiciones. La séptima autoriza proceder con el bloqueo sin notificación previa y la octava, novena y décima delega en los secretarios del Tesoro y de Estado todas las potestades presidenciales para hacer eficaces las medidas y garantizar que se mantengan. Asimismo los autoriza a su vez a delegar en otros funcionarios las atribuciones otorgadas.

4) Los bienes o intereses en propiedades afectados no son sólo los que el sancionado tenga en este momento en los EEUU, sino que afectan a los que “de ahora en adelante ingresen a los Estados Unidos, o que están o en el futuro entren en posesión o control de cualquier persona de los Estados Unidos”. Eso puede abarcar desde un paquete con efectos personales que se le envíe a algún venezolano desde EEUU, o que por casualidad termine en territorio estadounidense, hasta la posibilidad de que algún banco donde hayan cuentas de personas sancionadas se convierta en propiedad de compañías o inversionistas de esa nación o simplemente residenciados allá.

5) Las personas afectadas son por una parte las incluidas en el anexo, pero también “cualquier persona que, según el Secretario del Tesoro, en consulta con el Secretario de Estado” este incursa en acciones o situaciones que prácticamente pueden involucrar a quienes hayan sido parte del aparato de gobierno, organizaciones sociales o haya sido proveedor o contratista del Estado.

6) Una novedad que incorpora el decreto ejecutivo es que la selección de las personas a ser bloqueadas comienza a ser potestad del Secretario del Tesoro, y aunque agrega que en consulta con el Secretario de Estado, la iniciativa queda en manos del primero.

7) Una revisión detallada del mecanismo para que “cualquier persona, según el Secretario del Tesoro…” sea objeto de sanciones permite percatarse de lo que implica. Lo que se pretende es involucrar a cualquier funcionario, trabajador, militante o activista e incluso organizaciones y empresas como sujetos de sanciones. El llamado inciso (a)(ii) (A) dice que las medidas pueden alcanzar a personas que puedan “haber participado directa o indirectamente” en actividades tan difíciles de precisar como “acciones o políticas que socavan los procesos e instituciones democráticas”. Eso podría significar que una ciudadana que haya impulsado un consejo comunal pudiera ser sancionada en virtud de que sectores opositores consideran que el Estado Comunal es antidemocrático.

También puede afectar a empresas o a quienes como contratistas y proveedores que hayan “proporcionado apoyo financiero, material o tecnológico, o de bienes o servicios” a las instituciones del Estado.

8) En la segunda sección se establece la prohibición del ingreso de “inmigrantes sin restricciones y no inmigrante a Estados Unidos de extranjeros que se determine que cumple con uno o más de los criterios enunciados en el inciso 1 (a) de este decreto”. Es decir, involucra a las mismas personas ya definidas por Obama (según el anexo) y a aquellas que determine en lo adelante el Secretario del Tesoro, en consulta con el Secretario de Estado.

9) La prohibición de donaciones de carácter humanitario está contenida en la sección 3. Esto contempla, según el documento, “la realización de donaciones del tipo de artículos que se especifica en la sección 203 (b) (2) de la Ley Internacional de Poderes Económicos de Emergencia (50 USC 1702 (b) (2)).” Estos artículos son “alimentos, ropa y medicinas, destinados a ser utilizados para aliviar el sufrimiento humano”, tal como indica la sección 203 de la Ley y no están incluidos entre los bienes habitualmente sancionados por la norma.

Sin embargo, en forma excepcional se pueden establecer una prohibición si el Presidente determina que tales donaciones menoscaban gravemente su capacidad para hacer frente a cualquier emergencia nacional. Según su decreto, Obama determinó que dichas donaciones pueden “menoscabar seriamente mi capacidad para hacer frente a la emergencia nacional declarada por el presente decreto, y mediante la presente prohíbo este tipo de donaciones”, según el texto de la orden firmada.

Por lo tanto, si alguno de los sancionados complementarios con amigos o familiares en EEUU no podría recibir de regalo ni un par de zapatos ni un paquete de harina.

10) El decreto extiende además el “bloqueo” a terceras personas u organizaciones ya que en su sección cuarta prohíbe el “suministro de fondos, bienes o servicios por parte de, a, o en beneficio de cualquier persona cuyos bienes e intereses en propiedad estén bloqueados en virtud de este decreto”. Cabe destacar que esta es otra gran diferencia con la ley de sanciones del 2014, ya que aquella declaraba expresamente que las restricciones no afectaban el comercio ni el intercambio de bienes.

11) Las definiciones de términos, según la sección sexto, son fundamentales. Una “persona” se entiende como un individuo entidad, y a su vez una “entidad” es una sociedad, asociación, fideicomisario, empresa conjunta, sociedad, grupo, subgrupo, u otra organización, o sea, cualquier cosa.

Mientras que el término “Gobierno de Venezuela” se entiende como el Gobierno de Venezuela, cualquier subdivisión política, ente u organismo, incluido el Banco Central de Venezuela, y cualquier persona que posea o controle, o que actúe en nombre del Gobierno de Venezuela. Por lo tanto incluye a gobiernos regionales y municipales y entes administrados por partidos de oposición.

12) Asimismo el decreto se olvida del debido proceso, tan reclamado por la oposición venezolana, y declara que “no hay necesidad de notificación previa de una lista o de la determinación formulada en virtud de la sección 1 de este decreto.” Es decir, a cualquier ciudadano (venezolano o no) lo pueden sancionar sin siquiera avisarle que lo está. Y, como en un estado de sitio global, el documento dice que el propósito es que “estas medidas sean eficaces y así hacer frente a la emergencia nacional declarada”. En consecuencia no debería sorprender que cosas tan sencillas como hacer una compra en alguna tienda electrónica sea prohibida sin que el sancionado lo sepa.

13) Las secciones 8,9 y 10 autoriza a los secretarios del Tesoro y de Estado a “tomar las acciones, incluida la promulgación de normas y reglamentos, y de utilizar todos los poderes otorgados al Presidente” en las leyes especiales que sustentan la orden ejecutiva. Y como si no fuera suficiente con eso, los dos altos funcionarios a su quedan facultados para “delegar cualquiera de estas funciones a otros funcionarios y organismos del Gobierno de Estados Unidos de conformidad con la ley aplicable.” Eso significa que con ese decreto se tendrá a decenas o centenares de funcionarios actuando contra Venezuela y sus ciudadanos con la misma autoridad del jefe de Estado.

14) Y por último debe destacarse que el hecho de ser sancionado no ofrece ninguna garantía de carácter procesal, y tajantemente en la sección 12 dice que “no crea ningún derecho o beneficio, sustantivo o procesal, ejecutable en derecho o en equidad por cualquiera de las partes en contra de Estados Unidos, sus departamentos, organismos o entidades, sus funcionarios, empleados, o agentes, o cualquier otra persona.”

( Tomado de  Latabla.blogspot.com )

La sociedad civil en Cuba somos tú, él, ella, aquel y yo

La sociedad civil en Cuba somos tú, él, ella, aquel y yo, somos todos

La sociedad civil en Cuba somos tú, él, ella, aquel y yo, somos todos

Ahora resulta que el tema –y concepto- de sociedad civil en Cuba, se está convirtiendo en la nueva caja de Pandora que pretenden abrir los que desde Estados Unidos, se oponen furiosamente a un eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

Después de más de 53 años de imponer un brutal bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla caribeña, Washington cambia de ropajes y pretende, como nueva estrategia, “acercarse” en gesto “amigable”, con la intención –nada sorprendente-, de “empoderar” a una supuesta sociedad civil cubana, rediseñada por ellos, y que no incluye a la mayoría de los cubanos.

Según las reglas de juego que trata de imponer el gobierno de Estados Unidos como preámbulo a una futura normalización de vínculos diplomáticos con Cuba, está el manido tema de los derechos humanos, la democratización –a imagen y semejanza de sus dictámenes- y el “empoderamiento del pueblo”, que sin mucho esfuerzo, significa para los estrategas del Norte, tomar distancia de la Revolución cubana y seguir las nuevas pautas redefinidas por los negociadores del Departamento de Estado.

Roberta Jacobson, la subsecretaria de Estado para Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, designada por la Casa Blanca al frente del equipo negociador estadounidense que visitó recientemente La Habana, dejó claro, con hechos y palabras, quiénes son para Washington, los que supuestamente representan la sociedad civil cubana, que para nada es el pueblo que habita y construye en la isla.

Aun sin enfriarse las conversaciones entre ambas delegaciones, las que transcurrieron en un ambiente respetuoso, la Jacobson corrió a reunirse con un grupo de personajillos, sedientos de publicidad y protagonismo, y que apenas son conocidos por sus magros seguidores, pero se toman el derecho de autodefinirse como representantes del pueblo cubano.

Ahora resulta que la sociedad civil cubana no la integran nuestros profesionales, agrupados en Colegios Médicos, de Ingenieros, Arquitectos o intelectuales; ni siquiera nuestros campesinos y cooperativistas que por años mantienen unidad entre sí; ni las mujeres,  ni los jubilados.

Tampoco, según criterio de Estados Unidos, nuestros estudiantes –en todos los niveles-, forman parte de la sociedad civil, como tampoco la forman los artistas, los artesanos o los educadores.

No son parte de la sociedad civil cubana nuestros veteranos, nuestros sindicatos, nuestras organizaciones de masas –integradas por vecinos en cada barrio-, ni siquiera nuestros niños.

Para el gobierno de Estados Unidos, los únicos que merecen ser calificados como sociedad civil son los que por años han hecho el juego sucio a la subversión y la Guerra Fría, los que se visten de “opositores y disidentes”, y se convierten en marionetas de los grupos anticubanos asentados en Miami, los asalariados del Imperio que por medio siglo han vivido como parásitos de los contribuyentes norteamericanos.

Solo quien siente poco respeto por un pueblo, puede sugerir tamaña locura. Solo quien no mira de frente la dignidad de un pueblo que ha resistido estoico los intentos de estrangulamiento de una potencia extranjera, puede pensar que estos personajes de opereta, muchos de ellos manchados por el estigma del mercenarismo más asqueroso, puedan representar a nadie en Cuba.

La sociedad civil en Cuba somos tú, él, ella, aquel y yo, somos todos los que estemos dispuestos a buscar un mejor futuro para el país, vivamos o no en Cuba, pero que tengamos deseos de construir y edificar una sociedad más justa.

Lo demás, lo barrerá, como siempre, la historia.

(Tomado de CubaSi)

Cuba: Allá por el bloguerío

Por: Jorge Ángel Hernández

La más elemental de las clasificaciones de la blogosfera cubana presenta dos polos opuestos, irreconciliables y homogéneos: disidentes frente oficialistas. Se ajusta, pues, a un tópico de opinión goebbelianamente asumido por los monopolios de la información gracias al cual se supone un pequeño ejército de defensores acríticos del proceso revolucionario cubano, repetidores sin ideología ni conciencia, frente a una multitud que se le opone, en libertad de expresión y representando intereses de la sociedad civil. Por si no fuesen suficientes los patrones de ajuste, se da por hecho que el grupo de los oficialistas goza de privilegios y prebendas que los colocan por encima de la sociedad, como instrumentos de un Estado opresor, en tanto los etiquetados como independientes actúan por cuenta propia, sin coyundas institucionales, y en condiciones de necesidad extrema.

Tal división responde a la estrategia construccionista con la cual esos medios de prensa se convierten en infantería de grueso calibre para el sordo trabajo de legitimar la ideología de lo que Lenin clasificara como la última fase del imperialismo. No es un lugar común y, si lo es a fin de cuentas, está cumpliendo con creces sus predicciones teóricas. Valga apuntar que también medios académicos asumen en sus investigaciones las bases del patrón (patrón de juicio, insisto, no patrón de amo, aunque contactos pudieran existir).

Si revisamos una muy amplia muestra de esos ejemplos divisorios de la blogosfera cubana descubriremos que, en aquellos que como independientes se presentan, desde el escolarmente redactado de Yoani Sánchez hasta los que se proponen reformar el sistema tras perspectivas que se predican de izquierdas, coexisten tres objetivos a toda costa irrenunciables:

1º. Derrocar el socialismo,

2º. Domeñar la soberanía nacional y

3º. Reimplantar el capitalismo dependiente.

Las estrategias y tácticas tampoco son muy amplias, ni en modos de ejecución ni en variables de acción sobre los internautas: propaganda negra en todos los niveles de la azuzada discusión; descalificación a ultranza del proceso revolucionario cubano y de su dirección histórica; desconocimiento cínico de las transformaciones revolucionarias; desacreditación en bloque de toda persona, sobre todo blogueros, que no responda de modo rígido-ortodoxo a estos patrones básicos de oposición, y descargo del objetivo esencial de

derrocamiento del sistema a fuerzas de intervención externas, ya sean directas, de lobby o de presión económica y política.

La observación de los que como oficialistas somos presentados, sin embargo, revela un espectro amplio de variantes con un común punto de acuerdo: conservar el socialismo y desarrollarlo en su más pleno humanismo y en su soberanía nacional. Un fenómeno que se ubica en la esencia misma de los antagonismos de la lucha de clases, si se me permite insistir en un lenguaje que no por gusto han intentado desterrar de la teoría global. De modo que, en un sentido muy general, no deja de tener cierta orientación adecuada este ejercicio de clasificación esquemática, diseñado sobre las bases de una Guerra Fría que aun sigue vigente. Carece, en cambio, de la posibilidad de sostenerse una vez que el fenómeno se estudia con profundidad.

En la variable tópica de la disidencia, apenas se hallan críticas al capitalismo, ni siquiera en parte de sus prácticas sistémicas, y solo es posible fichar algún que otro llamado individual, de caso muy particular y sin visión de fondo; tampoco se reconoce al bloqueo, cincuentón a estas alturas, como elemento de injerencia, no ya política, sino humana, y se justifican por demás atentados terroristas y posibles invasiones, e incluso el magnicidio. Por contraste, en la variable de supuesta oficialidad hallamos un significativo espectro crítico que, a mi entender, ni siquiera nosotros mismos reconocemos en su justa importancia. Acaso forzados por la necesidad de entrar en el ruedo de la visibilidad mediática, somos también un poco piezas del construccionismo imperialista de última fase. Es una paradoja y no una simple respuesta de desinformación, por tanto, debe resolverse en el propio contexto de la confrontación y, lo que nos falta esencialmente, en el de la estrategia colectiva que integre en la estrategia de defensa nacional las repercusiones de esa crítica, implacable y revolucionaria. Tampoco es un lugar común, sino un vacío cultural que debe trascender los ámbitos de la individualidad.

La blogosfera cubana revolucionaria es absolutamente individual; incluso en los casos de retransmisión viral que a diario se producen, las decisiones son individuales, ya sea por comodidad mecánica, que también la hallamos con mayor frecuencia de lo deseado, ya por asunción consciente del tema que se pone en órbita. No existe, a contrapelo de las acusaciones totalitarias del mercenarismo plattista y sus reproducciones más o menos ingenuas, una estrategia de coordinación de direcciones y, por tanto, una táctica de colocación y defensa de temas cruciales para las actuales circunstancias del proceso revolucionario. La espontaneidad, y la voluntad personal, siguen siendo el motor de producción de contenidos.

También, en su aspecto crítico interno, esa blogosfera cubana muestra numerosos ejemplos de llamados de atención y contundentes críticas a fenómenos y manifestaciones que van a generar conductas antisistémicas, como la depredación del medio ambiente, la invasión del urbanismo, la especulación con el comercio, el transporte y los servicios básicos, y hasta la falta de pertenencia, con su correlativa abulia, de la administración y los trabajadores en sectores vitales como la educación, la salud, la cultura y el deporte y, cómo no, el gobierno. La mayoría de ellas casi invisibles incluso para nosotros mismos, los blogueros, quienes, siquiera por interés individual, algún monitoreo debíamos permitirnos allá por el bloguerío. Y sobre todo invisibles (invisibilizar, estrategia crucial de propaganda negra), para el más amplio receptor de nuestra Internet: el extranjero que a diario recibe el arsenal de Guerra Fría de los monopolios de la información. Y aquí aparece una carencia esencial para la blogosfera: no está al alcance de la mayoría de los internautas cubanos que dependen de redes de intranet o de conexiones agónicamente saturadas, de intolerable lentitud.

Si revisamos unas cuantas muestras de asuntos que han recibido una repercusión viral, descubriremos que, en su inmensa mayoría, responden a sucesos que sirven de pivote a la unitaria “disidencia” procapitalista. Y si bien esta es la esencia de la organizada estrategia subversiva y desestabilizadora, lo cual los amerita en el cumplimiento de su bien definida tarea, es sobre todo un reto que nos corresponde y que seguimos archivando en el casillero de las asignaturas pendientes. Nueva paradoja cuya solución debe ubicarse en la organización de nuestras plataformas de conectividad y nuestras estrategias de retransmisión de contenidos.

Otro elemento contrastante entre ambos esquemas de clasificación de los blogueros cubanos acusa, frente al planteamiento en general homogéneo, con escasas variantes específicas de la autonombrada disidencia, una diversidad de perspectivas en el panorama revolucionario. Se encuentran así, desde aquellas que se ubican en una localidad geográfica, con sus sucesos e intereses propios, pasando por otras que se enfocan en normas de comportamiento social y manifestaciones culturales y artísticas específicas, hasta quienes se dedican a observar determinados ámbitos especializados de comprensión de la sociedad, como las visiones de género, la diversidad de orientación sexual, la discriminación racial, a mi juicio privilegiada ante otras discriminaciones que no hemos hecho lo suficientemente visibles, y, por último y acaso los de una justa mayor repercusión, aquellos blogs abiertamente dedicados a contrarrestar la contrarrevolución y la injerencia mediática global.

En mi experiencia personal, desde un blog que recibe escasas visitas y en cambio un buen número de réplicas de sus textos originales, he comprobado que el asedio se repliega una vez que el razonamiento y la lógica reclaman el protagonismo de las discusiones. La profundización del juicio, y la asunción sin prejuicios de los problemas reales, ciertos, con su ubicación en contexto y su ejercicio comparativo, ponen en retirada a las huestes maniqueas de exaltados y demuestra hasta qué punto no son la mayoría que se pretenden. Una vez que los lugares comunes de asedio son desmontados, o deconstruidos, como gusta anotar la teoría, la argumentación queda prácticamente anulada y, cuando más, acuden a la cita, a la apropiación paródica o al pastiche directo de lo que han producido las contadas tanquetas pensantes que, dicho sea de paso, cuentan con espacios privilegiados en esos medios masivos de totalitarismo monopólico y, más no faltaba, con un sistema de acceso a Internet que el bloqueo nos prohíbe a todos los que en la Isla trabajamos.

De modo que no estaría de más, desde la propia individualidad que ha marcado al conjunto, emprender, de vez en cuando, algún que otro paseo, /allá por el bloguerío,/ donde a plena luz del día/ vemos un caudal de río/ que se crece en rebeldía/ y, como la linda guajirita de la pieza que me he permitido parodiar, bajo una bucólica condescendencia, nos dice adiós.

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