Cuba un ejemplo, un gigantesco ejemplo de un pueblo diminuto

Por Koldo Campos

Dedicado a Mey.

El Malecón de La Habana. Foto: Desmond Boylan/ AP

El Malecón de La Habana. Foto: Desmond Boylan/ AP

Y sí, Fidel es una de las más luminosas referencias de la historia, de las más dignas, como es Cuba un ejemplo, un gigantesco ejemplo de un pueblo diminuto, de una isla flotando en el Caribe en las mismas narices del Imperio. Y saberlo y decirlo es para mí, también, una manera de agradecérselo.

Nadie en este manicomio en que han convertido al mundo quienes dictan su destino, disfruta de la cordura de Cuba, de su sensatez y de su juicio, de su capacidad de lucha, de su vergüenza.

Y todo ello cuando aún sin haber terminado de nacer, ya caían sobre ella agresiones, calumnias, sabotajes, pestes, invasiones… Y también el embargo, el aislamiento, el bloqueo… Y también la necesidad de transformar, solo con el empeño, aquel Casino-Hotel Club en un país, después de haber sido, en mala hora, descubierta, convertida a la fe y a la colonia y condenada al monocultivo de un azúcar amargo.

Y Cuba, sin más ayuda que el comercio que durante algunos años tuvo con la URSS en mejores condiciones que la usura habitual del llamado mundo libre, reciclando, reutilizando, apelando al ingenio, cuidando lo que había, cuando andar en Cuba en bicicleta era mofa habitual de quienes han arruinado el planeta y hoy hasta es impresentable una gran capital que se tenga por modelo y no estimule el uso de las dos ruedas sin motor, sin combustible, sin humos, sin ruidos, así es que sigue Cuba.

Apenas ha pasado poco más de medio siglo sin que se desarmaran contra Cuba ni amenazas ni agresiones y, cualquiera que sea honesto convendrá conmigo, en que bastaría cotejar la sociedad cubana con el resto de islas caribeñas después de más de un siglo de progreso y desarrollo capitalista en ellas, para apreciar la diferencia.

Todavía mueren en Cuba recién nacidos, pero en mucha menor medida que en cualquier otro país americano, incluyendo Estados Unidos. Y es verdad, sí, es verdad, muchos edificios en La Habana, para no hablar de Santiago, necesitan capas de pintura para sus fachadas, pero cuando llega la noche no hay indigentes en las calles cubanas buscando un portal donde pasar la noche, como tampoco hay una niña sin escuela o un niño sin atención médica.

A diferencia de la democracia mexicana, en Cuba estudiar magisterio y ejercerlo no cuesta la vida; ni el periodismo, como en Honduras, provoca la muerte; ni el sindicalismo mata como en Colombia. En Cuba no se muere de colesterol ni de hambre. En Cuba las artes, la danza, la pintura, no son malas palabras y el teatro tampoco un acertijo. La cultura respira, aunque a veces haya que procurársela asistida.

Cuba nunca es noticia porque sus estudiantes protagonicen matanzas en las escuelas o porque perturbados que siempre actúan solos y al servicio de nadie le pongan la nota de sangre al día. En Cuba no se tortura ni se practica ninguno de los tantos eufemismos y proporciones al uso en Europa y los Estados Unidos, ni aparecen fosas comunes con cientos de cadáveres, ni sería concebible Guantánamo. Tampoco sus policías semejan fantasmas cubiertos de escafandras y armados de armas largas, de perros y caballos. Hasta me atrevería a asegurar que en Cuba la policía parece gente, ni siquiera llevan pistola.

Durante todos estos años en Cuba se ha ido minando, se sigue en ello, la xenofobia, el racismo, el machismo, todos las ancestrales mentiras que nos impiden reconocernos como iguales, y en todas esas luchas de largo recorrido los progresos de Cuba son notables. Las comparaciones también ayudarían a entenderlo.

Y, a pesar de las limitaciones, de sus pocos recursos, Cuba ha impulsado proyectos tan hermosos, (casi iba a decir “cristianos”) como una universidad de medicina en la que formar gratuitamente a miles de estudiantes latinoamericanos sin recursos, y escuelas de arte, de cine, gestionadas con los mismos fines. Y ha tenido arrestos para hacerse presente en África respaldando los legítimos sueños de pueblos sojuzgados por regímenes racistas o combatiendo el Ébola, o enseñando a leer en muchas patrias americanas, contribuyendo a la salud de pueblos vecinos.

Y ahí sigue trabajando, estudiando, investigando, haciendo importantes aportes a la salud y educación del mundo y, sobre todo, a los conceptos más imprescindibles para la humanidad: la solidaridad por ejemplo. Cuba ha contribuido más que nadie, lo sigue haciendo, al cuidado de miles de niñas y niños afectados en Chernobil. En el Sahara, aquella colonia que el Estado español vendió a Marruecos con todo y su gente a pesar de haber empeñado su palabra y su compromiso con Naciones Unidas de dejar la República Árabe Saharaui en manos de sus ciudadanos, pues hay miles de saharauis que son conocidos popularmente como “los cubanos”, porque fue en Cuba que pudieron crecer, vivir y formarse como profesionales. Es más el castellano de esos saharauis que estudiaron en Cuba que el que sobrevivió a la colonia y la traición española.

Buena parte del sistema de salud de Haití ha estado en manos cubanas mientras el pueblo haitiano espera que le llegue la ayuda económica prometida de la “comunidad internacional”. La misma que ayer estranguló a Haití y que hoy extorsiona a Grecia.

Y si, también es verdad, Fidel dijo una vez que no se hace un paraíso en la falda de un volcán. Yo, más prosaico, agregaría que alguna vez se rompe un plato, pero que lo sepan los necios a los que cantara Silvio, yo no voy de una fábula a llorar un responso, ni acepto un desenlace por una controversia, ni voy por un pecado a ignorar el Infierno, ni por un desatino transijo una condena, que un funeral descargue de culpa al cementerio o que una discrepancia culmine en anatema. Yo no voy de una lágrima a invitar a un sepelio, ni intercambio aspavientos por pagados aplausos ni divinos naufragios por humanas tormentas. No voy de un eslabón a hacer una cadena ni me duele una cruz más que sangra un calvario, ni un rescoldo me inquieta como alarma un incendio o me aflige una cuenta tanto como un rosario y un disparo me aturde más que un parte de guerra.

En fin que, gracias Cuba. Te debo mis mejores sueños.

(Tomado de Rebelión)

Abel Prieto: “La prohibición hace atractivo el fruto prohibido, el oscuro objeto del deseo”

Abel Prieto dice que los cubanos no están hipnotizados por Hollywood y les interesa también otro tipo de cine, fundamentalmente el nacional.

Escena de la pel{icula cubana Conducta

Escena de la pel{icula cubana Conducta

Cuba reconduce su convivencia diplomática con Estados Unidos y asume la cohabitación con las nuevas tecnologías de la comunicación y la masiva entrada de contenidos made in USA, pero “jamás vamos a permitir que el mercado dicte nuestra políticas culturales”, subraya Abel Prieto, ex ministro de Cultura (1997-2012) y asesor de Raúl Castro en el Consejo de Estado y de Ministros.

“Esas políticas, se mantienen intactas”, declara en una entrevista con EL PAÍS durante su estancia en España para asistir al XIII Encuentro de Solidaridad con Cuba, que reúne en Zaragoza a decenas de organizaciones simpatizantes. “La idea de que vivimos en un régimen que controla todo lo que el ciudadano consume es una mentira, una caricatura insostenible en este mundo interconectado”.

Abel Prieto (1950) no desconoce, sin embargo, que la distensión con Estados Unidos, y los cambios generacionales y de consumo cultural determinan la actualización de un modelo que ha sido de trinchera desde el triunfo revolucionario de 1959 y la entrada en colisión ideológica con Estados Unidos, potencia hegemónica desde el derrumbe de la URSS en 1989. “No vamos a prohibir cosas. La prohibición hace atractivo el fruto prohibido, el oscuro objeto del deseo. Estamos trabajando contra la ola de banalización y frivolidad, y no para prohibir sino para que la gente sepa discernir, sobre todo en el mundo audiovisual porque la nueva generación es muy audiovisual.

A la espera de que las nuevas tecnologías y el acceso a Internet, hasta ahora muy limitado, se generalicen en los domicilios de los once millones de cubanos, el ministerio de Cultura última, entre otras iniciativas, una oferta pública de descargas gratuitas disponible en los espacios wifi y clubes de jóvenes habilitados en el país. Ese paquete incluye más de 300 películas de calidad, desde el Halcón Maltés y Gandhi, al nuevo cine latinoamericano, pasando por el Hamlet de Kenneth Branagh, lo mejor de Woody Allen, y los formatos sinfónicos de temas de Silvio Rodríguez. “El menú combina cosas con densidad cultural y material de entretenimiento porque la opción del socialismo no puede ser el aburrimiento”.

Abel Prieto dice que los cubanos no están hipnotizados por Hollywood y les interesa también otro tipo de cine, fundamentalmente el nacional. “En Estados Unidos no tienen ministerio de Cultura, ni les hace falta porque el mercado lo decide todo con una promiscua convivencia de los contenidos de calidad y con la degradación y la desinformación, al mismo nivel, que confunde a los consumidores no preparados. Uno de los desafíos de Cuba para evitar esta globo colonización que todo lo invade y que también ha llegado a nuestro país es reforzar la calidad de la educación”.
El asesor presidencial señala que “nosotros tenemos una ventaja que no tienen ustedes aquí. Es que los medios nuestros son estatales. Nosotros no tenemos enseñanza privada. Todo el sistema es público. Las instituciones culturales son públicas”. Abel Prieto niega el omnímodo control del Estado sobre los ciudadanos. El Estado suministra “instrumental crítico para que el ciudadano puedan elegir contenidos sabiendo descifrar los códigos: con conocimiento de causa. Y después que la gente haga lo que estime conveniente con su tiempo libre”.

”Es pueril pensar que podemos controlar los contenidos culturales de los jóvenes. En la Cuba de hoy la gente ve las películas y series que quieren ver” agrega. “Es un país con más de tres millones de turistas, con decenas de miles de cubanos de Miami entrando continuamente con memorias flash [lápices de memoria USB] y todo tipo de dispositivos. Es ridículo pensar que unos tecnócratas del ministerio de Cultura puedan organizar el menú cultural. Eso es una locura”. No obstante, se manifiesta convencido de que el Gobierno puede influir sobre el gusto y los hábitos de lectura a través de los instrumentos a su alcance. “Pero no es fácil. Es un reto complejo”.

El menú preparado por las autoridades cubanas elimina la basura de la televisión hispana, los programas chatarra y los reality show. “Me espantan no por razones políticas sino porque están en las antípodas de lo que yo quisiera como parte de nuestra utopía. “No es un problema político si no diría casi estético. Es de degradación Como dice un amigo “estamos contaminando con material interesante”. Escritor, director de la editorial Letras Cubanas y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba antes de ser ministro, Prieto dice que otro proyectos en marcha es la producción de videojuegos sin violencia, ni racismo, “diferentes a los fascistoides que proliferan en el mercado y que crean adicciones entre los niños y adolescentes”.

“El humanismo que nació en el renacimiento y que financió la burguesía esta de capa caída”, lamenta. “La propia burguesía lo ha ido liquidando. Hay que defender la memoria cultural aunque te acusen de nostálgico y avejentado, de no entender que todo cambió. Sin memoria cultural ¿qué vamos hacer de este mundo, qué vamos hacer con El Quijote?”.

(Tomado de CubaSi)

EEUU pretende estar presente en La Habana cuando suceda el cambio generacional de sus líderes

Por Nazanín Armanian*

Obama US CubaNadie estaba presionando a un Barak Obama debilitado y exhausto para que rompiera el tabú de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba, lanzándose a la boca de los halcones belicistas.

En este mercado de política y de realpolitik en el que reina la lógica de costo-beneficio, el pequeño tamaño del mercado cubano y sus insignificantes recursos naturales no explican esta histórica decisión de Obama. Bienvenidas estas nueve reuniones en 18 meses con representante de Cuba, y luego la confesión de la derrota, del triunfo del pueblo cubano y todas las fuerzas progresistas del mundo que denunciaban el medio siglo de crueles e inútiles sanciones, atentados, sabotajes, y otros actos de guerra contra la Isla socialista que se negó convertirse en otro “estado fallido”.

“No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar un resultado diferente”, es el argumento oficial del Presidente para justificar la nueva política. Se trata, pues, de cambiar las tácticas para conseguir el mismo objetivo, que es provocar el cambio en el sistema político cubano en favor de sus intereses, esta vez mediante el uso del poder blando: relaciones políticas, económicas, sociales y culturales, para “conquistar el castillo desde su interior”. Desde el derrumbe de la URSS hasta hace poco, Washington ya no podía señalar a Cuba como una amenaza a su seguridad nacional.

Las cosas cambian cuando Rusia y China se reencuentran con los viejos compañeros cubanos y empiezan a ampliar sus lazos a todos los niveles y ante la mirada atenta del Comando Conjunto de Operaciones Especiales del Pentágono, con la sede en Florida. Que no se haya impuesto a Cuba ningún condición para dar este paso (al contrario de las exigencias planteadas a Irán o a Rusia para levantar las sanciones), se debe a esta preocupación y también a que La Habana tampoco moría de ganas y de necesidad para verse obligada a aceptarla, aunque la prensa demócrata -con el fin de calmar las críticas- afirme que hay un compromiso de los cubanos para restaurar el capitalismo, como el precio a pagar por el fin del bloqueo.

Los tres niveles de las razones “no oficiales”

A. En el contexto de la política interna de EEUU, han influido los siguientes factores en la toma de tal decisión por Obama y en que lo haya hecho precisamente en estos momentos:

  1. La pertenencia del propio presidente a la corriente de políticos que admiten la decadencia del imperio y la existencia de un nuevo orden multipolar, oponiéndose a los halcones vestidos de armadura y anclados en la ficción de verse como la única y todopoderosa superpotencia. Ya en 2004 siendo senador criticó el embargo
  2. Que lo haya hecho a poco de dejar su cargo y no durante los primeros 6 años de su mandato, es porque no tiene nada que perder: Entrará en la historia sin pagar ningún costo político.

  3. La imposibilidad de encontrar o crear un líder carismático entre los opositores exiliados capaz de provocar un levantamiento en Cuba: pues las rebeliones populares surgen y triunfan sobre fundamentos objetivos y no por la elocuencia de salvadores variopintos. Además, las sanciones incrementaban los sentimientos antiestadounidenses del pueblo cubano, y también la legitimidad de su gobierno. Las medidas tomadas por Washington están siendo apoyadas incluso por la mayoría de los exiliados cubanos, que así podrán ampliar sus lazos con la Isla.

  4. Estados Unidos pretende estar presente en La Habana cuando suceda el cambio generacional de sus líderes y poder influir sobre ellos desde dentro.

  5. Para la opinión publica estadounidenses, este gesto hacia el vecino cubano es más importante que los desastres que ha dejado Obama en Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen, Ucrania o Siria. Además, así alivia la decepción de los votantes demócratas por el incumplimiento de sus promesas electorales en la política exterior.

B. En el contexto de la política regional:

  1. Tras el fracaso de la estrategia de ”Regreso a Asia” para contener a China, haber sido arrastrado a las guerras de Oriente Próximo, y el surgimiento de gobiernos de izquierda en varios países de la región, Obama ha decidido “Regresar a América” para recuperar la influencia debilitada sobre los cientos de millones de almas de América. Va a desempolvar la Doctrina Monroe para aplicarla a su manera, a pesar de que John Kerry dijera el año pasado que esta Doctrina había muerto (también dijeron lo de “salimos de Irak, de Afganistán, y cerraremos  Guantánamo”).
  • Las fuertes y continuas presiones de los países latinoamericanos a Washington dieron fruto: por fin consiguieron que Cuba esté presente en la Cumbre de las Américas.

  • La necesidad de recuperar la proyección hegemónica en una región en auge económico, y hacerse con el control de los grandes proyectos de infraestructura, como el de la ampliación del Canal de Panamá y las exploraciones petrolíferas en el Golfo de México.

  • Hace cinco meses pocos se enteraron de que Moscú había condonado el 90% de los 26.000 millones de euros de la deuda de Cuba contraída con la Unión Soviética.

    4. Recuperar a Venezuela, y no solo mediante el dumping en los precios de petróleo (diseñado con la complicidad de Arabia Saudí), o con provocaciones internas; sino sobre todo generando distanciamiento entre La Habana y Caracas. Cuba sigue representando la resistencia ante el imperialismo y hay quien, incluso desde la izquierda,  llama “claudicación y traición” a la acertada política de La Habana.

    1. Traer a Brasil a su esfera y sacarlo de los BRICS. Para los estrategas de la Casa Blanca es inadmisible que se deshaga del dólar en sus transacciones y encima equipe a su Ejército con mil millones de dólares de armas rusas.

    C. En el contexto internacional:

    1. ¿Cuba a cambio de Crimea? Aunque no tengan nada que ver, esta iniciativa ha sido, sin duda, la jugada más magistral de Obama contra China y Rusia, quienes se habían atrevido a entrar de lleno en el patio trasero de EEUU. Ha pasado desapercibida la Resolución 758 aprobada en diciembre por el Congreso de EEUU que insta al Gobierno, y también a los países aliados, no sólo a armar a Ucrania, sino también a tomar medidas militares contra Rusia.

    Moscú, que se siente acorralado, en unas maniobras sin precedentes exhibió el 31 de octubre pasado el vuelo de sus cuatro bombardeos Tu-95 (equivalente a los B-52- estadounidenses), por el cielo de la OTAN, desde el Báltico hasta Portugal.

    1. ¿No es motivo de preocupación para EEUU que China, el principal enemigo del imperio para Obama, se haya convertido en el segundo socio comercial de Cuba (y de otros países latinos) después nada menos que de Venezuela?
    2. El temor a que el aumento de las relaciones chino-rusas con la región incluya también su presencia militar. Por ello rescatan la memoria de la crisis de los misiles de 1962 para justificar la difusión del miedo. La prensa del 12 de noviembre resaltó que el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, organizó patrullas en las aguas del golfo de México, aunque desmintió que Rusia fuese a reactivar las instalaciones de espionaje electrónico de Lourdes (Cuba), que fue el más potente centro de escuchas de la URSS en extranjero, para monitorear las comunicaciones de EEUU. Lourdes fue cerrada en 2001 por problemas financieros y también por la presión de Washington.

    3. Washington, que ahora dedica pocos recursos en la defensa de sus fronteras (mientras invierte ingentes cantidades en desestabilizar las fronteras de los demás, recurriendo a la “excepcionalidad de EEUU”), se verá forzado a invertir dinero en ello y aumentar la militarización de la región. Éste es un factor contraproducente para atraer la confianza de estados a los que pretende encandilar.

    5.Obviamente, el peso del temor a perder Latinoamérica es mucho mayor que el de hacer negocio con un pequeño y pobre país como Cuba (no se trata de un Irán, de 80 millones de consumidores y sus inmensas reservas de hidrocarburo). ¿Fue casual que un día antes de anunciar la buena noticia Obama amenazara a Moscú con nuevas sanciones?

    1. Hace cinco meses, cuando se produjo el derribo del avión malasio sobre Ucrania, pasó desapercibido el notición de la gira de Vladimir Putin por América Latina; pocos se enteraron de que Moscú había condonado el 90% de los 26.000 millones de euros de la deuda que Cuba había contraído con la Unión Soviética. Putin también firmó con Cuba importantes contratos de inversión en la industria petrolera de la isla, la construcción del nuevo aeropuerto de la capital, la creación de una compañía aérea ruso-cubana, y la cooperación en la producción de productos farmacéuticos, agrícolas y de transporte, en minería y en turismo. Pero ahora que Rusia (igual que Venezuela) ha sido tocada por la caída de los precios del petróleo y las sanciones económicas (y difícilmente pueda cumplir los acuerdos) es cuando piensa llegar Mr. Marshall con sus millones al país que empobreció previamente.
  • Para los rusos, Cuba es más que una cuestión geopolítica o de reputación, es una cuestión sentimental. Y creen que daña la imagen de Rusia el hecho de que ahora los estadounidenses pretendan ocupar su lugar en la isla.

  • Opinan Moscú y Pekín

    Dmitry Rogozin, viceprimer ministro ruso, considera que la táctica calculada del nuevo enfoque de la Casa Blanca, aun siendo positivo para los cubanos, no es más que un “abrazo de oso” para estrangular a Cuba.

    En cambio, China alaba a Obama por demostrar que es un estadista que ha sabido convertir “un juego que no se puede ganar en uno donde todos ganan”, y lo ve como el “legado más memorable de su presidencia”.

    EEUU no aprende de sus errores

    Reconocer que el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba no ha provocado un levantamiento popular contra el Gobierno socialista no significa que Washington vaya a dejar de utilizar esta táctica –que según el derecho internacional es una declaración ilegal de guerra contra una nación. Ni siquiera funcionó contra el Gobierno impopular de Sadam Husein en Irak, y es improbable que provoque cambios en las políticas de Putin.

    Cuba, a la que  beneficia  la entrada de tecnología y capital estadounidense –ahora que Rusia y Venezuela están sufriendo sabotaje petrolífero–, ni podía ni debería perder esta oportunidad con el Gobierno de Obama, ya que los (o las) más belicistas amenazan con ocupar su Despacho Oval en 2016.

    Más allá de toda especulación sobre el futuro de Cuba, hoy viendo a naciones enteras que arden en el fuego de guerras, lo primordial es la defensa de la diplomacia en los conflictos entre los estados. La paz es la condición previa para toda acción democrática.

    Es posible que el presidente Obama, con este pequeño paso que ha dado con Cuba, esté dando un paso gigante para conseguir el premio gordo de su política exterior: Irán (y esto es el 18º motivo). ¿Lo conseguirá? Lo contaremos en el próximo artículo.

    *Profesora de Relaciones Internacionales en la UNED y Licenciada en Ciencias Políticas, residente en España.

    http://www.publico.es

    ¿Qué sucedió cuando Kennedy trató de levantar el bloqueo contra Cuba?

    Por: Carlos Lechuga Hevia

    jfk1Es sorprendente el paso que dio (John F.) Kennedy  para explorar un entendimiento con Cuba, si se toma en cuenta la situación que imperaba en esos momentos de persistencia de las acciones agresivas, pero ofreció muestras de que de alguna manera deseaba quebrar esa sólida muralla de intransigencia con la Cuba revolucionaria. Asumía un gran riesgo político y por eso las gestiones que inició estuvieron confinadas al conocimiento de un reducido grupo de sus más íntimos colaboradores, lo que indica la desconfianza que tenía…

    Un elemento que quizás estuvo presente en la decisión que tomó -y todo está en el terreno de la especulación- es que superada la crisis (de Octubre) y abierto el camino para la distensión con la URSS, la situación internacional adquiriría otro colorido, aunque siempre la cuestión cubana para los EEUU presentaba características distintas a las del resto del mundo.

    En la sala de la casa de Lisa Howard, entre cocteles y bocaditos, diplomáticos y periodistas, me fue presentado el embajador norteamericano (William Attwood), quien no perdió tiempo en exponer el objetivo que tenía el encuentro conmigo.

    Dijo que había sido autorizado por Adlai Stevenson (Embajador de EEUU en ONU) para que me hablara, y que en pocas horas volaría a Washington para pedirle autorización al Presidente, para ir a Cuba a entrevistarse con Fidel Castro e indagar la viabilidad de un acercamiento entre La Habana y Washington. Iría de incógnito y advirtió que estaba hablando a título personal, pendiente de las instrucciones que recibiera. La situación existente es anormal, dijo, y en algún momento hay que romper el hielo. Fue muy locuaz y se notaba que deseaba establecer un ambiente de franqueza para dar la certidumbre de la sinceridad de sus propósitos.

    Por nuestra parte, le dijimos que también hablábamos a título personal, y que informaría a mi gobierno para conocer la decisión que tomaba con respecto a su planteamiento. Agregué que, teniendo en cuenta la situación que existía entre su país  y el mío y la política agresiva que no se abatía, era sorprendente lo que me decía, y que lo escucharía con mucho interés.

    Kennedy quería negociar con Cuba, para eliminar el bloqueo. William Attwood me explicó que estaba autorizado a hablar conmigo, pues el Presidente deseaba un acercamiento con nuestro país, aunque dentro del gobierno existían sectores contrarios a un acuerdo con Cuba. Kennedy había apoyado la invasión de Playa Girón y respaldado a los terroristas, pero llegó un momento en que decidió cambiar de política.

    Me pareció muy extraño, pues nos atacaba muy seguido. Por aquellos días, hizo un discurso bastante neutral en la American University, pero después fue a Berlín y pronunció uno muy agresivo mencionando a nuestro país.

    En la segunda entrevista, me dijo que Robert (hermano del Presidente) estaba de acuerdo también y quedamos en confeccionar una agenda de trabajo. Eso fue en noviembre de 1963, el mes en que asesinaron a Kennedy. Después, se publicó un libro, en el cual se asegura que había dejado escrito en su mesa de trabajo que, cuando regresara de Dallas conversaría con Atwood sobre el desarrollo de las entrevistas conmigo.

    Un ayudante de Kennedy -Arthur Schlezinger – que ha venido a Cuba en varias ocasiones, para reuniones sobre la Crisis de Octubre dice en uno de sus libros: “… las conversaciones de Atwood con Lechuga eran vigiladas por la CIA, pues los veían hablar a los dos en Naciones Unidas y, seguramente, no hablaban de bebidas”.

    (Fragmentos tomados del libro de Carlos Lechuga, En el ojo de la tormenta –

    Ocean Press, 1995)

    *Carlos Lechuga Hevia. Periodista y diplomático cubano. Fundador de la diplomacia revolucionaria cubana. Último Embajador de Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA). Representante de la Isla en la Organización de Naciones Unidas (ONU) durante la Crisis de Octubre. En 1963 fue el enlace de los contactos que Kennedy inició con el gobierno cubano, una política que tenía como objetivo la apertura de canales de comunicación entre ambos países.

    ( Tomado del blog Guajirita Soy )

    Cuba festejará los primeros 55 años de su revolución, con mucho por hacer

    mujer-cubana-bandera

    El 1 de enero Cuba festejará los primeros 55 años de su revolución. Sus autoridades y gran parte de su población están convencidas de que habrá otros 55 años de socialismo. Y que luego habrá más. También saben que hay mucho por hacer y cambiar.
    EMILIO MARIN
    Los cubanos son originales. Mientras en gran parte del mundo se festeja el Año Nuevo el 1 de enero, ellos celebran el aniversario de su revolución contra la tiranía de Fulgencio Batista. Fue en las primeras horas de 1959, por eso se cumplen 55 años de esa epopeya que dejó un saldo también insólito: única revolución socialista en el Hemisferio Occidental.
    Los clásicos del marxismo habían ideado otros escenarios para los trabajadores. Pensaron que el socialismo irrumpiría en París, Londres, Berlín, etc, con una buena base industrial, tecnológica y proletaria. Pero el socialismo echó raíces en las atrasadas San Petersburgo y Moscú, en soledad por veintiocho años. Luego se reprodujo en las democracias populares del este europeo y la semifeudal China.
    Y esa característica se repitió en la victoria “poco probable” de Fidel Castro y sus barbudos que bajaron de Sierra Maestra el 1° de enero a Santiago de Cuba y unos días más tarde arribaron a La Habana. ¿Socialismo en una isla con poca industria, rodeada del Caribe, a 90 millas de la mayor potencia militar de la historia, con rebeldes que venían de ser masacrados en 1953 tras intentar asaltar el Cuartel Moncada? Y sí. Allí fue el epicentro de esa revolución socialista del siglo XX. Otra vez la historia desairó los pronósticos de quienes habrían apostado por el numeroso proletariado paulista o bonaerense, o por el campesinado mexicano o colombiano, muy combativos.
    ¿Podía ser el último país en independizarse de España, el primero en andar la vía del socialismo? Sí, pudo. Entre otras cosas porque esa ruptura con el colonialismo español, aunque luchada con heroísmo, no llegó a materializarse por la intervención yanqui. Una de las mayores semicolonias -en eso se convirtió la isla a partir de la Enmienda Platt de 1902- perfectamente podía ser el eslabón débil que se rompiera antes que otras.

    Factor subjetivo.
    Los norteamericanos eran dueños de todo, desde los ingenios y las plantaciones hasta los hoteles y las empresas de telecomunicaciones y eléctricas; desde una república con minúscula hasta la base de Guantánamo; desde los prostíbulos hasta su Ejército golpista. Eso era caldo de cultivo para que en algún momento ardiera como un cañaveral.
    Pero además estaba el factor subjetivo, el de la conciencia, que se conserva a pesar de las derrotas y sobre todo cuando éstas son muy honrosas como la del Moncada o la sufrida por el apóstol José Martí o antes, cuando la primera guerra por la independencia, con Carlos M. de Céspedes.
    Con ese sedimento patriótico y revolucionario, hay luchas que parecen que no se pueden ganar y sin embargo se ganan, si acompañan determinados factores. No es casual que la revolución cubana pudiera triunfar en 1949: ya existía el campo socialista, había habido una Segunda Guerra Mundial, estaba en marcha la descolonización, etc. Sin ese marco las cosas habrían mucho más difíciles, por no decir imposible, sobre todo para la continuidad de la revolución.
    La revolución contó con Martí como autor intelectual, como lo llamó Fidel Castro en su Alegato “La historia me absolverá” (16 de octubre de 1953). Pero el discípulo no se quedó atrás como talentoso dirigente político y militar que trepó a Sierra Maestra curtido por sus lides estudiantiles en la Universidad de La Habana, su entrenamiento en 1947 en Cayo Confites para una fuerza que pretendía liberar a República Dominicana de la tiranía de Trujillo, su participación en grupos armados en el Bogotazo tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y la dirección al asalto al Cuartel Moncada.
    Esos líderes son excepcionales; ellos solos valen tanto o más como varias divisiones de ejércitos. Cuba lo tuvo. Y a diferencia de Vladimir Ilich Uliánov (Lenin), que murió en 1924, a sólo siete años de la insurrección bolchevique, el comandante en jefe nacido en Birán todavía sigue en las lides políticas y culturales. Tiene 87 años y superó 634 intentos de asesinatos de la CIA y los terroristas de la mafia de Miami. Es el “Guerrillero del tiempo”, como se titula el excelente libro de la cubana Katiuska Blanco, de imprescindible consulta para conocer a uno de los mayores personajes del siglo pasado y el actual.

    El haber.
    Al soplar 55 velitas el pueblo cubano y su gobierno harán su propio balance, mucho más correcto que el que pueda hacerse aquí.
    Haber sobrevivido más de medio siglo a tan pocas millas de La Florida y con la parafernalia bélica que cubre esa distancia en minutos, es un logro excepcional. A la revolución no la pudieron derrocar invasiones como la de Bahía de Cochinos (1961), el bloqueo total desde 1962, atentados terroristas, campañas de mentiras, sanciones en la OEA ni la siembra del dengue hemorrágico. Ni pudieron ni la asfixia económica de afuera ni la raquítica quintacolumna de adentro, que se maquilla como “disidente” y cobra en dólares en la Sección de Intereses de Norteamérica (SINA).
    En cambio, la URSS implosionó, víctima de Yeltsin y Gorbachov que la liquidaron, seducidos por las promesas y el dinero de Reagan, Thatcher y el Vaticano.
    Hoy la mortalidad infantil en Cuba es del 4,2 por mil nacidos vivos y la mortalidad materna de 21 cada cien mil partos: el socialismo lo hizo. En tiempos de Batista otros eran los registros.
    Las condiciones de vida han mejorado y la expectativa de vida es de 77,9 años. Tanta mejoría no deja de tener su doble aspecto. El viceministro del Consejo de Ministros, Marino Muriño, dijo en la reciente Asamblea Nacional que el envejecimiento “es uno de los problemas más serios que enfrentamos”.
    Cuba no es angurrienta. El 16 de diciembre pasado se agasajó en el Salón Azul del Congreso a los jóvenes argentinos recibidos de médicos y otras profesiones en Cuba en 2012 y 2013. Se aplaudió a 445 médicos, 8 licenciados en educación física, un ingeniero civil, un licenciado en física y matemáticas y un ingeniero en biomedicina. Todos fueron becados por la isla y son jóvenes de origen humilde, y volvieron profesionales por la bondad del socialismo cubano. ¿Cómo no festejar sus 55 años en Argentina?

    Los cambios.
    ¿Acaso ese socialismo permaneció igual en estas más de cinco décadas? Por supuesto que no. Nunca fue “copia ni calco” del que había triunfado en Petrogrado y Beijing, aunque a veces le costó ser “creación heroica”, como pedía el peruano Carlos Mariátegui.Claro que cambió muchas cosas la revolución cubana, como si se inspirara en la letra de “Todo cambia” que cantaba Mercedes Sosa.
    A las camadas de revolucionarios más antiguos posiblemente les cueste entender algunas de esas transformaciones. Incluso si Ernesto Che Guevara hubiera revivido y asistido a la mencionada sesión de la Asamblea Nacional, le habrían resultado extrañas ciertas políticas detalladas por las ministras de Economía y de Finanzas, al comentar el Presupuesto 2014. ¿Cómo es que ahora se cobran impuestos sobre las utilidades, la utilización de fuerza de trabajo y los ingresos personales?
    Posiblemente también al argentino-cubano le llamaran la atención de los Lineamientos Económicos y Sociales (1911) uno que plantea crear empresas cubanas en el exterior y otro que fomenta la inversión extranjera en Cuba. Más aún, en marzo próximo está prevista una ampliación de la ley de inversiones extranjeras, interesada como está la dirección del país para llevar adelante la Zona Especial de Desarrollo Mariel, como central marítima-comercial abierta a inversiones extranjeras, sobre todo chinas, rusas y brasileñas.
    El presidente precisó en su mensaje a la Asamblea que el objetivo es “mejorar el funcionamiento de la economía y la edificación de un socialismo próspero y sostenible, menos igualitario y más justo, lo que en definitiva propiciará mayores beneficios a todos los cubanos”. ¿Socialismo próspero? Sí. ¿O hay que identificar a ese sistema con la pobreza? En eso sí se puede apoyar Raúl Castro en los clásicos, que proyectaban saltar “del reino de la necesidad al reino de la libertad”.
    Nadie piense que las cosas están perfectas en Cuba. El PBI fue planeado en 2013 para aumentar 3,6 por ciento y sólo creció el 2,7; y para 2014 fue previsto en 2,2. Junto con esas limitaciones materiales está el costado social preocupante, de indisciplina laboral, desorden, ilícitos, fenómenos de corrupción en funcionarios y puntos de vista de enriquecerse a cualquier costo, en algunos sectores de la juventud que no trabajan en los rubros para los que estudió.
    Este 1 de enero en el Parque Céspedes de Santiago y en las otras ciudades la parte más movilizada del pueblo festejará los 55 años de una revolución auténtica y que necesita seguir profundizándose. En este punto de su desarrollo su peligro no es la Zona de Mariel ni las cooperativas ni el cuentapropismo. Paradojalmente su meta clave es “el establecimiento y preservación de un clima de orden, disciplina y exigencia”, como planteó el presidente en su último mensaje. ¿No es que una revolución es la ruptura del orden social? Sí, rompe el orden terrateniente-burgués-semicolonial, pero busca un orden superior, ese que aún falta completar en la isla de la dignidad.

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    ARTÍCULO DE FIDEL: Mandela ha muerto ¿Por qué ocultar la verdad sobre el Apartheid?

    Por: Fidel Castro

    Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que si incluso la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.

    La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1ro. de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.

    La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta sería con palos y piedras.

    Sumados los medios disponibles por las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombardero B-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato hacia tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno; la segunda, de los 4 mecanismos, tres fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó; la bomba por puro azar no estalló.

    Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o haya oído mencionar, como la muerte de Mandela, impactó tanto a la opinión pública mundial; y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.

    A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existían ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.

    Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en queNelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.

    Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán, una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.

    Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y de lo cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.

    Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los Movimientos de Liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.

    Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro, y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, que adquirieron con papeles.

    Hasta aquí no hay nada que no se conozca.

    Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?

    Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras la heroica lucha durante más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.

    De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron más de mil kilómetros hasta las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, las pudo contener. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la Batalla de Cuito Cuanavale.

    Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.

    Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del equipo militar no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.

    El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían perseguidas por las fuerzas sudafricanas en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la primera Brigada de Tanques cubana.

    En ese instante crítico el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, General Leopoldo Cintra Frías,  nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y equipos angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.

    En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.

    Se decidió el envío inmediato de una Brigada de Tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, que había que revisar metro a metro contra minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.

    La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente; un avión teleguiado repleto de explosivos lograron impactarlo sobre el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtieron la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.

    Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100  —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco, y disparaban incesantemente contra ellos.

    Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.

    Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.

    Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando los equipos aéreos entregados por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios equipos aéreos estaban descontados por bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros  que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros. El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreos.

    Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos hasta decenas de kilómetros de nuestras tropas. Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. El estallido de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.

    No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.

    Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos, y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.

    Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.

    Fue entonces que llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista; en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.

    El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.

    Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al jefe del gobierno de Estados Unidos y le dijo en inglés: “Señor presidente, yo soy Castro”.

    Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.

    El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.

    Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.

     

     

     

     

     

     

    Fidel Castro Ruz
    Diciembre 18 de 2013
    8 y 35 p.m.

    Chernóbil, 27 años después

    Un guardia en un puesto de mando que marca el punto de los 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

    Un guardia en un puesto de mando que marca el punto de los 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

    Vista de la estructura New Safe Confinement (NSC) en la planta nuclear de Chernóbil. The NSC será colocado encima del sarcófago existente tendrá un alcance de 247 metros (270 yardas) y un peso de 29.000 toneladas, cuando se ensamble. REUTERS/Gleb Garanich

    Vista de la estructura New Safe Confinement (NSC) en la planta nuclear de Chernóbil. The NSC será colocado encima del sarcófago existente tendrá un alcance de 247 metros (270 yardas) y un peso de 29.000 toneladas, cuando se ensamble. REUTERS/Gleb Garanich

    Un crucifijo en el área desierta del poblado ucraniano Pripyat. REUTERS/Gleb Garanich

    Un crucifijo en el área desierta del poblado ucraniano Pripyat. REUTERS/Gleb Garanich

    Una vista de la ciudad abandonada Pripyat cerca de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

    Una vista de la ciudad abandonada Pripyat cerca de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

     

    La ciudad desierta cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

    La ciudad desierta cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

    El escudo de armas de la antigua Unión Soviética se ve en techo de una casa en la la ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

    El escudo de armas de la antigua Unión Soviética se ve en techo de una casa en la la ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

     

    A view of the abandoned city of Pripyat is seen near the Chernobyl nuclear power plant April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

    A view of the abandoned city of Pripyat is seen near the Chernobyl nuclear power plant April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world’s worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE – Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

     

    A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

    A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine’s abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world’s worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE – Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

    A containment shelter for the damaged fourth reactor (L) and the New Safe Confinement (NSC) structure (R) at the Chernobyl Nuclear Power Plant are seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. The NSC, to be placed over the existing sarcophagus, will have a span of 247 meters (270 yards) and weigh 29,000 tonnes when fully assembled, according to the European Bank of Reconstruction and Development. REUTERS/Gleb Garanich

    A containment shelter for the damaged fourth reactor (L) and the New Safe Confinement (NSC) structure (R) at the Chernobyl Nuclear Power Plant are seen from Ukraine’s abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world’s worst civil nuclear accident, on April 26. The NSC, to be placed over the existing sarcophagus, will have a span of 247 meters (270 yards) and weigh 29,000 tonnes when fully assembled, according to the European Bank of Reconstruction and Development. REUTERS/Gleb Garanich

    A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

    A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine’s abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world’s worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE – Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

     

    A Ferris wheel at a playground in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    A Ferris wheel at a playground in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    A view of an underpass in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

    A view of an underpass in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

     

    Wild plants grow through widows of an abandoned house in the 30 km (19 miles) exclusion zone around the closed Chernobyl nuclear power plant. REUTERS/Damir Sagolj

    Wild plants grow through widows of an abandoned house in the 30 km (19 miles) exclusion zone around the closed Chernobyl nuclear power plant. REUTERS/Damir Sagolj

     

    An abandoned middle school, part of the contaminated area surrounding the Chernobyl Nuclear Power Plant, in Pripyat, Ukraine. The ghost town which once had a population of about 50,000 people, was given a few hours to evacuate in April 1986 as radiation streamed into populated areas after an explosion at the reactor. (Joseph Sywenkyj/The New York Times)

    An abandoned middle school, part of the contaminated area surrounding the Chernobyl Nuclear Power Plant, in Pripyat, Ukraine. The ghost town which once had a population of about 50,000 people, was given a few hours to evacuate in April 1986 as radiation streamed into populated areas after an explosion at the reactor. (Joseph Sywenkyj/The New York Times)

    An interior view of a building in the abandoned city of Prypiat near the Chernobyl nuclear power plant in Ukraine. REUTERS/Gleb Garanich

    An interior view of a building in the abandoned city of Prypiat near the Chernobyl nuclear power plant in Ukraine. REUTERS/Gleb Garanich

    Dilapidated shelves in a dressing room of a kindergarten at the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    Dilapidated shelves in a dressing room of a kindergarten at the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    Portraits of ancient physicists and mathematicians hang on a wall in a school in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    Portraits of ancient physicists and mathematicians hang on a wall in a school in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    A doll with a gas mask lies on the frame of a bed in the sleeping room of a kindergarten in the deserted town of in Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    A doll with a gas mask lies on the frame of a bed in the sleeping room of a kindergarten in the deserted town of in Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    A tern dips into the water as it feeds just off the banks of the Pripyat River, near the town of Turov, some 270 km (167 miles) south of Minsk, Friday, May 6, 2011.

    A tern dips into the water as it feeds just off the banks of the Pripyat River, near the town of Turov, some 270 km (167 miles) south of Minsk, Friday, May 6, 2011.

    A view of empty houses in the town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

    A view of empty houses in the town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

    A view of empty houses in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

    A view of empty houses in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

         Un guardia en un puesto de mando que marca el punto de los 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     Vista de la estructura New Safe Confinement (NSC) en la planta nuclear de Chernóbil. The NSC será colocado encima del sarcófago existente tendrá un alcance de 247 metros (270 yardas) y un peso de 29.000 toneladas, cuando se ensamble. REUTERS/Gleb Garanich     Un crucifijo en el área desierta del poblado ucraniano Pripyat. REUTERS/Gleb Garanich     Una vista de la ciudad abandonada Pripyat cerca de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     La ciudad desierta cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     El escudo de armas de la antigua Unión Soviética se ve en techo de una casa en la la ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     A view of the abandoned city of Pripyat is seen near the Chernobyl nuclear power plant April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A containment shelter for the damaged fourth reactor (L) and the New Safe Confinement (NSC) structure (R) at the Chernobyl Nuclear Power Plant are seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. The NSC, to be placed over the existing sarcophagus, will have a span of 247 meters (270 yards) and weigh 29,000 tonnes when fully assembled, according to the European Bank of Reconstruction and Development. REUTERS/Gleb Garanich menos      A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A Ferris wheel at a playground in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     A view of an underpass in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     Wild plants grow through widows of an abandoned house in the 30 km (19 miles) exclusion zone around the closed Chernobyl nuclear power plant. REUTERS/Damir Sagolj     An abandoned middle school, part of the contaminated area surrounding the Chernobyl Nuclear Power Plant, in Pripyat, Ukraine. The ghost town which once had a population of about 50,000 people, was given a few hours to evacuate in April 1986 as radiation streamed into populated areas after an explosion at the reactor. (Joseph Sywenkyj/The New York Times)     An interior view of a building in the abandoned city of Prypiat near the Chernobyl nuclear power plant in Ukraine. REUTERS/Gleb Garanich     Dilapidated shelves in a dressing room of a kindergarten at the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     Portraits of ancient physicists and mathematicians hang on a wall in a school in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev) menos      A doll with a gas mask lies on the frame of a bed in the sleeping room of a kindergarten in the deserted town of in Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev) menos      A tern dips into the water as it feeds just off the banks of the Pripyat River, near the town of Turov, some 270 km (167 miles) south of Minsk, Friday, May 6, 2011.     A view of empty houses in the town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     A view of empty houses in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     A dog walks in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

    A dog walks in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

         Un guardia en un puesto de mando que marca el punto de los 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     Vista de la estructura New Safe Confinement (NSC) en la planta nuclear de Chernóbil. The NSC será colocado encima del sarcófago existente tendrá un alcance de 247 metros (270 yardas) y un peso de 29.000 toneladas, cuando se ensamble. REUTERS/Gleb Garanich     Un crucifijo en el área desierta del poblado ucraniano Pripyat. REUTERS/Gleb Garanich     Una vista de la ciudad abandonada Pripyat cerca de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     La ciudad desierta cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     El escudo de armas de la antigua Unión Soviética se ve en techo de una casa en la la ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     A view of the abandoned city of Pripyat is seen near the Chernobyl nuclear power plant April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A containment shelter for the damaged fourth reactor (L) and the New Safe Confinement (NSC) structure (R) at the Chernobyl Nuclear Power Plant are seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. The NSC, to be placed over the existing sarcophagus, will have a span of 247 meters (270 yards) and weigh 29,000 tonnes when fully assembled, according to the European Bank of Reconstruction and Development. REUTERS/Gleb Garanich menos      A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A Ferris wheel at a playground in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     A view of an underpass in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     Wild plants grow through widows of an abandoned house in the 30 km (19 miles) exclusion zone around the closed Chernobyl nuclear power plant. REUTERS/Damir Sagolj     An abandoned middle school, part of the contaminated area surrounding the Chernobyl Nuclear Power Plant, in Pripyat, Ukraine. The ghost town which once had a population of about 50,000 people, was given a few hours to evacuate in April 1986 as radiation streamed into populated areas after an explosion at the reactor. (Joseph Sywenkyj/The New York Times)     An interior view of a building in the abandoned city of Prypiat near the Chernobyl nuclear power plant in Ukraine. REUTERS/Gleb Garanich     Dilapidated shelves in a dressing room of a kindergarten at the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     Portraits of ancient physicists and mathematicians hang on a wall in a school in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev) menos      A doll with a gas mask lies on the frame of a bed in the sleeping room of a kindergarten in the deserted town of in Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev) menos      A tern dips into the water as it feeds just off the banks of the Pripyat River, near the town of Turov, some 270 km (167 miles) south of Minsk, Friday, May 6, 2011.     A view of empty houses in the town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     A view of empty houses in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     A dog walks in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     In this photo taken April 2, 2006, an obstetric chair is seen in front of a hospital in the deserted town of Pripyat, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant.

    In this photo taken April 2, 2006, an obstetric chair is seen in front of a hospital in the deserted town of Pripyat, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant.

    In this photo taken April 2, 2006, book shelves are seen in the deserted town of Pripyat, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear power plant.

    In this photo taken April 2, 2006, book shelves are seen in the deserted town of Pripyat, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear power plant.

    The remnants of beds are seen in an abandoned in a pre school in the deserted town of Pripyat on January 25, 2006 in Chernobyl, Ukraine. Prypyat and the surrounding area will not be safe for human habitation for several centuries. Scientists estimate that the most dangerous radioactive elements will take up to 900 years to decay sufficiently to render the area safe. (Photo by Daniel Berehulak/Getty Images)

    The remnants of beds are seen in an abandoned in a pre school in the deserted town of Pripyat on January 25, 2006 in Chernobyl, Ukraine. Prypyat and the surrounding area will not be safe for human habitation for several centuries. Scientists estimate that the most dangerous radioactive elements will take up to 900 years to decay sufficiently to render the area safe. (Photo by Daniel Berehulak/Getty Images)

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Rusia dice adiós a los autos Lada clásicos de la época soviética

    Lada-2104

    La planta automotriz de Izhevsk (región del Volga) fabricó este lunes los últimos Ladas clásicos para abandonar definitivamente su producción, informó el director general de la empresa, Alexéi Alexéev.

    El turismo 2104, basado en el Fiat y fabricado desde 1984, y la furgoneta Izh-27175, diseñada a partir del Lada 2104, fueron los últimos modelos de los Ladas clásicos en salir de la planta.

    La empresa, perteneciente al gigante automovilístico AvtoVAZ, ofrecerá cobertura de garantía para sus modelos clásicos durante los primeros tres años tras dejar de fabricarlos, así como seguirá fabricando piezas de recambio para estos coches, aseguró Alexéev.

    Desde 2001, de la planta de Izhevsk ha salido un total de 381.168 Ladas clásicos. El último de estos automóviles en fabricarse, un Lada-2104, se expondrá en el museo de la empresa.

    A partir de este momento, la empresa se centrará en su nuevo modelo, Lada Granta, que comenzó a fabricarse en serie en julio pasado.

    ¿Por qué fracasó el socialismo del siglo XX?

    Por: Ariel Dacar (profesor del Centro Memorial Martin Luter King Jr.)

    La lección capital del fracasado intento socialista del siglo XX estuvo en no comprender que de lo que se trata no es de sustituir al capitalismo sino de superarlo. La adulteración del objetivo socialista estuvo en reducir la socialización del poder y la propiedad con la  estatalización, limitándose así la complejidad y profundidad de lo que Marx había entendido como superación del modo de producción capitalista (producción material y apropiación subjetiva)

    En materia política el modelo soviético no superó al capitalismo. No se dio paso a un mecanismo más eficiente de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas en los distintos espacios de realización, ni tan siquiera en el debate respecto a la conformación de estas. La clase trabajadora se constituyó en objeto y no en sujeto de la actividad económica y política de la sociedad.

    El modelo autoritario aplicado en el socialismo histórico y su expansión mimética a otras experiencias, obnubiló el intento de un verdadero poder de los trabajadores y del pueblo, no ya como fuerza motriz en la toma del poder sino como sujeto activo en su reproducción. La monopolización del poder por el partido-Estado negó los avances que, mediante sus luchas, los oprimidos habían logrado dentro del capitalismo en diferentes niveles y períodos, incluida de modo imprescindible la propia experiencia de los soviets que pasaron de órgano espontáneo de lucha de las masas a adquirir funciones de Estado.

    La lenta muerte dela Revolución de Octubre comenzó cuando los soviets (órgano de poder del pueblo) pasaron a ser un espacio decorativo dentro del sistema político soviético. Con el advenimiento del stalinismo la oportunidad de lograr la participación política de las masas, incluyendo los mecanismos de movilización, real y autónoma, fue cercenada. En ese proceso, las organizaciones políticas de los trabajadores y ciudadanos sufrieron una considerable atrofia que generó un tipo específico de cultura política (pasiva, reproductiva) entre los ciudadanos en general y entre los trabajadores en particular.

    Como elemento distintivo del modelo político del socialismo real el sistema requirió de una extrema supremacía del Partido Comunista, mediante la supresión de todas las fuerzas sociales que no estaban controladas y subordinadas a él, o al menos de sus posibilidades de acción autónoma, creativa, crítica y propositiva dentro de los diferentes sectores y espacios sociales. El partido fundió en su actividad práctica al aparato administrativo y sus instituciones, se hizo del gobierno y cumplió las funciones de éste (razón por la cual se le conoce como el partido-Estado). A esto se añade que la dinámica interna del partido se estructuró en estamentos jerárquicos verticalistas. Funcionaba como una pirámide de poder que generaba desde la cima las decisiones que se abrían al resto de la estructura partidista y social.

    En la sociedad política y civil no hubo una instancia de carácter masivo que estuviera fuera del alcance del partido-Estado; todas eran reproductoras de los dictámenes políticos y seguían al pie de la letra las directrices de éste sin que hubiera el más mínimo asomo de presión o contraposición al régimen. Indiscutiblemente, fueron efectivos dispositivos de control político en lugar de funcionar como fuerzas autónomas de la sociedad civil. Se violentó de manera errática y costosa la función social del partido y el Estado dentro de la sociedad en edificación.

     

    Esta práctica dio como resultado que los órganos y las instituciones estatales se convirtieron en simples ejecutores de las directrices centrales sin ser responsables de lo que sucedía en el proceso productivo y político.

    Desde este modelo de relaciones de poder se intentó diluir la individualidad en un colectivo cada vez más abstracto, con enmarcado irrespeto a lo distinto, se esquematizó un modelo de ciudadano recio, inflexible, como si el hombre “nuevo” pudiera realizarse por decreto. Todo lo que tuvo de fondo una concepción demasiado simplista del ser humano, que ignoraba completamente la psicología y sus modificaciones en atmósferas diversas  que desatendía la diversidad misma.

    Otra prueba aberrante de esta práctica fue el espíritu de autocrítica —otra deformación del ideal inicial— a la que se sometían individuos e instituciones. Siempre y en todas partes, la autocrítica acusaba a los organismos de ejecución de la escala inferior, a los que vituperaba como indignos de los organismos superiores de decisión. El método era efectivo pues distrajo durante décadas la atención a los problemas estructurales y de principio que presentaba el régimen, y ponía en manos de las masas la “solución” a problemas de baja escala, más bien a solucionar consecuencias mientras las causas permanecían intocables.

    La unidad poder-verdad que tipificó el modelo socialista de matriz stalinista tuvo nefastos resultados. La falta de diálogo y de construcción conjunta, en lugar de la cual prevaleció la revelación de justezas en el discurso oficial y la adecuación de los planteamientos que sustentaban dicho discurso, trajeron como resultado un profundo resentimiento hacia valores antes compartidos, desesperanza en la posibilidad de influir en el cambio y la apatía desmovilizadora.

    Tampoco se trata de asumir el debate como vehículo de escape en espacios periféricos a las decisiones políticas, sino como revelación de las distintas aristas de la verdad, entendida como proceso permanente de penetración en el complejísimo mundo social contemporáneo y su transformación.

    La cultura socialista sin participación se atrofia y genera contradicciones contraproducentes a las posibilidades de cambio del sistema, lo cual contiene un nuevo orden para las relaciones de poder. La experiencia socialista del siglo XX tuvo como corolario en los años ochenta que la población supiera lo que no quería, pero no lo que quería, pues no estaba “entrenada” en organizarse, formarse y movilizarse para la consecución de sus intereses.

    Consecuente con la desnaturalización del proyecto socialista, el marxismo se desnaturalizó y se esgrimió como una doctrina rígida, inmutable, justificadora más que aclaradora. El pensamiento social se metió en una camisa de fuerza, se impidió la confrontación con otras corrientes (de modo científico) y el propio enriquecimiento de las teorías desarrolladas por Marx. Se cercenó el carácter científico de la teoría, valga decir su inmanencia.

    El pensar de otra manera fue un peligro para los privilegiados del socialismo del siglo XX. La dirigencia no solo reveló su incapacidad de mantener con vida el espíritu revolucionario en el proceso de enfrentamiento a las circunstancias históricas en que interactuaron, sino que imposibilitó cualquier vestigio de pensamiento divergente, crítico, desafiante de la autoridad. Por esa razón, como ha señalado el filósofo cubano Jorge Luis Acanda, la consigna de la libertad de pensar de otra manera le era indigerible.

    Mientras la lógica del capitalismo se manifiesta en la concentración de la propiedad en pocas manos, a la par que socializa los sueños de alcanzar la prosperidad, aun a quienes viven en las peores condiciones, es un hecho que, sin omitir su contra lógica, devela eficiencia en el ejercicio hegemónico de la clase dominante. Sin embargo, en la experiencia del socialismo del siglo XX se socializaron los bienes materiales y se privatizaron los sueños, de ese modo se redujo a un grupo de personas la capacidad de construir la alternativa social.

    Una visión de conjunto de las razones expuestas hasta aquí conduce a concluir que no existió una sustitución cultural en el nuevo sistema, pues no superó los aspectos distintivos del capitalismo circundante, dominador, jerárquico, excluyente, elitista, donde la política estaba “privatizada” por un grupo social reducido.

    En resumen, los elementos esenciales del modelo político del socialismo de matriz stalinista fueron: a) la centralización estatal extrema;  b) la deformación de la función del partido en la sociedad; c) la capacidad de decisión sobre todos los aspectos de la sociedad quedó en manos de una reducida élite, d) la inmovilidad de los conceptos por la atrofia del pensamiento social crítico, y e) la anulación de los criterios divergentes, incluso mediante la violencia. Por tanto no se dio paso a un mecanismo más eficiente de participación de los trabajadores y los ciudadanos en la toma de decisiones políticas en los distintos espacios de realización, locales y sectoriales, ni tan siquiera en el debate respecto a la conformación de estas.

    Aunque se establecieron nuevas estructuras económicas, nuevas tendencias políticas y éticas no hubo una sustitución histórica real del modo de producción capitalista, lo que hizo posible que, al menor descuido de los “preservadores del régimen” las fuerzas del capitalismo subyacentes por décadas vieran la luz y se adueñaran del poder político para cambiarlo todo a su alrededor. En realidad, el “socialismo real” no solo fue incapaz de revertir al sistema antagónico, sino también de resistir a su desafío económico, tecnológico y cultural en sentido general.

    La lucha por el socialismo, que implica no la sustitución sino la superación del modo de producción capitalista, adquiere una demanda histórica inmanente: el socialismo desde abajo contra el socialismo desde arriba. En otros términos, los trabajadores en particular y el pueblo en general, dado el mecanismo sistémico erigido en su nombre, no fueron los creadores de su propia emancipación. Los trabajadores fueron despojados del poder, su participación política no se hizo efectiva, sufrieron una enorme atrofia política por los años dictadura de la burocracia, caracterizada por la incapacidad para articular sus propios intereses mediante la organización conciente y poder realizar una revolución política desde abajo.

    A la vuelta de la historia, como resultado totalizador del sistema y concepción del socialismo del siglo XX, se reiteró la conducción política en nombre de los oprimidos sin la participación directa y creciente de estos. Marx había develado este problema como un desafío esencialmente revolucionario: Los trabajadores del mundo han esperado durante demasiado tiempo que algún Moisés les conduzca fuera de su cautiverio. Tal Moisés no ha llegado ni llegará. Yo no os sacaría de él, aunque pudiera; pues si pudierais ser sacados, también podríais ser llevados de nuevo a él. Yo aspiro a convenceros de que no hay nada que no podáis hacer por vosotros mismos.

    ( Tomado del blog La Joven Cuba )

    Cinismo genocida (Segunda parte y final)

    Para dar una idea del potencial de la URSS en sus esfuerzos por mantener la paridad con Estados Unidos en esta esfera, basta señalar que cuando se produjo su desintegración en 1991, en Bielorrusia habían 81 cabezas nucleares, en Kazajstán 1400 y en Ucrania aproximadamente 5000, las cuales pasaron a la Federación Rusa, único Estado capaz de sostener su inmenso costo, para mantener la independencia.

    En virtud de los tratados START y SORT, sobre reducción de armas ofensivas suscritos entre las dos grandes potencias nucleares, el número de estas se redujo a varios miles.

    En el 2010 se firmó un nuevo Tratado de este tipo entre ambas potencias.

    Desde entonces los mayores esfuerzos se consagraron al perfeccionamiento de los medios de dirección, alcance, precisión y engaño de la defensa adversaria. Inmensas cifras se invierten en la esfera militar.

    Muy pocos en el mundo, salvo contados pensadores y científicos, se percatan y advierten que bastaría el estallido de 100 armas nucleares estratégicas para poner fin a la existencia humana en el planeta. La inmensa mayoría tendría un fin tan inexorable como horrible a consecuencia del Invierno Nuclear que se generaría.

    El número de países que poseen armas nucleares en este momento se eleva a ocho, cinco de ellos son miembros del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, y China. India y Pakistán, adquirieron el carácter de países poseedores de armas nucleares en 1974 y 1998 respectivamente. Los siete mencionados reconocen ese carácter.

    Israel, en cambio, nunca ha reconocido su carácter de país nuclear. Se calcula sin embargo que posee entre 200 y 500 armas de ese tipo, sin darse por aludido cuando el mundo se inquieta por los gravísimos problemas que traería el estallido de una guerra en la región donde se produce gran parte de la energía que mueve la industria y la agricultura del planeta.

    Gracias a la posesión de las armas de destrucción masiva es que Israel ha podido desempeñar su papel como instrumento del imperialismo y el colonialismo en esa región del Medio Oriente.

    No se trata del derecho legítimo del pueblo israelita a vivir y trabajar en paz y libertad, se trata precisamente del derecho de los demás pueblos de la región a la libertad y a la paz.

    Mientras Israel creaba aceleradamente un arsenal nuclear, atacó y destruyó, en 1981, el reactor nuclear iraquí en Osirak. Hizo exactamente lo mismo con el reactor sirio en Dayr az-Zawr en el año 2007, un hecho del que extrañamente la opinión mundial no fue informada. Las Naciones Unidas y la OIEA conocían perfectamente lo ocurrido. Tales acciones contaban con el apoyo de Estados Unidos y la Alianza Atlántica.

    Nada tiene de extraño que las más altas autoridades de Israel proclamen ahora su intención de hacer lo mismo con Irán. Ese país, inmensamente rico en petróleo y gas, había sido víctima de las conspiraciones de Gran Bretaña y Estados Unidos, cuyas empresas petroleras saqueaban sus recursos. Sus fuerzas armadas fueron equipadas con el armamento más moderno de la industria bélica de Estados Unidos.

    El Sha Reza Pahlevi también aspiraba a dotarse de armas nucleares. Nadie atacaba sus centros de investigación. La guerra de Israel era contra los musulmanes árabes. Los de Irán no, porque se habían convertido en un baluarte de la OTAN que apuntaba al corazón de la URSS.

    Las masas de esa nación, profundamente religiosas, bajo la dirección del Ayatolá Khomeini, desafiando el poder de aquellas armas, desalojaron al Sha del trono y desarmaron a uno de los ejércitos mejor equipados del mundo sin disparar un tiro.

    Por su capacidad de lucha, el número de habitantes y la extensión del país, una agresión a Irán, no guarda similitud con las aventuras bélicas de Israel en Irak y Siria. Una sangrienta guerra se desataría inevitablemente. Sobre eso no debe haber duda alguna.

    Israel dispone de un elevado número de armas nucleares y la capacidad de hacerlas llegar a cualquier punto de Europa, Asia, África y Oceanía. Me pregunto: ¿Tiene la OIEA derecho moral a sancionar y asfixiar a un país si intenta hacer en su propia defensa lo que Israel hizo en el corazón del Oriente Medio?

    Pienso realmente que ningún país del mundo debe poseer armas nucleares, y que esa energía debe ponerse al servicio de la especie humana. Sin ese espíritu de cooperación la humanidad marcha inexorablemente hacia su propia destrucción. Entre los propios ciudadanos de Israel, un pueblo sin duda laborioso e inteligente, muchos no estarán de acuerdo con esa disparatada y absurda política que los lleva también al desastre total.

    ¿De qué se habla hoy en el mundo sobre la situación económica?

    Las agencias internacionales de noticias informan que “El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su par chino, Hu Jintao, presentaron agendas comerciales divergentes […] resaltando las crecientes tensiones entre las dos mayores economías del mundo.”

    “Obama usó su discurso ―afirma Reuters― para amenazar con sanciones económicas a China a menos que comience a ‘jugar según las reglas’…”. Tales reglas son sin duda, los intereses de Estados Unidos.

    “Obama ―afirma la agencia― está embarcado en la batalla por la reelección el año próximo y sus opositores republicanos lo acusan de no ser lo suficientemente severo con China.”

    Las noticias publicadas el jueves y viernes reflejaban mucho mejor las realidades que estamos viviendo.
    AP, la agencia de Estados Unidos mejor informada comunicó: “El líder supremo iraní advirtió a Estados Unidos e Israel que la respuesta de Irán será enérgica si sus archienemigos lanzan un ataque militar a Irán…”

    La agencia noticiosa alemana informó que China había declarado que como siempre creía que el diálogo y la cooperación era la única forma de aproximación activa para resolver el problema.

    Rusia se opuso igualmente a las medidas punitivas contra Irán.

    Alemania rechazó la opción militar pero se mostró partidaria de fuertes sanciones contra Irán.

    El Reino Unido y Francia abogan por fuertes y enérgicas sanciones.

    La Federación Rusa aseguró que hará todo lo posible por evitar una operación militar contra Irán y criticó el informe de la OIEA.

    “‘Una operación militar contra Irán puede conllevar unas consecuencias muy graves y Rusia tendrá que poner todo de su parte para aplacar los ánimos’, afirmó Kontantín Kosachov, jefe del comité de Exteriores de la Duma” y criticó según EFE “las afirmaciones por parte de Estados Unidos, Francia e Israel del posible uso de la fuerza y que el lanzamiento de una operación militar contra Irán está cada vez más cerca”.

    El editor de la revista estadounidense EIR, Edward Spannaus declaró que el ataque contra Irán terminará en la III Guerra Mundial.

    El propio Secretario de Defensa de Estados Unidos, después de viajar a Israel hace unos días, reconoció que no pudo obtener del gobierno israelita un compromiso de consultar previamente con Estados Unidos un ataque contra Irán. A esos extremos se ha llegado.

    El Subsecretario de Asuntos Políticos y Militares de Estados Unidos develó crudamente los oscuros propósitos del imperio:

    “Israel y Estados Unidos se embarcarán en las maniobras conjuntas ‘más importante’ y ‘de mayor trascendencia’ de la historia de los aliados, ha declarado el sábado Anrew Shapiro, subsecretario de Asuntos Políticos y Militares de Estados Unidos”.

    “…en el […] Instituto Washington para la Política del Cercano Oriente, Shapiro anunció que participarán en las maniobras más de 5.000 efectivos de las fuerzas armadas estadounidenses e israelíes y simulará la defensa de misiles balísticos de Israel”.

    “‘La tecnología israelí está resultando esencial para mejorar nuestra seguridad nacional y proteger a nuestras tropas’, agregó…”

    “Shapiro destacó el apoyo del Gobierno de Obama a Israel a pesar de los comentarios del viernes por parte de un alto funcionario estadounidense que expresó su preocupación de que Israel no avisase a Estados Unidos antes de llevar a cabo una acción militar contra las instalaciones nucleares de Irán.”

    “Nuestra relación con la seguridad de Israel es más amplia, más profunda y más intensa que nunca antes.”
    “‘Apoyamos a Israel porque es en nuestro interés nacional hacerlo’ […] Es la pura fuerza militar de Israel lo que disuade a los posibles agresores y ayuda a fomentar la paz y la estabilidad.”

    Hoy 13 de noviembre la embajadora norteamericana en la ONU, Susan Rice dijo a la cadena BBC que la posibilidad de una intervención militar en Irán no solo no está fuera de la mesa, sino que es una opción real que está creciendo por culpa del comportamiento Iraní.

    Insistió en que la administración norteamericana está llegando a la conclusión de que será necesario acabar con el actual régimen de Irán para evitar que este cree un arsenal nuclear. “Soy una convencida de que el cambio de régimen va a ser nuestra única opción aquí”, reconoció Rice.

    No hace falta una palabra más.


    Fidel Castro Ruz
    Noviembre 13 de 2011
    8 y 17 p.m.

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