Cuba: Gaceta Oficial recoge directivas para venta de vehículos

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La venta liberada de vehículos de forma gradual y paulatina en el comercio minorista entrará en vigor tras la publicación este 31 de diciembre en la Gaceta Oficial de Cuba de las directivas y procedimientos para esas adquisiciones.

En el documento aparecen dos decretos, uno del Consejo de Estado y otro del Consejo de Ministros, junto a tres resoluciones de los ministerios de Economía y Planificación, de Finanzas y Precios, y de Transporte.

El Decreto No.320 del Consejo de Ministros, señala que se eliminan “restricciones y autorizaciones administrativas” y se posibilita “la adquisición de vehículos de motor y sus partes fundamentales en entidades comercializadoras, a precios minoristas semejantes a los que reconoce el mercado”.

Indica que “los ingresos adicionales, incluidos los impuestos, que se obtengan por la venta liberada de vehículos, serán destinados a un fondo” para la financiación del “desarrollo del transporte público”.

Establece “los principios y procedimientos generales que regulan los trámites para la transmisión de la propiedad” de vehículos por compraventa o donación, entre las personas que residen en la isla y los extranjeros residentes “permanentes, temporales y de inmobiliarias”.

Igualmente precisa “los principios para la venta de vehículos de motor en las comercializadoras”, y determina “las reglas aplicables para que el Ministerio del Transporte disponga la pérdida del derecho de propiedad sobre autos de motor de personas naturales que no residan en el país” .

Además fija “las normas generales para la importación y transmisión de la propiedad de vehículos de motor importados”, y dispone “los principios y procedimientos sobre la venta y transmisión de carrocerías y motores”.

Así queda liberalizada la venta minorista, entre otros vehículos, de motos, autos, camionetas y microbuses nuevos y de uso “para las personas naturales cubanas y extranjeras residentes en el país, así como para las personas jurídicas extranjeras y el cuerpo diplomático”.

De forma gradual y paulatina se irá realizando la venta liberada de automóviles y tendrán prioridad quienes tienen cartas de autorización y no han comprado sus vehículos. (AIN)

Cuba: ¿Quiere usted comprar un carro?

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Por Aurelio Alonso *

No creo que haya quien dude que la liberación de la venta de automóviles y otros vehículos se inscribe entre las medidas que intensifican las relaciones de mercado dentro de la economía cubana, sin representar amenaza a su orientación socialista. Paso por alto consideraciones favorables o desfavorables, dado que la concibo como inevitable; en realidad, un movimiento poco relevante en magnitud económica, pero coherente dentro de la propuesta de actualización del modelo inducida por los Lineamientos.

Se dice que Cuba era el país con mayor cantidad de automóviles por habitante en la América Latina antes de 1959. No puedo asegurar que sea exacta la afirmación pero me inclino a creerlo. Esto no excluye el hecho de que el automóvil fuera un privilegio de clase media. Que rueden más automóviles no se corresponde necesariamente con la mejoría del bienestar social.

Durante los años ’60 la adquisición de automóviles dejó de ser una prioridad en las importaciones cubanas: desde las instancias del Estado revolucionario -que crecía como Estado empresario-, convertidas en el principal consumidor de automóviles, se comenzó por explotar hasta el agotamiento el parque automotriz que el éxodo dejaba atrás. Sólo recuerdo en aquellos años la venta de una pequeña remesa de diminutos Skodas, modelo Octavia, destinados a médicos ilustres, y la entrada del Volga a organismos, sin que se destinara a la venta a la población. Y todo esto en cantidades muy moderadas, ajenas al flujo comercial.

El proyecto cubano no se orientaba en los ’60 a mejorar el transporte por la vía individual, aunque tampoco consiguió, como se había propuesto, dar una solución a la demanda del transporte colectivo, que crecía rápidamente.

Quienes tenían un auto de los años ’50, o lo compraron informalmente, lo ponían a rodar en función familiar y cada vez más en el alquiler. Un episodio algo olvidado fue que en aquel tiempo se constituyó, al parecer de manera espontánea, una entidad llamada Asociación Nacional de Choferes de Alquiler (Anchar).

La Anchar desapareció pero no lo hicieron los viejos autos, que son los mismísimos almendrones de hoy; unos pocos conservados con refinamiento, la mayoría desfigurados por la edad y las reconstrucciones, pero unos y otros funcionando. Los choferes de hoy son propietarios más jóvenes, decididos a vivir del auto y, al propio tiempo, a dedicarle su vida, muchos de ellos mecánicos formados en la práctica que impone mantener su propiedad en pie.

Al final de los ’60 los autos asignados al movimiento de las figuras políticas y administrativas tenían forzosamente que ser sustituidos debido a la depreciación, y para ello se logró una opción de compra estatal muy provechosa en el plano mercantil con la firma italiana Alfa-Romeo.

Llama la atención que el simple privilegio de contar con la posibilidad de moverse en este vehículo, pequeño, sin refinamiento suntuario, dio lugar a que una corriente crítica acuñara el término de “alfacracia”, como si se tratara de un signo de ostentación más que de responsabilidad.

Ante la insuficiencia del transporte público, nunca resuelta, aquella singular relación salvífica cubana del hombre con el auto no quedó circunscrita a la generación de los almendrones sino que se extendió en nuestra sociedad.

Cuando las condiciones lo permitieron, hacia mediados de los ’70, se cerraron contratos de adquisición de Toyotas japoneses, Chevis y Dodges de fabricación argentina para un sistema de taxis estatales y, al fin, del Fiat 125 y el Peugeot 304 para la venta a profesionales dentro del sistema de la institucionalidad existente, en moneda nacional, a precios subsidiados.

La restricción era entonces que el propietario del vehículo sólo podía venderlo al Estado (nunca he escuchado que alguien lo haya hecho). A estos siguió la venta, a lo largo de los ’80, y aun después, de Ladas y Moskovichs en las mismas condiciones.

Sin embargo, la solución del transporte colectivo quedó atascada. Por razones explicadas a medias, el proyecto del metro de La Habana se hizo inviable, la recuperación del tranvía parece que nunca fue tomada en serio, y el mantenimiento de un sistema eficaz de transportación urbana por ómnibus no ha logrado contar con fondos suficientes.

En este difícil escenario del problema de transporte, los ’70 y los ’80 consolidaron la aspiración del cubano a dar respuesta a su necesidad por la vía del automóvil. El envejecimiento de Fiats, Ladas y toda la flotilla de autos vendidos por autorización hace dos o tres décadas también ha ido a engrosar en buena medida hoy el parque de los almendrones. Y no pocos profesionales han pasado a ensanchar las filas de los choferes de alquiler y priorizado el mantenimiento del auto en su horario laboral y su economía doméstica.

Se trata de un fenómeno que ha influido, junto a otros, en la reestratificación de la fuerza laboral en el país durante los últimos años.

De manera que, después de tanto tiempo fuera del horizonte comercial del cubano, el auto vuelve a entrar ahora en el mismo. En cierta medida lo había hecho ya, hace dos años, con la autorización de la venta entre propietarios, pero finalmente es que se puede decir que se abre ese mercado.

Comprar, sin embargo, va a implicar el movimiento de mucho dinero, pues la medida debe significar para el sistema una vía de recaudación de divisas que comienzan a concentrarse en manos de una minoría de la población. Nos hallamos en una sociedad en la cual ha crecido la desigualdad, que también estará marcada por la diferencia entre la minoría “carroteniente” y la mayoría “guagodependiente”.

Subrayo, a la vez, que me parece esperanzador que se haya dispuesto que las ganancias obtenidas de la venta estatal de automóviles se destinen, a partir de ahora, al mejoramiento del transporte público. Sobre todo si ello significa, como es de suponer, que se sumarán a una partida ya existente en el presupuesto nacional.

Las dificultades de la transportación pública han sido y son tan serias porque no tocan solamente al problema social sino que constituyen un grave obstáculo para el rendimiento de la fuerza de trabajo en una sociedad en la cual la población urbana alcanza el 77% (y el empleo urbano se ha de acercar, en consecuencia, a esta proporción). Llegar al centro de trabajo y regresar a la casa puede convertirse en una tragedia cotidiana.

En todo caso, hechas estas consideraciones, pienso que hay que dar la bienvenida a la nueva medida, que se inscribe en la ruta de la transformación requerida por nuestra economía, aunque seguramente va a significar mucho menos que el alboroto que tal vez provoca entre quienes comienzan a sacar la cuenta para enfrentar la compra.

 

*El autor es sociólogo y acaba de recibir el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas.

Fuente Cuba contemporánea

Cuba: Venden y compran más de 2 000 vehículos

En Cuba se compraron y vendieron 2.003 vehículos desde el 1 de octubre pasado, cuando las autoridades autorizaron ese comercio, dijo hoy un reportaje de la televisión nacional.

De acuerdo con la información, las donaciones, otra forma de traspaso de propiedad de automóviles que ahora permiten las autoridades, fueron 600 en ese lapso.

El telediario matutino dijo que la medida oficial de levantar las prohibiciones de comprar, vender y donar vehículos con fecha de fabricación después de 1959, “se desarrolla de manera positiva” en su fin de “flexibilizar trámites importantes de la ciudadanía”.

(Con información de ANSA)

Entra en vigor hoy en Cuba autorización de compra-venta de vehículos

A raíz de la amplia discusión popular del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en la que se recogieron más de tres millones de intervenciones, 36 nuevos lineamientos fueron incorporados al documento, -cuya versión última aprobó el VI Congreso partidista.
El actual Lineamiento 286, que establece la compraventa de medios automotores entre particulares, fue una de las proposiciones nacidas al calor de aquel intercambio abierto e inclusivo, que abarcó no solo a los militantes, sino a toda la población (aproximadamente 13 800 opiniones versaron sobre este tema).

Menos de seis meses han transcurrido desde que el magno cónclave tomara sus acuerdos, y en torno a este aspecto debieron ser revisadas más de 40 prohibiciones y limitaciones. La decisión, no obstante, ya tomó cuerpo jurídico, y hoy entra en vigor.

Vías libres

La política diseñada para flexibilizar y simplificar lo relacionado con la transmisión de la propiedad de vehículos de motor entre personas naturales, recogida en el Decreto 292 y varias resoluciones ministeriales, contempla la donación y compraventa de estos, en igualdad de derechos, para cubanos con domicilio en el país y extranjeros residentes permanentes en la Isla.

A partir de ahora, el año de fabricación deja de determinar: queda nula la obligatoriedad de que solo puedan venderse y comprarse los vehículos anteriores a 1959.

Tampoco se limita la cantidad de medios automotores a adquirir por una misma persona: quien siendo propietario de un vehículo compre otro, no tiene que entregar ninguno, ni darle de baja.

Los vehículos de quienes abandonen el país sin haber dispuesto de ellos, podrán ser transmitidos a sus cónyuges, hijos o demás familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad, los cuales no tendrán que abonar el valor del medio de transporte (aunque sí el Impuesto sobre Transmisión de Bienes y Herencias).

Para los extranjeros con residencia temporal en el territorio -a quienes sí se les fija un máximo de adquisición de dos vehículos durante su permanencia en el país-, existe la opción de ceder la propiedad a cónyuges e hijos, incluso a otro extranjero con residencia temporal cuando el bien sea importado; reexportar este, o traspasarlo al Estado mediante donación o compraventa.

La ruta de los trámites

Las notarías se convierten en la vía fundamental de estos procesos; pues a sus oficinas deben recurrir los interesados en formalizar el acuerdo de transferencia de propiedad, sin necesidad de ninguna otra autorización. Apenas se demanda presentar a esta instancia la titularidad del bien, y su certificado de inscripción en el Registro de Vehículos.

En la fijación del precio se elimina el matiz subjetivo del proceso de tasación anteriormente realizado; el monto se acuerda entre las partes y se declara, siempre en pesos cubanos (CUP) ante el notario. Ofrecer verazmente esta información es una garantía para quien se deshace del bien y quien lo adquiere: el primero, porque justifica de forma legal un ingreso que usará en el futuro; el segundo, porque deja constancia del valor de su inversión ante posibles reclamos judiciales.

No obstante, el notario cuenta con una tabla de valores referenciales mínimos por clases y edades de los vehículos -incluida en el Decreto 292-, los cuales se tomarán como base para el cálculo de los tributos cuando el precio alegado por los concurrentes sea inferior a estos.
Ahora, es importante aclarar que estos valores referenciales no son los precios de venta. Las personas acuerdan el precio, no importa el año de fabricación del vehículo.

El comprador también debe hacer constar, mediante declaración jurada, que su dinero es lícito, y si ya posee otros medios de transporte.

En cuanto a trámites, solo será necesario un paso adicional y previo en el caso de los vehículos cuyos propietarios salgan del país sin haber donado o vendido su vehículo.

Quienes se consideren beneficiarios (copropietarios, cónyuges e hijos, demás familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad), deberán presentar al Ministerio de Transporte los documentos que certifiquen el vínculo matrimonial o el parentesco, la titularidad sobre el medio, la constancia oficial de salida del país del propietario, así como la inscripción correspondiente en el Registro de Vehículos.

Las personas con derecho a presentar la solicitud de transmisión de la propiedad podrán iniciar los trámites en el período de un año a partir de la fecha en que el titular haga su salida del país. Según el artículo 12 del mencionado Decreto: “En el caso de las personas naturales cubanas, este término es aplicable a partir de la fecha en que son consideradas emigradas por el órgano de inmigración y extranjería.”

Una vez realizada la solicitud con todos los documentos necesarios, el bien se declara en depósito, y a partir de esta fecha el Ministro de Transporte cuenta con 60 días hábiles para dictar resolución sobre la transmisión de la propiedad.

Pago de tributos

Al concluir el proceso notarial, los participantes en la compraventa o los beneficiarios de la donación pagarán sus correspondientes tributos, en un lapso de 30 días.

El nuevo propietario del vehículo, ya sea por la vía de la compra o de la donación, abonará el Impuesto sobre Transmisión de Bienes y Herencias: el 4 % del valor declarado, o del referencial mínimo, según se aplique. En el caso de un comprador que ya tuviera otro medio automotor, la base del impuesto a pagar será el valor pactado, o el mínimo referencial asumido, incrementado en un 50 % por cada vehículo en posesión.

El que vende, por otra parte, tendrá que tributar el 4 % de la cuantía recibida a cambio del bien, por concepto de Impuesto sobre Ingresos Personales.

Por ejemplo: si para un auto de más de 15 años el vendedor y el comprador acuerdan un precio de 20 000 CUP, esa será la base para el cálculo de los tributos, pues la cifra es mayor al valor referencial mínimo dispuesto para este tipo de vehículo (el cual es de 10 200 CUP, según la tabla anexa al Decreto 292).

En este caso, tanto el impuesto a pagar por concepto de Transmisión de Bienes y Herencias como por Ingresos Personales, es de 800 pesos cubanos (el 4 % de 20 000). Ahora, si el comprador ya posee otro medio de transporte, para calcular su impuesto se incrementa la base en un 50 %; o sea, en lugar de ser el 4 % de 20 000, sería de 30 000.

Tras cumplir con su deber tributario, en un tercer paso, el comprador o beneficiario de la donación deberá inscribir el medio de transporte en el Registro de Vehículos correspondiente a su domicilio, también en un plazo de 30 días siguientes al acto de transmisión.

Parada necesaria

Como ya se mencionó, la política aprobada por el VI Congreso del Partido Comunista estableció la compraventa de medios automotores entre particulares; por tanto, lo referente a la adquisición de vehículos a través de entidades comercializadoras mantiene las mismas especificidades. Solo que ahora el control de este proceder -llevado por el Ministerio de Finanzas y Precios- pasa al Ministerio de Transporte (MITRANS), como organismo rector de la actividad del transporte.

La entrada en vigor de estas normas evidencia otro avance en el largo y empinado camino de materializar la política económica y social aprobada por el VI Congreso del Partido para nuestra nación; proceso en el que las decisiones se toman sin la prisa que da lugar a errores, pero sin pausa. El conocimiento a fondo de lo regulado, su implementación correcta y ordenada, devienen, ahora, pasos decisivos.

VALORES REFERENCIALES EN PESOS CUBANOS (CUP) DE LOS MEDIOS DE TRANSPORTE POR CLASES Y EDADES

CLASE

Hasta 5 años

Más de 5 años hasta 15 años

Más de 15 años

Moto

10 600

5 300

2 650

Auto

40 800

20 400

10 200

Jeep

53 600

26 800

13 400

Panel

70 100

35 050

17 525

Microbús

85 300

42 650

21 325

Camioneta

58 600

29 300

14 650

Camión

161 100

80 550

40 275

Cuña

199 200

99 600

49 800

Arrastre

35 800

17 900

8 950

Ómnibus

162 700

81 350

40 675

(Tomado de Granma).

Caravana en #Miami a favor de los viajes a Cuba

Una caravana de 120 vehículos recorrió hoy las principales avenidas de la ciudad estadounidense de Miami, Florida, hasta llegar a la oficina del congresista Mario Díaz-Balart como protesta ante planes de restringir los viajes a Cuba.

Esta movilización pacífica fue convocada y liderada por la Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia y la Alianza Martiana, además de media docena de organizaciones no gubernamentales establecidas en este país, confirmó el activista Andrés Gómez en conversación telefónica con Prensa Latina.

El fundador de la Brigada Antonio Maceo criticó que las restricciones impuestas en 2004 por el entonces presidente George W. Bush y revocadas en 2009 por Barack Obama ahora pretenden reimponerse por iniciativa de Díaz Balart.

Gómez detalló que la caravana había partido al mediodía de este sábado desde la Avenida 84 y Calle 14, en Miami, y luego circuló alrededor de 20 kilómetros hasta las oficinas de Balart, hijo de cubano y representante por el 21 distrito congresional de Florida.

La Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia apoyada por las demás organizaciones de la emigración cubana en Miami que integran la Alianza Martiana convoca a todas las personas de buena voluntad en nuestra comunidad , se leía días antes en el anuncio del evento.

La caravana de autos de este sábado 9 de julio es en contra de la pretensión del congresista Díaz-Balart de reimponer las nefastas restricciones de viajes a Cuba impuestas en 2004 por Bush y revocadas por Obama , añadía el texto.

El periodista cubano residente en Miami precisó que una delegación de la Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia se impuso como meta entregar en el departamento de Díaz-Balart una carta dejando saber nuestra oposición a las restricciones de viaje.

Estas restricciones de viaje volverían a prohibirnos ver, compartir y ayudar a nuestros seres queridos en Cuba y nos dictarían nuevamente quién es nuestra familia en la isla antillana, enfatizó Gómez.

Recordó que más de 300 mil cubanos y cubanas viajaron a Cuba desde el fin de las prohibiciones de viaje en 2009. Y decenas de miles más viajarán este verano, apuntó.

Tenemos la obligación moral por nuestras familias aquí y en Cuba de luchar por el mantenimiento de nuestro fundamental derecho de viajar a Cuba como hoy hacemos: sin restricciones, sostuvo Gómez.

A inicios de año el gobierno federal estadounidense anunció una reducción de las restricciones de viajes y remesas a Cuba para permitir a estudiantes y grupos religiosos ir a la isla, según informó la Casa Blanca en un comunicado.

Fue otorgada a universidades y organizaciones religiosas la autoridad de patrocinar viajes a Cuba sin necesidad de obtener una autorización previa de la oficina federal para el Control de Bienes Foráneos.

Para frenar el incremento de visitas a la familia durante el mandato de Obama, Díaz-Balart insertó una enmienda en el proyecto de ley de Servicios Financieros del año fiscal 2012.

Según el legislador, su opinión refleja la del 90 por ciento de la comunidad cubano-americana, sin embargo las cifras de viajes a La Habana contradicen tal aseveración.

(Con información de Prensa Latina)

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