Cubanos se han visto imposibilitados de asistir a eventos culturales, deportivos, científicos y académicos en EE.UU.

Cuba Estados Unidos

Agradezco otra vez al Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), a su Equipo de EE.UU. y a la Dra. Soraya Castro Mariño, por la organización de este magnífico evento anual sobre las relaciones Cuba-EE.UU., el más importante que se realiza en nuestro país acerca de este tema, y por la invitación que me extendieron para clausurarlo, lo cual me honra hacer ante tan selecta audiencia de los más destacados expertos estadounidenses y cubanos en la materia.

Durante las cuatro semanas que siguieron a la realización de este mismo Taller, en diciembre de 2016, nos vimos envueltos en un intenso trabajo con el anterior Gobierno de EE.UU., que nos permitió suscribir, tan solo en ese breve período, 10 nuevos acuerdos en áreas de interés común, algunos de particular relevancia para las relaciones bilaterales, como la Declaración Conjunta sobre temas migratorios y el Memorando de Entendimiento para la cooperación en materia de aplicación y cumplimiento de la ley.

Como cuando nos reunimos aquí el año pasado no había concluido el gobierno del presidente Obama, me permito ahora hacer un resumen sintético de los resultados alcanzados en las relaciones bilaterales en los dos últimos años de su mandato:

•    Se solucionaron importantes asuntos para Cuba: la liberación y el regreso de tres de los Cinco cubanos encarcelados; la exclusión de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo; la eliminación de la política de pies secos-pies mojados y del Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, y la renovación del registro de la marca de ron Havana Club en EE.UU., entre otros.

•    Hubo avances importantes en la esfera diplomática: el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas; 3 encuentros entre los presidentes de los dos países; 25 visitas de alto nivel en ambas direcciones; y la creación de la Comisión Bilateral Cuba-EE.UU.

•    Se registraron progresos significativos en la esfera de la cooperación: 22 instrumentos bilaterales suscritos, 54 encuentros técnicos y acciones de cooperación en temas de interés mutuo; y 25 reuniones en el marco de diversos diálogos sobre asuntos bilaterales y multilaterales.

•    Crecieron exponencialmente los viajes de los estadounidenses a Cuba (76% en 2015 y 74% en 2016), así como los intercambios entre ambos países (más de 1200 acciones en 2016) y se concretaron los primeros acuerdos económico-comerciales en más de 50 años.

Quedaron cuestiones muy importantes para Cuba pendientes de solución, algunas de las cuales estaban en manos del Ejecutivo, como el desmantelamiento de una buena parte del bloqueo mediante un uso más amplio de las prerrogativas del Presidente y la suspensión de los programas de cambio de régimen; mientras que otras dependen de decisiones del Congreso, como el levantamiento total del bloqueo, la eliminación de las transmisiones radiales y televisivas, el fin del financiamiento a los proyectos subversivos y la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de EE.UU. en Guantánamo.

En esos dos años quedó demostrado que Cuba y EE.UU. pueden intentar construir una relación de nuevo tipo, basada en el respeto y la igualdad, que a la vez que reconozca las diferencias existentes, no haga de ellas el centro de nuestros vínculos, sino que estos descansen esencialmente en los beneficios que puedan reportar a los dos países y pueblos.

Durante el presente año, se ha consumado un retroceso significativo en las relaciones entre Cuba y EE.UU., con respecto al nivel en que estas se encontraban en el mes de enero de 2017, y se ha deteriorado el clima bilateral en su conjunto, como resultado de las decisiones adoptadas por el gobierno del presidente Donald Trump.

Los primeros indicios de este retroceso se pusieron de manifiesto en la recta final de la campaña a las elecciones presidenciales de 2016, cuando el entonces candidato republicano, que anteriormente había apoyado el acercamiento a Cuba, amenazó con revertir totalmente la política de Obama.

Este proceso se puso en marcha poco después de asumir la presidencia, cuando el mandatario estadounidense ordenó, el 3 de febrero de 2017, una revisión de la política de EE.UU. hacia Cuba y, entretanto, la paralización de la inmensa mayoría de los intercambios oficiales y de los mecanismos de cooperación bilateral establecidos. Como resultado, varios encuentros técnicos inicialmente previstos en el área de aplicación de la ley (enfrentamiento al narcotráfico y al terrorismo, y asistencia judicial en materia penal) fueron cancelados y solo se mantuvieron los intercambios referidos a la migración, la seguridad de la aviación, y búsqueda y salvamento. Un poco antes, durante el período de transición del gobierno, la parte estadounidense había declinado la propuesta de Cuba de sostener en La Habana las reuniones planificadas de dos de los grupos de trabajo del Diálogo Económico (propiedad intelectual, y comercio, inversiones y cooperación económica).
El retroceso tuvo su primera expresión formal en el “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, firmado y dado a conocer por el presidente Trump el 16 de junio de 2017, en Miami. Mediante este documento, que derogó la directiva de Obama del 14 de octubre de 2016, titulada “Normalización de las Relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, quedó claramente evidenciado que la política del gobierno de EE.UU. en lo adelante no sería normalizar los vínculos bilaterales, sino retornar a la vieja política fracasada de recrudecimiento del bloqueo y la subversión contra Cuba.

El estado de las relaciones bilaterales se agravó sensiblemente, a partir de las decisiones adoptadas en septiembre y octubre por el Gobierno de EE.UU., de reducir de forma sustancial el personal de su Embajada en La Habana y de expulsar, de manera unilateral, infundada y arbitraria, a 17 funcionarios de la Embajada de Cuba en Washington, con el pretexto de los alegados incidentes que habrían afectado la salud de algunos de sus diplomáticos y familiares, y de que el gobierno cubano no había adoptado todas las medidas adecuadas para garantizar su protección y seguridad.

Pero esto no fue suficiente y el Gobierno de EE.UU. escaló en su reacción: emitió una advertencia a los viajeros para disuadirlos de visitar Cuba y publicó un aviso sobre restricción de alojamiento en algunos hoteles de La Habana. Previamente, había suspendido todos los viajes de delegaciones oficiales y de funcionarios gubernamentales a Cuba.

Estas medidas son injustificadas y políticamente motivadas, pues no se basan en evidencias ni en resultados investigativos concluyentes.

Reitero hoy que el gobierno cubano no tiene responsabilidad alguna en los incidentes reportados. Cuba, que ha sido víctima en el pasado de atentados contra miembros de su personal diplomático, que fueron asesinados, desaparecidos, secuestrados o agredidos en el ejercicio de sus funciones, cumple con todo rigor sus obligaciones, muestra un historial impecable en la protección de los agentes diplomáticos y jamás permitiría la realización de acciones contra su integridad física y moral.

La investigación que llevan a cabo las autoridades cubanas, que hasta ahora han recibido una cooperación muy limitada y poco efectiva de EE.UU., ha arrojado que no existe evidencia alguna sobre la ocurrencia de los alegados incidentes, ni de las causas de las afecciones de salud notificadas, ni de que estas hayan sido causadas por un ataque de cualquier naturaleza. Vale señalar que las agencias especializadas estadounidenses tampoco tienen pruebas que permitan confirmar la ocurrencia de “ataques”, ni hipótesis sobre el origen de los problemas de salud de sus diplomáticos.

Las decisiones del Gobierno de EE.UU. han repercutido negativamente en el funcionamiento de la Embajada de Cuba en Washington, en particular del Consulado, y han causado serias afectaciones en nuestros servicios a los cubanos residentes en EE.UU. que desean visitar a sus familiares en Cuba y a los ciudadanos estadounidenses interesados en viajar a nuestro país. También, al desmantelar la Oficina Económico-Comercial, han dejado sin interlocutor al empresariado de EE.UU. que mantiene interés en explorar e identificar oportunidades de negocios.

A su vez, la reducción drástica del personal diplomático estadounidense y la suspensión del otorgamiento de visas en el Consulado, hecho sin precedentes desde la apertura de una oficina en La Habana en 1977, ha paralizado los trámites de los ciudadanos cubanos para emigrar o visitar EE.UU., los cuales han sido transferidos a terceros países, haciéndolos totalmente inviables.

Estas medidas han tenido también un impacto negativo en la cooperación bilateral en temas de interés mutuo, los intercambios y los viajes entre los dos países, los vínculos familiares y las relaciones migratorias.

Los primeros efectos adversos ya se hacen sentir: no se autorizaron por el Departamento de Estado los viajes de funcionarios del Servicio Geológico de EE.UU. y del Centro de Control de las Enfermedades para participar en eventos científicos y de expertos en Cuba; se postergó un encuentro técnico sobre agricultura acordado inicialmente para septiembre; se ha paralizado la cooperación en materia de salud; no se han concretado las acciones de cooperación sobre medioambiente, con excepción de algunas expediciones científicas; y se pospusieron y reprogramaron para Washington las reuniones originalmente previstas en La Habana, de la Comisión Bilateral, la ronda migratoria y varios grupos de trabajo del Diálogo de Aplicación y Cumplimiento de la Ley.

Muchos cubanos se han visto imposibilitados de asistir a eventos culturales, deportivos, científicos y académicos en EE.UU., al no poder recibir sus visas en La Habana, y se han cancelado las visitas de decenas de grupos estadounidenses, incluyendo de estudiantes universitarios.

En cifras globales, por los efectos acumulativos de los primeros meses del año, los viajes de EE.UU. a Cuba aún muestran un incremento significativo entre enero y noviembre de 2017, en comparación con igual período de 2016 (579 288 viajes de estadounidenses para el 248,7% de crecimiento; y 386 388 viajes de cubanos residentes en EE.UU. para el 140% de crecimiento; en total, en los once primeros meses de 2017, hemos recibido a 965 676 visitantes de EE.UU., para un 189,7% de crecimiento). Sin embargo, en las últimas semanas se aprecia una disminución notable del ritmo de crecimiento, por el impacto combinado de la insólita advertencia del Departamento de Estado y las medidas del gobierno contra los viajes.

En este contexto, entraron en vigor el 9 de noviembre, las regulaciones para implementar las medidas anunciadas por el presidente Trump en junio, que endurecen el bloqueo, generan confusión en cuanto a lo que es permitido o no y tienen, por ende, un efecto intimidatorio y disuasivo. Estas no han hecho más que confirmar el serio retroceso que ha tenido lugar en los vínculos entre ambos países.

La emisión de una lista arbitraria de “entidades cubanas restringidas”, supuestamente vinculadas, de manera infundada, al sector de defensa y seguridad nacional, con las que en lo adelante quedan prohibidas las transacciones de EE.UU., y de prohibir los viajes individuales de los estadounidenses en la categoría de intercambios “pueblo a pueblo”, no solo dañan a la economía cubana y a sus sectores estatal y privado, sino también a los ciudadanos estadounidenses, cuyo derecho a viajar a Cuba se restringe aún más, y a sus empresarios, que se ven privados de interesantes oportunidades de negocios frente a su competencia.

Todos estos pasos han sido acompañados de reiterados pronunciamientos irrespetuosos y ofensivos hacia Cuba del presidente Trump y otros altos funcionarios de su gobierno, que retoman la retórica hostil de los períodos de mayor confrontación, añadiendo un componente negativo adicional que enrarece el clima bilateral.

Si el retroceso en las relaciones no ha sido mayor, como se ha dicho era el deseo de elementos de extrema derecha de origen cubano y algunos aliados dentro del gobierno, se ha debido a la fuerte oposición de miembros del Congreso de ambos partidos y de numerosos sectores, incluyendo empresarios, académicos, militares retirados, entidades científicas y educacionales, agencias de viajes, organizaciones diversas, cubanos residentes e, incluso, agencias gubernamentales, que durante dos años constataron y recibieron los beneficios de una relación diferente con Cuba.

Según se ha publicado, esto fue lo que hizo posible que la directiva de política anunciada por el presidente Trump, preservara en su texto la cooperación con Cuba en temas de interés mutuo y mantuviera sin cambios otras de las regulaciones promulgadas en época del presidente Obama para modificar la aplicación de algunos aspectos del bloqueo.

En esta compleja coyuntura, el gobierno cubano ha reiterado varias veces su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de EE.UU., sin imposiciones ni condicionamientos.

Pero, ello no ha quedado en el plano declarativo, sino que en correspondencia con esta posición, Cuba ha dado pasos concretos para mantener una relación civilizada y mutuamente beneficiosa con EE.UU.

Entre otras acciones, en los últimos meses, hemos presentado al Departamento de Estado 7 planes para la implementación de los memorandos de entendimiento suscritos sobre cooperación en materia de hidrografía y geodesia, áreas terrestres protegidas, sismología, meteorología, control del cáncer, sanidad animal y vegetal, y hermanamientos de parques nacionales.

Hemos reiterado las propuestas de bases para la cooperación bilateral en el enfrentamiento a la trata de personas, el terrorismo, el tráfico de personas y el fraude migratorio, y el lavado de activos, así como ayudas a la navegación y mapificación topográfica.

Estamos a la espera de las respuestas de las autoridades estadounidenses.

Al mismo tiempo, en medio de los retos que nos impone el marco restrictivo de las regulaciones y las leyes del bloqueo, que es el obstáculo principal para las relaciones económicas, comerciales y financieras entre los dos países, el interés y la persistencia de empresas cubanas y estadounidenses han hecho posible concretar algunos nuevos negocios en sectores de prioridad, como el transporte, equipos para infraestructura y agricultura, y el turismo. A su vez, se avanza en las negociaciones de nuevos acuerdos en otros importantes sectores como la salud, la energía y la biotecnología.
Pero, no basta con la voluntad de una de las partes.

En diciembre del año pasado, al clausurar este mismo Taller, me referí a la entonces posibilidad de que se revirtiera parte o todo el proceso iniciado hacia la mejoría de las relaciones y afirmé: “El futuro Gobierno de EE.UU. tiene la palabra. Veremos si triunfa el sentido común o si prevalecen los viejos hábitos que por tantos años no nos llevaron a ninguna parte”.

En lo que nos compete, seguiremos trabajando con todas las personas de buena voluntad en EE.UU., conscientes de que existe un consenso generalizado en las sociedades cubana y estadounidense a favor de mejores relaciones entre nuestros dos países y pueblos.

Muchas gracias.

(Tomado de http://www.minrex.gob.cu/)

Mientras haya bloqueo, Cuba emitirán una resolución anual y la enviarán a Nueva York

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Por: Javier Ortiz

En el Departamento de Estado, el corresponsal Matthew Lee siempre hace una pregunta sobre la votación en Naciones Unidas acerca del bloqueo a Cuba. En años anteriores, el portavoz de turno escuchaba y respondía “nuestra política sigue en pie” o cualquiera otra frase cortante.

En 2012, la situación se alteró un poco. Lee, un tan apasionado, quiso saber cuándo iban a comprender que el resto del mundo veía esa política es “un bodrio.” El incidente queda registrado para la posteridad en YouTube.

Este año, se ahorraron la reprimenda y le adelantaron la respuesta. Matthew Lee es uno de los dos periodistas de Associated Press a quienes un funcionario estadounidense confirmó en anonimato por qué su gobierno votará mañana contra la resolución presentada por Cuba a la Asamblea General de la ONU sobre la necesidad de levantar las sanciones y restricciones a su economía que Estados Unidos mantiene en vigor.

“El proyecto [se refiere al proyecto de Resolución presentado por Cuba] en su forma actual no refleja completamente el nuevo espíritu del compromiso entre los antiguos enemigos de la Guerra Fría” explica la nota publicada por AP. El oficial gubernamental citado sugiere que están abiertos a una negociación en el tema y que la primera opción considerada era la abstención.

La gran novedad contenida en el documento preparado por los diplomáticos de La Habana es el análisis crítico de las medidas adoptadas desde Washington respecto al bloqueo durante el 2015 y una lista con trece prerrogativas que el presidente de Estados Unidos puede tomar por su cuenta para modificar esa política sin recurrir al Congreso.

¿Por qué otra vez la ONU?

Josefina Vidal, la funcionaria que encabeza por Cuba la comisión bilateral, lo advirtió al principio de las negociaciones: mientras haya bloqueo, emitirán una resolución anual y la enviarán a Nueva York. Desde el punto de vista de la Directora General de EE.UU. de la cancillería cubana, el muro de sanciones y restricciones económicos contra su país permanece casi intacto: a lo largo de 2015, el presidente Barack Obama y las agencias federales de su administración solo decretaron ligeras modificaciones que no alteran la esencia de la guerra económica que la Oficina de Control de Activos Extranjeros libra desde las oficinas del Departamento del Tesoro.

Quien no se lo crea, puede consultar las 183 páginas del informe trilingüe que el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores (MINREX) entregado al despacho del Secretario General de las Naciones Unidas, como es costumbre desde hace casi un cuarto de siglo.

Por primera vez, la política internacional de Cuba y Estados Unidos coinciden, ¿por qué los diplomáticos estadounidenses no votarán a favor de una resolución que, en apariencia, repite las mismas directrices que ha enviado de su Presidente? Un estudio de la versión 2015 del documento enviado a la ONU explicaría en parte la resistencia de Washington y su cambio de opinión (originalmente, planeaban abstenerse, repito).

El problema no sería votar contra el bloqueo mismo, sino a favor de una resolución que considera insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora y pide a la Administración Obama el uso de acción ejecutiva para levantar parcialmente la mayor parte de las sanciones y restricciones contra el país caribeño. Una solicitud que coincide con las propias palabras del inquilino de la Casa Blanca.

“Por ahora,  hemos dicho que iremos paso por paso en busca de áreas y oportunidades dentro de nuestra autoridad”, admitió el Presidente estadounidense acerca de sus prerrogativas para modificar la mayor parte de los aspectos del bloqueo durante una ronda empresarial en septiembre pasado. “Mientras el Congreso mantenga el embargo, hay ciertas cosas que no podemos hacer. Pero hay algunas que sí, por ejemplo, en las telecomunicaciones y vamos a buscar oportunidades allí.”

Tanto Obama como Raúl Castro aclararon desde el principio que la normalización estaría cargada de diferencias. Las contradicciones están a la orden del día, y mantienen algunos de los hábitos anteriores a la reconciliación. Con su voto negativo, el gobierno de Estados Unidos expresaría al mundo su criterio acerca de las demandas  inmediatas por parte de las autoridades de Cuba, interesadas en saltarse el Congreso y obtener los primeros capítulos del posbloqueo por decreto.

(Tomado de OnCuba)

Eusebio Leal: “Cuba es antiimperialista, no antiestadounidense”

Foto: Alexis Rodríguez.

Foto: Alexis Rodríguez.

Cuando faltan pocos días de que la bandera estadounidense ondee en su nueva embajada de La Habana, el historiador de la ciudad, Eusebio Leal, subrayó que en Cuba nunca ha habido un “sentimiento antiestadounidense, sino un sentimiento antiimperialista”.

“El cubano siempre ha entendido bien esa sutileza. Muchas cosas nos unen en la historia y en cuanto a cultura”, afirmó Leal, una especie de alcalde de la capital cubana y el principal impulsor de la restauración de La Habana Vieja, el centro histórico de la ciudad, que es uno los principales atractivos turísticos de la isla.

Leal, que formó parte de la comitiva cubana que el pasado 20 de julio viajó a Washington a la ceremonia de la apertura de la embajada, insiste en que la normalización entre Cuba y EEUU es “necesaria”, pero queda todavía por delante un “largo proceso en el que tendrán que ponerse en claro una serie de cuestiones que no lo están todavía”.

“Nosotros, los agraviados, porque el bloqueo sigue intacto todavía, fuimos los primeros en ir allí a levantar nuestra bandera”, señaló Leal, quien apuesta por una relación entre ambos países basada en el “respeto y siempre a partes iguales”.

Con las embajadas ya abiertas y, después de que el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, presida el 14 de agosto en La Habana la ceremonia del izado de la bandera de las “barras y estrellas”, se abrirá el camino a la segunda fase de la normalización de las relaciones entre ambos países, para lo que quedan todavía “infinitos pasos”.

“Lo que pasa es que no todo tiene que ser público. Hay cosas que de manifestarse lo que son levantarían dificultades demasiado recias. Esto tiene que resolverse así, delicadamente y sin sensacionalismo”, precisó Leal, quien también es diputado en la Asamblea Nacional.

La relación Cuba-EEUU irrita todavía a algunos sectores, especialmente a la extrema derecha de origen cubano en Miami, por lo que Leal apuesta por la discreción y considera que uno de los “secretos mejor guardados de la historia de ambos países” fueron las negociaciones secretas que mantuvieron durante 18 meses con la mediación del Vaticano y del papa.

También opina que las acciones orquestadas por el presidente Barack Obama de acercamiento a Cuba han sido “valientes”, encaminadas a tratar de dejar un “legado positivo” y “alcanzar en las postrimerías, lo que le otorgaron las vísperas”, en referencia a la polémica y prematura para algunos concesión a éste del Premio Nobel de la Paz en 2009.

Sobre las elecciones presidenciales previstas en EEUU para el próximo año, sin dar nombres señaló que, aunque no vota, sí hace “campaña para evitar que las partes más reaccionarias y conservadoras, que han aborrecido hasta la sangre que llevan, puedan en un determinado momento predominar”.

“La corriente actual en esta parte del mundo favorece esto, que se mantenga el cambio; se mantenga lo sensato, lo positivo”, señaló Leal, un giro que a priori parece que tiene su continuidad garantizada con la candidata demócrata Hillary Clinton, quien la semana pasada se mostró en Miami partidaria de levantar el embargo y profundizar en el acercamiento a Cuba.

Restablecen Cuba y Estados Unidos relaciones diplomáticas con apertura de embajadas

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Cuba y Estados Unidos restablecieron este lunes sus relaciones diplomáticas, de manera oficial, después de 54 años de interrupción, proceso que incluye la reapertura de la embajada de la isla en Washington, según lo acordado por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama en su intercambio de cartas del 1 de julio. Como parte de este proceso, la bandera cubana fue izada en la sede del Departamento de Estado. El pabellón de la estrella solitaria se suma así a los más de 150 ubicados de manera alfabética en la recepción del ente federal responsable de las relaciones internacionales. La enseña nacional también ondeará en la embajada de la mayor de las Antillas, para oficializar la reanudación de los nexos. Justo a las 10 y 33 de la mañana se escuchará la voz marcial de un joven oficial de la Unidad de Ceremonia del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y, tras el protocolo de rigor, se izará en el jardín de la embajada cubana la enseña patria y se escucharán las notas del himno nacional. Momentos después, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla se dirigirá al salón de actos de la casona marcada con el número 2630 de la calle 16, a unas cuadras de la Casa Blanca, para ofrecer su discurso ante unos 700 invitados. Los jefes actuales de las secciones de intereses, José Ramón Cabañas, por Cuba y Jeffrey DeLaurentis, por Estados Unidos, se convierten automáticamente en la máxima autoridad, pero bajo el título de Encargados de Negocios. Como resultado del restablecimiento de los vínculos rotos por Washington hace 54 años 6 meses y 17 días, quedarán sin efecto los acuerdos entre ambos países y Suiza, para el papel de potencia protectora. El artista Alexis Leiva Machado, Kcho, quien viajó a esta capital como parte de la delegación oficial, dijo que está feliz de ser parte de un momento histórico en el que los “moncadistas” han logrado lo increíble. “Más de seis décadas después de las acciones del 26 de julio, es una victoria única para los luchadores de esa gesta que el enemigo reconozca que han sido años de una política equivocada”, aseguró. Para el presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, Joel Ortega Dopico, testimoniar el restablecimiento de los vínculos diplomáticos es, en términos religiosos, asistir a un milagro verdadero. Gran destaque han dado los principales medios de comunicación estadounidenses al hecho, en especial a la apertura de la embajada y al recibimiento que realizará el secretario de Estado John Kerry al canciller Bruno Rodríguez en la tarde de hoy lunes. Será la primera ocasión, desde 1959, en que un ministro de Relaciones Exteriores de la isla visite oficialmente la nación norteña. Lo acontecido este lunes constituye un importante paso de cara a la normalización. En ese sentido, Cuba recuerda la necesidad de lograr relaciones respetuosas y constructivas entre las dos naciones vecinas, las cuales pasan por el fin del aún vigente bloqueo económico, comercial y financiero, y a la usurpación de territorio (la Base Naval de Guantánamo). También exige el cese de las transmisiones ilegales de radio y televisión, y de los planes subversivos dirigidos al cambio de gobierno. A partir del anuncio hechos por los presidentes de Cuba y Estados Unidos, el pasado 17 de diciembre, de avanzar en el acercamiento bilateral, se activó un proceso de negociaciones y contactos por los canales existentes, liderado por la directora general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Josefina Vidal, y la secretaria asistente de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos informó que la reapertura de su sede diplomática en La Habana tendrá lugar este lunes sin eventos significativos. La ceremonia oficial sucederá “próximamente” con un viaje del secretario de Estado, John Kerry, a la capital cubana para el izado de la bandera de ese país. En declaraciones a periodistas, el actual jefe de la Sección de Intereses del país caribeño y encargado de negocios una vez reactivada la embajada, José Ramón Cabañas, destacó el paso dado por las dos naciones y la importancia de mantener el clima de respeto y profesionalidad mostrado hasta el momento. Cabañas señaló la necesidad de superar los obstáculos en el camino de la normalización, como el bloqueo, además de impulsarse el trabajo en los temas de interés común “que son muchos y variados”. Philip Peters, analista e investigador estadounidense, apuntó lo necesario de estimular relaciones integrales que permitan impedir retrocesos hacia el pasado, construir mejores nexos y buscar vías de colaboración.

(Tomado de Trabajadores.cu)

El Congreso de EE.UU. y la pugna sobre las relaciones con Cuba

eua_congresoElementos conservadores en el Congreso norteamericano insisten en revertir el nuevo curso de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, a pocos días del restablecimiento de los nexos diplomáticos y la apertura de las respectivas embajadas.

A pesar de que no constituye una prioridad en la agenda legislativa, el tema está latente en el Capitolio -a punto de iniciar su receso de verano- donde coexisten alrededor de una decena de proyectos con diversos enfoques sobre aspectos claves de los vínculos entre La Habana y Washington.

Los principales líderes republicanos aseguran que lucharán para obstaculizar el proceso de deshielo iniciado el 17 de diciembre de 2014, cuando el presidente cubano, Raúl Castro, y su homólogo, Barack Obama, anunciaron su meta de avanzar hacia una nueva era entre las dos naciones.

En este contexto, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, señaló esta semana a la cadena Fox News que la Administración tendrá serios obstáculos para lograr que el Congreso levante las sanciones unilaterales contra Cuba.

McConnell dijo además que es improbable que sus correligionarios confirmen a cualquier personalidad que Obama nomine como embajador en La Habana, y -en sentido contrario a lo que dicen muchos de sus colegas de uno y otro bando- estima que “existe una oposición sustancial en el Capitolio a la política del mandatario hacia la isla”.

Una postura similar sostiene el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien en reiteradas ocasiones en los últimos meses expresó su rechazo a las nuevas proyecciones de Obama respecto a la mayor de las Antillas.

Pero a juzgar por lo que dicen sus propios protagonistas, las intenciones del liderazgo del partido rojo no son tan fáciles de llevar a la práctica.

Al menos así piensa el senador republicano Lindsey Graham, quien reconoció recientemente que le parece políticamente imposible obtener los votos necesarios para bloquear en la Cámara alta los fondos para abrir una embajada estadounidense en Cuba.

El también precandidato a las presidenciales de 2016 -contrario a los vínculos con la isla- señaló que no está seguro que la mayoría de los legisladores de su agrupación partidista estén a favor de esta medida.

Sin embargo, Graham señaló que continuará sus esfuerzos contra la política de la Casa Blanca en este tema, en lo que resta del proceso de debate en otras instancias senatoriales.

A pesar de la fuerte oposición de este político conservador y otros prominentes republicanos, muchos dentro de dicho partido apoyan el nuevo curso dado por Obama a los nexos con la mayor de las Antillas.

Entre ellos están los senadores Jeff Flake y Mike Enzi, quienes presentaron un proyecto de ley a mediados de mayo, con el fin de estimular los negocios de las compañías estadounidenses de comunicaciones en la isla caribeña, que se suman a otras propuestas similares.

Prominentes figuras estadounidenses -demócratas y republicanas- que visitaron Cuba en los últimos meses, aseguran que existe consenso bipartidista en el Legislativo para eliminar las sanciones unilaterales contra Cuba.

Además, el propio vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, afirmó hace apenas unos días que hay un fuerte apoyo en el Capitolio para lograr el objetivo de Obama de levantar el bloqueo.

Un alto funcionario del Departamento de Estado, que prefirió mantener el anonimato, señaló al diario The Hill que sería contraproducente una decisión de los miembros del Congreso contraria a la nueva política del gobernante estadounidense hacia la mayor de las Antillas.

El 20 de julio se restablecerán las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, y tendrá lugar la ceremonia de apertura de la embajada cubana en Washington, lo que según la cancillería de la isla marca la conclusión de una primera fase en el reacercamiento bilateral.

Las autoridades cubanas reiteran que en el proceso hacia la normalización de los vínculos el principal escollo es el bloqueo económico, comercial y financiero.

La Habana también reclama discutir la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la base naval norteamericana en Guantánamo, en el este de la isla, el cese de las transmisiones ilegales de radio y televisión, así como el desmontaje de las acciones subversivas contra Cuba.

La parte norteamericana demanda discutir, entre otros puntos, la eventual indemnización por las nacionalizaciones de compañías de ese país tras el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959.

El Gobierno isleño señaló su disposición a analizar este y cualquier otro asunto pendiente.Sin embargo, a la vez demanda la reparación a los daños y perjuicios ocasionados por las sanciones unilaterales de Washington y por una larga lista de acciones agresivas de sucesivas administraciones contra los cubanos que ocasionaron pérdidas millonarias y la muerte de varios miles de personas.  /Roberto Garcia Hernandez, Prensa Latina.

Carnival, la mayor empresa de cruceros del mundo, anuncia viajes a Cuba

Carnival no usará sus tradicionales cruceros con capacidad para casi 3.000 pasajeros, sino embarcaciones relativamente pequeñas de un poco más de 700.

Carnival no usará sus tradicionales cruceros con capacidad para casi 3.000 pasajeros, sino embarcaciones relativamente pequeñas de un poco más de 700.

La empresa de cruceros estadounidense Carnival anunció este martes que recibió la aprobación de Washington para iniciar viajes a Cuba desde mayo de 2016, lo que representa la primera actividad de este tipo desde la implantación del embargo en 1962.

Los viajes de cruceros de la línea más grande del mundo aún esperan por la aprobación del gobierno de La Habana.

Si se produce el visto bueno de Cuba, los barcos de pasajeros navegarán a la isla cumpliendo con ciertas restricciones, debido a que el embargo aún está en vigencia y no permite el libre tránsito de turistas estadounidenses a la isla caribeña.

Línea fathom

Para tal fin, Carnival usará su nueva línea fathom, destinada a viajes de estadounidenses que tengan como propósito asuntos académicos, profesionales, religiosos y educativos, las únicas posibilidades que permiten las reglas del Departamento del Tesoro para otorgar licencias a compañías de transporte que deseen establecer conexiones con Cuba.

Carnival dijo que usará cruceros con capacidad para 710 pasajeros -número relativamente pequeño para el tipo de operaciones que realiza esta línea de cruceros- y podría cobrar unos US$2.990 por boleto, excluyendo impuestos y otros cargos.

Estamos muy contentos de recibir la aprobación de EE.UU. como un primer paso muy importante para en última instancia llevar viajeros a Cuba bajo los actuales 12 criterios para viajes autorizados. Estamos dispuestos a trabajar con las autoridades cubanas para su aprobación con el fin de ayudar a hacer los intercambios sociales, culturales y humanitarios entre ciudadanos de EE.UU. y el pueblo de Cuba una realidad”, dijo el presidente de Carnival Corporation, Arnold Donald.

Se espera que los cruceros toquen varios puertos cubanos, pero todo dependerá de la aprobación final de las autoridades de Cuba.

Bajo las restricciones, estos cruceros que zarpen desde Miami hacia la isla no podrán atracar en puertos de otros países.

Estados Unidos y Cuba anunciaron el descongelamiento de sus relaciones el pasado mes de diciembre y se espera que para este mes ambos países reabran embajadas en Washington y La Habana.

( Tomado de MINTURCUBA)

Declaración del Gobierno Revolucionario: Será imprescindible el levantamiento del bloqueo

Restablecidos los vínculos diplomáticos con Estados Unidos, será imprescindible el levantamiento del bloqueo, entre otros aspectos, para la normalización de las relaciones

f0030977El 1 de julio de 2015, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz y el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama intercambiaron cartas mediante las cuales confirmaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir misiones diplomáticas permanentes en las respectivas capitales, a partir del 20 de julio de 2015.

Ese mismo día, se realizará la ceremonia oficial de apertura de la Embajada de Cuba en Washington, en presencia de una delegación cubana presidida por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla e integrada por destacados representantes de la sociedad cubana.

Al formalizar este paso, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basadas en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, en particular, las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares.

El Gobierno de Cuba ha tomado la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberanía, invariablemente comprometido con sus ideales de independencia y justicia social, y de solidaridad con las causas justas del mundo, y en reafirmación de cada uno de los principios por los que nuestro pueblo ha derramado su sangre y corrido todos los riesgos, encabezado por el Líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz.

Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas, concluye la primera etapa de lo que será un largo y complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales, como parte del cual habrá que solucionar un grupo de asuntos derivados de políticas del pasado, aún vigentes, que afectan al pueblo y a la nación cubana.

No podrá haber relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo económico, comercial y financiero que se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano, es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía, constituye una violación del Derecho Internacional y afecta los intereses de todos los países, incluyendo los de los Estados Unidos.

Para alcanzar la normalización será indispensable también que se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo, cesen las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba que son violatorias de las normas internacionales y lesivas a nuestra soberanía, se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas, y se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas de los Estados Unidos.

Al recordar los temas pendientes de solución entre los dos países, el gobierno cubano reconoce las decisiones adoptadas hasta el momento por el presidente Obama, de excluir a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, de instar al Congreso de su país a levantar el bloqueo y de comenzar a adoptar medidas para modificar la aplicación de aspectos de esta política en uso de sus prerrogativas ejecutivas.

Como parte del proceso hacia la normalización de las relaciones, a su vez, habrá que construir las bases de unos vínculos que no han existido entre nuestros países en toda su historia, en particular, desde la intervención militar de los Estados Unidos, hace 117 años, en la guerra de independencia que Cuba libró por cerca de tres décadas contra el colonialismo español.

Estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional.

El Gobierno de Cuba reitera la disposición a mantener un diálogo respetuoso con el Gobierno de los Estados Unidos y a desarrollar relaciones de convivencia civilizada, basadas en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de beneficio mutuo.

Cuba continuará enfrascada en el proceso de actualización de su modelo económico y social, para construir un socialismo próspero y sostenible, avanzar en el desarrollo del país y consolidar los logros de la Revolución.

La Habana, 1 de julio de 2015

Departamento de Estado de EE.UU. informa que Cuba no es un país patrocinador del terrorismo

Nota de prensa de la Sección de Intereses de Cuba en Washington

El Departamento de Estado ha enviado una recomendación a la Casa Blanca para que Cuba sea removida de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, allanando el camino para que la Casa Blanca anuncie su propósito de deslistar a Cuba tan pronto como hoy jueves, dijeron a CNN dos funcionarios de la administración estadounidense.

Al hacer la recomendación, el Departamento de Estado certifica que Cuba no ha brindado apoyo a grupos terroristas en los últimos 6 meses, dij la televisora norteamericana.

El Presidente Barack Obama ordenó la revisión de la presencia de Cuba en la Lista alanunciar nuevas relaciones diplomáticas con La Habana el pasado diciembre y prometió actuar con rapidez una vez recibiera la recomendación del Departamento de Estado.

La Casa Blanca ha dejado claro que deseaba hacer el anuncio antes de que Obama participara en la Cumbre de las Amércas a finales de esta semana con el líder cubano Raúl Castro y ordenó al Departamento de Estado acelerar el proceso.

Cuba ha demandado reteradamente que el gobierno de Estados Unidos diera este imprescndible paso antes de que fueran reanudadas las relaciones bilaterales y se abrieran las embajadas en Washington y La Habana. Para Cuba es moralmente inaceptable permanecer un minuto más en la manipulada lista, además de las serias afectaciones financeras quei mplca permancer en ese estatus.

Una vez la Casa Blanca anuncie su decisión, el Congreso tendrá 45 días para pronunciarse sobre el tema.

(Con información de CNN y Cubadebate)

Cuba extiende por tres meses renovación de pasaportes en EEUU

La Sección de Intereses de Cuba en Washington anunció este viernes que extendió por tres meses, hasta el 30 de junio, sus operaciones de renovación de pasaportes. PATRICK FARRELL ARCHIVO/MIAMI HERALD

La Sección de Intereses de Cuba en Washington anunció este viernes que extendió por tres meses, hasta el 30 de junio, sus operaciones de renovación de pasaportes. PATRICK FARRELL ARCHIVO/MIAMI HERALD

La Sección de Intereses de Cuba en Washington anunció este viernes que extendió por tres meses, hasta el 30 de junio, sus operaciones de renovación de pasaportes, al no contar con servicios bancarios en Estados Unidos para normalizar ese servicio de forma permanente.

Se trata de la cuarta prórroga trimestral consecutiva anunciada por la representación cubana en Estados Unidos ante la negativa de los bancos locales o con actividad en el país de asumir las cuentas bancarias de esa oficina.

En una nota oficial, la representación diplomática lamentó que la negativa de los bancos para asumir las cuentas de la entidad ocurran “pese al tiempo transcurrido y a las conversaciones sostenidas con las autoridades estadounidenses”.

Por no contar con servicios bancarios desde hace poco más de un año, la Sección no puede “garantizar su normal funcionamiento” ni “brindar servicios consulares plenos”, aseguró.

En febrero del año pasado, la oficina había tenido que suspender todas sus operaciones consulares, exceptuando operaciones humanitarias, por la misma causa.

En noviembre de 2013, el banco que mantenía las cuentas de la oficina cubana en Washington y en la ONU anunció que no continuaría prestando esos servicios.

Desde entonces, la representación cubana no ha encontrado un banco que acepte asumir esas cuentas bancarias, ante la existencia de normativas que sancionan pesadamente a entidades bancarias que tengan relaciones con Cuba.

En diciembre del año pasado, los dos países iniciaron un proceso de reaproximación diplomática, pero ese diálogo no ha logrado hallar una salida a la cuestión de los servicios bancarios a la representación cubana en Washington y la ONU.

(Tomado del http://www.elnuevoherald.com/ )
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