Yoani Sánchez ya está en Cuba, ahora seguirá rumbo a la SINA

yoani sina

La bloguera mercenaria Yoani Sánchez regresó hoy al pedacito de patria que le corresponde en la Isla, la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Cuba (SINA).

Nota: La pacotilla viene después

http://cambiosencuba.blogspot.com/

 

Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

El 30 de mayo, el Departamento de Estado de los Estados Unidos repitió la insólita acusación de que Cuba es un “Estado Patrocinador del Terrorismo Internacional”.

Nuevamente, esta decisión bochornosa ha sido tomada faltando de manera deliberada a la verdad e ignorando el amplio consenso y el reclamo explícito de numerosos sectores de la sociedad estadounidense y de la comunidad internacional para que se ponga fin a esa injusticia.

El único propósito de este ejercicio desprestigiado contra Cuba es intentar justificar el mantenimiento del bloqueo, una política fracasada que el mundo entero condena. También pretende complacer a un grupo anticubano, cada vez más pequeño, que se aferra a apuntalar una política que ya no tiene sustento y que ni siquiera representa los intereses nacionales de los Estados Unidos, de la mayoría de la población estadounidense y de la emigración cubana residente en ese país.
El Gobierno de los Estados Unidos insiste en mantener esta designación arbitraria y unilateral, a pesar del desplome total de las acusaciones ridículas y de los argumentos endebles que tradicionalmente ha utilizado en los últimos años como excusas para ello, como la presencia en nuestro país de fugitivos de la justicia estadounidense, ninguno de los cuales, por cierto, ha sido acusado de terrorismo. También alega que Cuba acoge a militantes vascos de ETA, desconociendo que esto respondió a una solicitud de los gobiernos concernidos en el tema. Señala, además, que miembros de la guerrilla de Colombia viven en nuestro país, lo cual constituye una acusación absurda pues desde  el  2011, Cuba acompaña, como garante, el proceso de paz en Colombia.

El territorio de Cuba nunca ha sido utilizado y nunca se usará para cobijar a terroristas de ningún origen, ni para organizar, financiar o perpetrar actos de terrorismo contra ningún país del mundo, incluyendo los Estados Unidos. El Gobierno cubano rechaza y condena inequívocamente todo acto de terrorismo, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia y cualesquiera que sean las motivaciones que se aleguen.

Por el contrario, el Gobierno de los Estados Unidos emplea el terrorismo de Estado como un arma contra países que desafían sus intereses, causando muertes en la población civil. Ha usado aviones no tripulados para perpetrar ejecuciones extrajudiciales de supuestos terroristas, incluso estadounidenses, resultado de lo cual han muerto cientos de civiles inocentes.

Los Estados Unidos han sido históricamente refugio de terroristas y asesinos confesos de origen cubano y hasta el día de hoy cobija a Luis Posada Carriles, autor intelectual del primer atentado terrorista contra la aviación civil en el Hemisferio Occidental, que provocó la explosión en pleno vuelo, frente a las costas de Barbados, de un avión de Cubana de Aviación, el 6 de octubre de 1976 y el fallecimiento de sus 73 pasajeros, incluyendo a los integrantes del equipo nacional juvenil de esgrima. Posada vive libre y tranquilamente en Miami, mientras Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González permanecen encarcelados injustamente por luchar contra el terrorismo en los Estados Unidos, acusados de delitos que no cometieron.
Cuba ha sufrido durante décadas las consecuencias de actos terroristas organizados, financiados y ejecutados desde el territorio de los Estados Unidos, con un saldo de 3 478 muertos y 2 099 discapacitados. El Gobierno cubano no reconoce al Gobierno de los Estados Unidos la más mínima autoridad moral para juzgarlo.

Desde el año 2002, el Gobierno de Cuba propuso al de los Estados Unidos adoptar un acuerdo bilateral para enfrentar el terrorismo, oferta que reiteró en el 2012, sin haber recibido respuesta.

El Ministerio de Relaciones Exteriores rechaza enérgicamente la utilización con fines políticos de un asunto tan sensible como el terrorismo internacional, demanda que se ponga fin a esta designación vergonzosa que ofende al pueblo cubano, tiene como único objetivo intentar justificar a como dé lugar el bloqueo anacrónico y cruel contra Cuba y desacredita al propio Gobierno de los Estados Unidos.

La Habana, 30 de mayo de 2013

http://www.juventudrebelde.cu/

Una ONG británica víctima de las sanciones económicas de Estados Unidos contra Cuba

The Economic War against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade fue publicado por Monthly Review Press, casa editorial basada en Nueva York, en abril de 2013 (1). El libro presenta una perspectiva histórica y jurídica de las sanciones económicas que Estados Unidos impone a Cuba desde 1960 y evalúa particularmente su impacto en campos como la salud, que afectan gravemente a las categorías más vulnerables de la población cubana pues impiden que la isla tenga acceso a los medicamentos y equipos médicos fabricados en territorio estadounidense.
El libro subraya el carácter anacrónico, cruel e ineficaz de un estado de sitio que data de la guerra fría, que golpea de modo indiscriminado a todos los sectores de la sociedad – empezando por los más frágiles– y que ha sido incapaz de alcanzar su objetivo, o sea el derrocamiento del gobierno cubano. Del mismo modo, recuerda que las sanciones contra Cuba suscitan el rechazo de la inmensa mayoría de la comunidad internacional, con 188 países que votaron por 21 vez consecutiva en 2012 contra el embargo económico, comercial y financiero. Por otra parte, el 67% de la opinión pública estadounidense desea una normalización de las relaciones con Cuba, pues no entiende por qué puede viajar a China, Vietnam o Corea del Norte, pero no a la mayor isla del Caribe.
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Un capítulo completo trata del carácter extraterritorial de las sanciones económicas, las cuales violan el derecho internacional. En efecto, una legislación nacional no puede aplicarse en un país tercero. Por ejemplo, la ley francesa no puede aplicarse en Alemania y la ley brasileña no puede aplicarse en Argentina. Ahora bien, la ley sobre las sanciones económicas se aplica a todos los países del mundo y una oficina especial del Departamento del Tesoro, la Office Foreign Assets Control (OFAC), se encarga de ello.
En abril de 2013, la ONG británica Cuba Solidarity Campaign (CSC) decidió comprar 100 ejemplares del libro The Economic War against Cuba y pidió a su banco inglés, la Cooperative, que pagara la factura mediante una transferencia a la cuenta de Monthly Review Press en la Chase Bank.

No obstante, no se pudo hacer la transacción. En efecto, la OFAC decidió bloquear los fondos y exigió a la ONG británica que explicara en detalle sus relaciones con Cuba. Rob Miller, director de CSC, expresó su asombro: “Se usa una legislación extraterritorial sobre las sanciones económicas contra Cuba para impedir la venta de un libro en el Reino Unido que expone el alcance del bloqueo contra Cuba […]. El carácter ridículo del bloqueo estadounidense se ilustra una vez más con este caso cuando se trata de impedir que los lectores británicos lean un libro publicado por una casa editorial americana”.
Por supuesto, no es la primera vez que Estados Unidos aplica de modo extraterritorial las sanciones contra Cuba. A guisa de ejemplo, si la empresa alemana Mercedes desea exportar sus coches a Estados Unidos, tiene que demostrar al Departamento del Tesoro que sus coches no contienen ni un solo gramo de níquel cubano. Del mismo modo, si un pastelero francés desea vender sus productos en el mercado estadounidense, tiene que demostrar que no contienen un solo gramo de azúcar cubano. Así, no sólo las sanciones económicas contra Cuba constituyen el principal freno al desarrollo del país sino que representan también un obstáculo a las relaciones comerciales de la isla con el resto del mundo. A veces con consecuencias insólitas.

Nota a pié

(*) Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de la Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr

 

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