Cuba: La guerra de la CIA contra la juventud cubana I

Por: Raúl Antonio Capote que trabajó con el autor en la elaboración del proyecto Génesis, plan cuidadosamente elaborado para realizar una profunda labor de subversión político-ideológica en las Universidades cubanas, decía con frecuencia La guerra contra la dirección histórica de la Revolución la perdimos hace tiempo, por eso debemos concentrar todos los esfuerzos en la acción contra los nietos de la Revolución, si logramos cambiar su manera de pensar, si influimos a nuestro favor en sus gustos, preferencias, en sus ideas sobre el futuro de Cuba, habremos, por fin, comenzado a ganar esta guerra.

Todos saben que la CIA se fundó en 1947. Además de las funciones que cumplen los servicios especiales en todas partes del mundo, la CIA dedicó una cuantiosa cantidad de recursos humanos y materiales en un tipo de guerra, que llenaría los escenarios principales del enfrentamiento entre el socialismo y el capitalismo, entre las ideas progresistas y las más retrogradas

Frances Stonor Saunders,  autora del libro La CIA y la Guerra Fría Cultural, durante la presentación de su libro en la XII Feria Internacional del Libro en La Habana les preguntó a la audiencia.

¿Conocen ustedes cual es el Ministerio de Cultura de los EEUU?

Y respondió ante el silencio de los presentes ¡Ah! Perdón, no existe salvo la CIA, que asumió secretamente este papel.

La CIA asumió esa tarea furtivamente en su afán de derrotar al comunismo en todos los rincones del mundo. El paradigma central de esta guerra fue y sigue siendo una guerra por la mente de los hombres. La Agencia para lograrlo opera bajo el principio de la mentira necesaria y esconde su participación tras diferentes fachadas.

Cuentan con centenares de revistas intelectuales serias que se presentan como completamente privadas y libres, canales de TV, grupos musicales, compañías cinematográficas, proyectos culturales diversos que no habrían sobrevivido sin el apoyo financiero de la Agencia que además no tiene límite en cuanto al dinero que puede gastar.

Durante los momentos culminantes de la guerra fría, el gobierno de los EEUU invirtió enormes recursos en un programa secreto de propaganda cultural en Europa Occidental. Un rasgo fundamental de este programa era que no se supiese de su existencia. Fue llevado a cabo con gran secreto por la organización de espionaje de los Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia 1

El Congreso de la Libertad Cultural, organizado por el agente de la CIA, Michael Josselson, entre 1950 y 1967, fue el acto central de esta campaña, sus logros fueron vastos, abrieron oficinas en 35 países, contrataron a centenares de personas, organizaron conferencias, exposiciones de arte, publicaron artículos de opinión en decenas de revistas y hasta llegaron a tener su propio servicio noticioso.

El Congreso repartió cuantiosos premios en metálico, concedió becas, financió las carreras  de muchos artistas e intelectuales, compró muchas conciencias. Elevó artistas mediocres al nivel de grandes artistas, hizo desaparecer en el ostracismo a todo el que se le oponía o no se dejaba comprar, utilizó a intelectuales que, consiente o inconscientemente, se prestaron para la manipulación de ideas. Algunos intelectuales sabían de donde venía el dinero y lo aceptaban y seguían diciendo lo que de todos modos habrían dicho. Otros se encontraban en una posición de autocensura, porque no querían poner en peligro el financiamiento que recibían. La CIA no tenía límites en cuanto al dinero que le era posible gastar 2

Construyeron un poderoso consorcio para luchar contra el comunismo, esa fue el arma secreta de la CIA, empleada con éxito, tanto dentro de los propios EEUU, en el enfrentamiento a los movimientos por derechos civiles y progresistas, como contra el campo socialista y los movimientos revolucionarios en cualquier parte del mundo. La CIA definió la guerra fría como Batalla por la conquista de las mentes humanas.

En su enfrentamiento al socialismo acumularon un  inmenso arsenal de armas culturales.

La Revolución Socialista de Octubre en Rusia, representó en el siglo pasado, la  victoria  del humanismo en su expresión más alta,  la cultura socialista. Sin haber terminado el siglo XX la derrota del Socialismo Real significó una victoria de la cultura capitalista. Fue en el campo de las ideas en el que vencieron, cuando el socialismo este europeo, desprovisto de su esencia creadora y humanista, fue incapaz de desarrollar una auténtica y creadora cultura que contraponer a la cultura que genera el poder global capitalista.

Para los intereses restauradores del capitalismo en la isla, es ideal el enfoque apocalíptico que extrapola la experiencia fallida del socialismo en Europa del Este, sus defectos y errores, a la experiencia socialista cubana, exponiendo la idea de que estamos en presencia de males incurables, congénitos del sistema. Nada más lejos de la verdad.

La Revolución triunfante en 1959 fue el hecho cultural más  importante en la Historia de Cuba, significó el colofón de cientos de años de lucha, la derrota de la contrarrevolución heredera del autonomismo, el anexionismo y el capitalismo dependiente.

Estamos en medio de una guerra de reconquista regida por adversarios que no se detienen ante nada, que usan la mentira desenfadadamente, la calumnia, el engaño.

Todo ese enorme arsenal, toda la experiencia acumulada por la Agencia en su enfrentamiento a las ideas revolucionarias, al socialismo, hoy se concentran en derrotar al socialismo cubano, a la Revolución. Sus mejores agentes, sus técnicos, sus profesionales más destacados, más un presupuesto ilimitado, son utilizados con este fin. La juventud cubana es hoy su blanco esencial.

Continuará…

(Tomado del blog: El Adversario Cubano)

Cuba: Para la juventud cubana, casarse no está de moda

Para la juventud cubana, casarse no está de moda

Una reciente investigación del Centro de Estudios de la Juventud de la Isla lo confirma. Según los especialistas, la población adolescente y joven estudiada se distingue por la soltería: más del 61 por ciento de la muestra del año 2011 está compuesta por jóvenes solteros, sin obviar a poco más del 23 por ciento, que declararon estar unidos sin matrimonio.

El mayor número de adolescentes se encuentra soltero, al igual que los jóvenes de 20 a 24 años de edad. Y en las personas de 25 a 29 años, continúa predominando la soltería.

Como signo de estos tiempos, han aumentado (aunque ligeramente) las uniones consensuales, y ha disminuido el número de las personas casadas. Muchos no se sienten atraídos por el acto de presentarse ante el notario para sellar una relación de pareja, especialmente los hombres -existe, según un reciente estudio del CESJ, una mayor proporción de hombres solteros (70,2 por ciento) que de mujeres (51,7 por ciento).

Según el análisis por regiones, la mayor proporción de solteros, unidos, divorciados o separados, pertenece a la región oriental del país. En el caso de los casados y los viudos, estos pertenecen mayormente a las provincias centrales, que son secundadas por las orientales.

El estudio del CESJ se realizó en todas las provincias, a principios de 2011, y abarcó cubanos de entre 15 y 29 años de edad. Con esa premisa han puesto la lupa sobre tres etapas de desarrollo: los adolescentes (entre 15 y 19 años), los jóvenes (entre 20 y 24 años) y los adultos jóvenes (entre los 25 y los 29).

Similar a indagaciones realizadas a principios del presente siglo, los jóvenes blancos representaron algo más del 60 por ciento de la muestra, composición que se corresponde con la distribución demográfica del país. Los mestizos ocuparon casi un 27, y los negros poco más del 12 por ciento del total de los encuestados.

Aumentaron niveles educacionales

Uno de los cambios positivos más notables que develan los recientes estudios es la elevación de los niveles educacionales vivida por la juventud cubana en el transcurso del último decenio. Los índices actuales de instrucción se pueden definir como altos, afirman los investigadores.

A tenor con lo explorado en el año 2011, si a los graduados del nivel preuniversitario se suman los que concluyeron la enseñanza politécnica, se llega a un total de 57,7 por ciento de jóvenes con el nivel medio superior vencido. Ese número de cubanos con alta instrucción crece (66,8 por ciento) si se le añaden los universitarios (9,1 por ciento). En cuanto a la última cifra mencionada en este párrafo, valga destacar que esa proporción duplica a la existente en el año 2004.

No obstante, existe un grupo de jóvenes (2,6 por ciento) que solo alcanzó la Primaria o no llegó a terminarla, lo que, según expresan los investigadores, puede ser resultado de la deserción escolar, si se tiene en cuenta la edad de los jóvenes y el carácter obligatorio de la enseñanza general hasta el nivel medio básico. Por cierto, el grupo de quienes concluyeron solo el primer nivel, disminuyó notablemente en relación con mediciones del año 2004.

La mayor cantidad de personas que no tienen ningún nivel de escolaridad vencido son hombres. De igual modo ellos son mayoritarios en el grupo de quienes tienen vencido un nivel primario, de Secundaria Básica o de técnico de nivel medio.

Algo diferente sucede con los niveles preuniversitario y universitario: el mayor número de quienes los poseen son mujeres. Esto significa, apuntan los especialistas, que en los más altos niveles de educación predominan las féminas, lo que se corresponde con el aprovechamiento que ellas han hecho de las oportunidades brindadas por el país para el estudio y el trabajo.

En La Habana y Oriente se encuentra el mayor número de personas con nivel primario. Y de los jóvenes que poseen un nivel medio superior o superior, el mayor por ciento corresponde a la región oriental.

Superación: una meta importante

Entre las razones que explican la elevación del nivel educacional en los jóvenes cubanos, los especialistas del CESJ refieren el proceso de universalización de la enseñanza y otros programas desarrollados durante la primera década del presente siglo, los cuales nacieron para propiciar la superación y la reinserción social de ese grupo.

Según la información acopiada, superarse desde el punto de vista del conocimiento continúa siendo una importante aspiración de la juventud cubana: casi el 69 por ciento de los encuestados declararon el deseo de alcanzar el nivel universitario u otros estudios superiores.

A la altura del año 2011 -meditan los analistas-, si bien se mantiene en la mayoría de los jóvenes el deseo de obtener el nivel superior de enseñanza, ese interés disminuye con respecto al año 2004, lo cual podría estar relacionado con los cambios en el sistema educacional que preferencian las carreras técnicas, e incluso con las implicaciones que el actual reordenamiento laboral tiene en los programas de formación de los recursos humanos, sin obviar la influencia de la falta de correspondencia entre los grados educacionales, la calificación y el bienestar material.

En cambio, aunque no alcanza los niveles del cierre de la década de los 90 del siglo XX, se vuelve a incrementar la proporción de jóvenes que aspiran a obtener el grado 12, o a graduarse de la enseñanza politécnica, condiciones para acceder hoy a numerosos empleos. Por otra parte, en el presente se reduce mucho más, en comparación con los estudios de 2004, la proporción de jóvenes que solo aspiran a lograr el nivel medio básico de enseñanza.

En el grupo cuya aspiración es ser profesional de nivel superior, predominan los graduados de preuniversitario, lo cual está en consonancia con la lógica de su formación. En tal sentido, la aspiración está más extendida entre quienes hoy clasifican como estudiantes (el 81,9 por ciento de ellos), mientras que estudiantes y trabajadores comparten por igual la aspiración de realizar estudios de posgrado.

La razón principal -devela la indagación- planteada por los jóvenes para querer superarse, radica en ampliar conocimientos y en poder ser personas preparadas para la vida. Los estudiantes son quienes más expresan que la motivación principal para estudiar está en la posibilidad de la preparación personal. También aparecen argumentos como la posibilidad de satisfacer necesidades económicas, y de complacer a los padres.

Los argumentos planteados por los trabajadores no difieren sustancialmente de los del estudiantado. Algunos de ese universo reconocen la importancia de superarse para progresar en el trabajo y en la solución de sus problemas económicos.

Los datos arrojan que la gran mayoría de los jóvenes aprecian a la escuela cubana como fuente que brinda suficiente preparación para asumir determinadas situaciones de la vida.

Crece la inserción social

En lo que a ocupación se refiere, la información recientemente acopiada registra un 50,2 por ciento de jóvenes trabajadores -una parte de ellos está estudiando-; mientras que un 32,5 por ciento representa a estudiantes.

De acuerdo con esas cifras, el 82,7 por ciento de los jóvenes se encuentra vinculado al estudio, al trabajo o a ambas actividades a la vez. Las exploraciones del año 2004 referían un 80,7 por ciento, lo cual indica un incremento del dos por ciento en la inserción social.

A través de desgloses más detallados, y comparando estos momentos con los de 2004, los investigadores afirman que la población estudiantil decreció en un 3,8 por ciento; los trabajadores se incrementaron en un 5,8; y los que simultanean el estudio con el trabajo crecieron en la cifra del uno por ciento.

En cuanto a quienes no están incorporados laboralmente, disminuyó ligeramente el número de los que buscan trabajo por vez primera, al tiempo que se incrementaron y se incrementan quienes lo hacen después de haber dejado o de haber perdido el puesto que tenían.

Según las cifras recientes, la proporción de trabajadores es mayor entre los hombres (49,5 por ciento) que entre las mujeres (35,3 por ciento), mientras que la proporción de personas dedicadas a tareas del hogar es mayor en mujeres (13,7 por ciento) que en hombres (0,6 por ciento).

La parte del estudio referida a la situación ocupacional revela que actualmente, y mirando población juvenil adentro: entre los trabajadores y desempleados predominan los hombres; entre quienes simultáneamente estudian y trabajan y quienes se dedican a tareas del hogar, las muchachas son mayoría (y en el último grupo ellas con casi la totalidad).

De acuerdo con los grupos de edades, los resultados se manifestaron en consonancia con cada etapa en que se encuentran los jóvenes: el mayor número de adolescentes cursa estudios (77,4 por ciento); cerca del 70 por ciento de quienes tienen entre 20 y 24 años se encuentran trabajando (49,6 por ciento) o estudiando (18,7 por ciento). Y la mayoría de los jóvenes de 25 a 29 años están trabajando (67,1 por ciento).

En un análisis que tiene en cuenta las regiones del país, los especialistas apuntan que la mayor cantidad de personas que están trabajando, que están buscando trabajo por primera vez, que buscan trabajo por haberlo perdido, que estudian, que se ocupan de las tareas del hogar y que no estudian ni trabajan, pertenecen al oriente.

De los jóvenes que estudian y trabajan, la mayor proporción se concentra en La Habana. Y la mayor parte de quienes poseen otra de las situaciones ocupacionales mencionadas, pertenecen al occidente de Cuba.

En un tema imprescindible como el del empleo, los estudios afirman que la edad promedio de inserción laboral de la juventud cubana es de 19 años, lo cual es común tanto para el sexo femenino como para el masculino, y se comporta de modo muy similar en todas las regiones del país. Otro dato de interés es que entre los jóvenes trabajadores predominan los técnicos, seguidos de obreros y trabajadores de servicio.

El abordaje por sexo arroja que el 50,2 por ciento de las muchachas están en la categoría de técnicos, lo que supera en un 20,5 a los varones; ellas, además, duplican la proporción de trabajadores administrativos hombres. En las categorías de trabajador de servicio y dirigente existe bastante paridad, aunque se aprecia una ligera diferencia a favor de las mujeres en la primera categoría, y de los hombres en la segunda.

En la actualidad la juventud cubana se inclina a trabajar preferiblemente en el sector estatal de la economía.

En comparación con la medición efectuada en el año 2004, ya se aprecian algunos cambios que reflejan cierto movimiento en las expectativas laborales como expresión de los primeros impactos del proceso de reordenamiento laboral.

La proporción de jóvenes que desea trabajar por cuenta propia casi duplica el por ciento de 2004. El deseo de trabajar en el sector estatal y en otras modalidades de trabajo no estatal -este último sigue siendo minoritario- es muy similar a la medición anterior.

Las razones de preferencias más sentidas por los jóvenes son las condiciones de trabajo, el acceso a la divisa u otras formas de estimulación, y poder hacer lo que les gusta, trabajar en lo que estudiaron, y la posibilidad de garantías como vacaciones o jubilación.

Vivienda y convivencia

En opinión de los estudiosos, la vivienda constituye un aspecto insoslayable a la hora de abordar aspectos de orden material desde los cuales se construyen las subjetividades que distinguen a la juventud cubana de hoy.

El 46,9 por ciento de la muestra total referida en este trabajo valoran como buenas las condiciones constructivas de sus viviendas. Pero esa percepción positiva, según los especialistas, disminuye al tiempo que aumenta la edad: son los adultos jóvenes quienes tienen una peor valoración, mientras los adolescentes muestran una mirada más favorable.

Se constató, además, que más de la mitad de los encuestados (57,5 por ciento) refiere contar establemente con privacidad dentro de su vivienda, en tanto el resto carece de ella o solo la disfruta de modo ocasional. Eso significa que cerca de las tres quintas partes de la juventud cubana posee las condiciones habitacionales elementales para satisfacer las necesidades de independencia y de autonomía.

Otro elemento que contribuye a describir la temática de las condiciones materiales de la vivienda es la ubicación de la misma. La mayoría de los jóvenes cubanos (65 por ciento) declara su gusto por el barrio en que está enclavado el hogar, lo que supone una identificación con el lugar donde se vive. Cerca de la cuarta parte expresa una atracción menor, y una cifra reducida (8,5 por ciento) explicita su rechazo a la zona de residencia.

Según la información recogida, algo más de la tercera parte de los jóvenes vive en familias monoparentales, donde la figura que más se destaca es la materna. Los analistas asocian el hecho a que, ante la ocurrencia de un divorcio, los hijos generalmente permanecen viviendo con sus madres.

Se tuvo acceso a otros datos de interés: casi el 40 por ciento de los entrevistados comparte sus viviendas con sus hermanos; el 20,3 por ciento vive con sus hijos; y el 8,6 por ciento vive en familias reconstituidas.

Tiene relevancia, al decir de los investigadores, que solo el 1,5 por ciento de los jóvenes vive independiente, y que no llega a ser la tercera parte de la muestra total el grupo de quienes viven solo con sus parejas. Esta arista, como expresan estudiosos de la subjetividad, pudiera estar repercutiendo en la decisión de muchos jóvenes de postergar la creación de una familia propia.

(Con información de Juventud Rebelde)

¿Cuántas veces al día piensan los hombres en sexo?

Los hombres no piensan en sexo más de lo que piensan en comida (18 veces al día) o en dormir (11 veces al día). Foto: Thinkstock

Según una investigación de la Universidad Estatal de Ohio, los hombres piensan en sexo aproximadamente 19 veces al día, lo que viene siendo cada 1,26 horas.

El estudio, que involucró a 163 mujeres y 120 estudiantes universitarios varones, de 18 a 25 años de edad, encontró que los hombres piensan en sexo más que las mujeres. A comparación de los hombres, las jóvenes tienen relaciones sexuales en el cerebro alrededor de 10 veces al día.

Por otra parte, según datos de la investigación, los hombres no piensan en sexo más de lo que piensan en comida (18 veces al día) o en dormir (11 veces al día).

Como primer paso de la investigación, los participantes recibieron cuestionarios para evaluar si sentían algo positivo o negativo sobre el sexo en general. Se formaron tres grupos: al primero se le pidió a registrar la frecuencia con que pensaban sobre el sexo, al segundo sobre los alimentos y por último sobre el sueño.

Los resultados del estudio mostraron que las mujeres piensan en el sexo al menos una vez al día. Y que las mujeres más preocupadas por ser socialmente aceptada reportaron menos pensamientos sexuales.

Terri Fisher profesor de psicología de la Universidad Estatal de Ohio y autor del estudio aseguró que los hallazgos son significativos porque contradicen el estereotipo que causa que los hombres y las mujeres se sientan mal acerca de sus pensamientos sexuales.

 

Los rostros de hombres y mujeres se parecen cada vez más

Investigadores de la Universidad Estatal del Norte de Carolina (EE UU) han estudiado más de doscientos cráneos españoles y portugueses de los últimos cuatro siglos y han llegado a la conclusión de que las diferencias craneofaciales de hombres y mujeres son cada vez menos pronunciadas.

Concretamente, la antropóloga Ann Ross y sus colegas han comprobado que desde el siglo XVI las diferencias en los rostros de hombres y mujeres se han difuminado. Y que los cambios han afectado principalmente a las mujeres. Concretamente, la estructura facial femenina en España es mucho más grande hoy que hace 400 años. La mejora de la nutrición y otros factores ambientales podría explicar estas modificaciones, sugiere Ross.

Gracias a este estudio será posible establecer mejor a quién pertenecen los restos óseos antiguos encontrados. “Ser capaz de decir si un cráneo perteneció a un hombre o a una mujer es útil tanto en investigación criminal como en estudios académicos”, concluye Ann Ross en un artículo que publica la revista Forensic Science International.

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